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La vicepresidenta dice que no ha visto tarjetas de crédito en Moncloa y ERC se ofrece a acompañarla al oculista

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el portavoz de ERC en el Congreso, Alfred Bosch, han protagonizado este jueves un rifirrafe en el hemiciclo a cuenta de las tarjetas de crédito de las que algunas instituciones ponen a disposición de sus altos cargos. Mientras que la 'número dos' del Ejecutivo ha asegurado no haber visto "jamás" ninguna en Moncloa, Bosch se ha ofrecido a acompañarla "al oculista" porque sospecha que "igual tiene un problema".

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El enfrentamiento se ha producido durante el debate de las enmiendas de totalidad a la Ley de Transparencia y del texto alternativo presentado por ERC a este proyecto. En su iniciativa, entre otras cosas, los independentistas catalanes plantean prohibir que los cargos públicos pueda tener a su disposición tarjetas de crédito.

Tras escuchar la propuesta de Bosch, la también ministra de la Presidencia le contestó: "No sé si en sus administraciones, pero le digo que, en la que conozco, que es la Administración General del Estado, a la que sirvo ahora en este puesto y a la que volveré a servir desde mi puesto como funcionaria pública, jamás he visto una tarjeta de crédito".

Sáenz de Santamaría no se opuso a acceder a la prohibición propuesta por ERC: "Si ustedes quieren que se prohíba, que se prohíba, por supuesto". Eso sí, instó a Bosch a dar cuenta de si abogan por esa prohibición porque en las administraciones en la que ERC ha tenido o tiene responsabilidad sí se usan tarjetas de crédito.

"IGUAL TIENE UNA EN EL CAJÓN"

En su réplica, el portavoz de Esquerra le recordó el caso de expresidente del Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo Carlos Dívar, que dimitió hace unos meses cuando salieron a las luz "sus tarjetas y sus gastos descomunales".

"Usted asegura que no las ha visto, si quiere le acompaño al oculista porque igual tiene un problema. Igual tiene una en el cajón y todavía no se ha dado cuenta", espetó Bosch a la también Portavoz del Ejecutivo.

La vicepresidenta volvió a dirigirse a él para reafirmarse en sus palabras y subrayar que las "únicas tarjetas" que tiene en su poder son las que le ha dado su banco y que nutre con su "sueldo". A continuación, le pidió que retirarse sus alusiones anteriores sobre esta cuestión.

"Retirelo, porque en esta Cámara no se deben hacer manifestaciones que no se pueden sustentar, porque la inmunidad parlamentaria tiene un límite que es respetable. No dudo de que usted haga lo correcto porque, si lo dudara y fuera un delito, tendría que ir a denunciarlo a los tribunales. Y si no fuera un delito, da la causalidad de que con esta Ley de Transparencia estaría usted incumpliendo una obligación de naturaleza disciplinaria y podría sancionarle la administración que corresponda", el advirtió.

VILLALOBOS TAMBIÉN PIDE LA RETIRADA

Bosch se defendió aduciendo que no había hecho ninguna afirmación. Pero esa respuesta no satisfizo a la vicepresidenta primera del Congreso, Celia Villalobos, que entonces presidía la sesión y que acusó al diputado de haber dicho "que la vicepresidenta tiene tarjetas guardadas". Por eso le avisó de que si no retiraba sus palabras sería ella la que pidiese que no figuraran en el Diario de Sesiones.

Al final Bosch accedió a retirar sus declaraciones, pero insistiendo en que no había afirmado lo que sostenía Villalobos: "Si la vicepresidenta se ha sentido herida o dolida por mis especulaciones, lo retiro", anunció, zanjando el incidente.

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