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El juez interroga mañana a los tres detenidos por reclutar menores para el EI

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El juez interroga mañana a los tres detenidos por reclutar menores para el EI

El juez interroga mañana a los tres detenidos por reclutar menores para el EI

El juez José de la Mata interroga mañana a los tres detenidos ayer en Ceuta, entre ellos el conocido como "el talibán español", acusados de integrar una célula de captación de menores ceutíes para su incorporación a las filas de la organización terrorista Dáesh, precursora del autodenominado Estado Islámico.

Al comprobar que uno de los presuntos dirigentes de esta célula era Hamed Abderrahman Ahmed, Hmido, conocido como "el talibán español", los investigadores dedujeron que se trataba de un grupo peligroso, teniendo en cuenta la instrucción militar que recibió en Afganistán hasta su detención en 2002.

Hmido fue entregado a España por Estados Unidos en febrero de 2004 tras permanecer dos años preso en Guantánamo y, después de ser condenado por la Audiencia Nacional a seis años de cárcel por integración en la organización terrorista Al Qaeda, quedó finalmente en libertad al absolverle el Tribunal Supremo.

Su historia recuerda a la de otro preso de Guantánamo, el marroquí Lachen Ikassrien, quien residía en España tras denunciar en la Audiencia Nacional haber sufrido torturas en la base militar y que fue detenido en 2014 como líder de otra célula de reclutamiento para el EI que operaba en la Mezquita de la M-30 de Madrid.

La peligrosidad del grupo ahora desarticulado ha quedado también demostrada por la "decidida voluntad y la plena disposición de realizar acciones terroristas en territorio español", según informó el Ministerio del Interior a raíz de las detenciones.

Para ello, habían gestionado una serie de contactos en su entorno con el objetivo de adquirir armas y sustancias para fabricar explosivos.

Otro de los arrestados, al que Interior destaca por su papel "carismático y doctrinal" entre la comunidad radical islámica, estaba decidido a llevar hasta el extremo su compromiso con el Daesh, convirtiéndose en un mártir como ya hiciera su hermano, que falleció en un ataque suicida en Siria.

En su labor de apoyo al Estado Islámico, cuyas acciones terroristas eran asumidas como propias, los detenidos habían establecido en Ceuta y en Marruecos una infraestructura de captación, adoctrinamiento, radicalización y envío de yihadistas.

Así, una de las viviendas y un local comercial que regentaba uno de los detenidos servían para celebrar las reuniones clandestinas de la célula, donde se instruía a los adeptos en las medidas de seguridad que debían adoptar.

Entre otras, la vigilancia en las zonas de reunión, realizar estos encuentros a altas horas de la madrugada o evitar las comunicaciones telefónicas, utilizar mensajes y lenguaje en clave o cifrado.

Todas ellas medidas que el propio Dáesh difunde a sus adeptos para no ser detectados por las fuerzas y cuerpos de seguridad.

La utilización de Internet, de las redes sociales y de blogs terroristas restringidos constituía una parte importante en la actividad del grupo, en los que ejercían una "intensa labor de apología" del Dáesh, además de utilizarlos como medio de información y comunicación.

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