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El éxodo masivo de jóvenes alarma a las autoridades bosnias y kosovares

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El éxodo masivo de jóvenes alarma a las autoridades bosnias y kosovares

El éxodo masivo de jóvenes alarma a las autoridades bosnias y kosovares

Las autoridades de Bosnia y de Kosovo afrontan el desafío de frenar el éxodo de decenas de miles de jóvenes hacia países ricos, huyendo de la escasez de perspectivas y de la pobreza.

Los datos del Ministerio del Interior kosovar cifran en 24.000 el número de personas que abandonaron el país entre enero y noviembre de 2014.

Desde entonces, otras 50.000 personas han seguido sus pasos, según las estimaciones de la Agencia de Inteligencia de Kosovo, lo que revela la abrupta aceleración de este éxodo.

Con sólo 1,8 millones de habitantes, esas cifras significan que en los últimos 12 meses ha abandonado el país un 4 % de la población total.

La presidenta de Kosovo, Atofete Jahjaga, ha reconocido la preocupación reinante ante este fenómeno acentuado claramente en los dos últimos meses.

Entre quienes se van hay personas que viajan solas, familias, niños, mujeres. Gente de todas las edades pero, sobre todo, jóvenes.

Centenares parten cada día desde Pristina y otras ciudades hacia el norte, a través de Serbia rumbo a Hungría, un socio de la Unión Europea (UE) que sirve de escala en la ruta hacia otros países más ricos del club comunitario.

Sólo en Alemania se recibieron el pasado enero 3.630 solicitudes de asilo de kosovares, un 85 % más que el mes anterior.

Otros buscan transportistas que los lleven hasta la frontera, en un viaje incierto en el que deben recorrer tramos a pie y a escondidas.

Suelen recurrir a traficantes ilegales a quienes pagan sumas elevadas de los pocos ahorros que tienen para pasar la frontera entre Serbia y Hungría, de unos 170 kilómetros de largo, donde han aumentado las patrullas policiales a ambos lados.

Según medios serbios, en los últimos días unos 4.000 kosovares han sido detenidos al intentar cruzar la frontera ilegalmente.

Kosovo aún no tiene con la UE el régimen de visados liberalizado, por lo que la gran mayoría de los emigrantes lo hace de forma ilegal.

La situación ha llegado a ser tan grave que la UE ha advertido a Pristina de que la liberalización de los visados puede tambalearse si no se logra detener este éxodo masivo, según informó el lunes el diario kosovar "Koha Ditore".

Este medio cita a un diplomático comunitario, que pidió el anonimato, que asegura que "las autoridades kosovares no deberían intentar subestimar la importancia del problema".

La mala economía de Kosovo, donde los jóvenes suponen la mitad de la población, es considerada por muchos analistas como la mayor amenaza para la estabilidad de la región. El sueldo medio en el sector público es de unos 370 euros y en el privado de unos 330.

El primer ministro, Isa Mustafa, ha pedido a los kosovares que no abandonen el país.

"Trabajamos en todos los sectores de la economía con el objetivo de crear nuevos puestos de trabajo, atraer inversiones extranjeras y promover las empresas pequeñas y medianas que darían las condiciones para el empleo", dijo recientemente.

Un problema similar se vive en Bosnia-Herzegovina, donde un 60 % de los jóvenes estarían dispuestos a emigrar en busca de prosperidad, después de que más de 150.000 lo hicieron desde el fin de la guerra hace dos décadas.

Así lo muestran los datos de la Agencia de estadísticas bosnia, mientras que según la organización no gubernamental (ONG) "Unión para el retorno sostenible y la integración", sólo el año pasado más de 68.000 personas se fueron del país.

También aquí, el desempleo y la falta de perspectiva son los principales motivos del éxodo hacia países más ricos.

En Bosnia-Herzegovina, el 27 % de los 3,8 millones de habitantes vive en la pobreza. El sueldo medio es de 420 euros y la tasa de desempleo del 43,6 %, según datos oficiales.

Branko Ivkovic, primer ministro del cantón de Livno, explica a Efe que si antes eran mayoritariamente hombres solos los que se iban, "ahora se van familias enteras".

"Sacan a los niños de las escuelas y se van", cuenta.

Entre los que se marchan, muchos son jóvenes especialistas en informática y en medicina.

"El problema es que se quedan trabajadores de edad ya avanzada, especialistas de más de 52 años, lo que quiere decir que dentro de pocos años no habrá quien haga el trabajo", advierte Harun Drljevic, de la Cámara de médicos del ente musulmano-croata.

Bosnia-Herzegovina llevan años intentando sin éxito efectuar reformas económicas y políticas que impulsen su desarrollo y desbloqueen su vía hacia la UE.

Snezana Stanojevic y Tarik Jablic

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