Andalucía Opinión y blogs

Sobre este blog

Tras la experiencia con “Informe del Estado de Sevilla 2020” en www.euronautas.com seguimos queriendo dar voz a la realidad de nuestro tiempo, en el sur, tomando parte y participando activamente del debate público, desde la libertad, la igualdad y, aunque parezca una tontería, los derechos humanos. 

Con un enfoque informal, didáctico, y por supuesto crítico, nuevas incorporaciones se encargarán de arrojar luz y opinión sobre lo que haga falta. Desde Lucas Melcón, comunicador y fundador de MALACARA; el experto cronista y geógrafo sevillano, Carlos Parejo; o la experta en comunicación y asuntos europeos, Nuria Lista; seguirán

a los participantes en nuestro primer informe: M. Giulia Costanzo Talarico, Dra. M. Carmen Delgado, Javier Aroca Alonso o Mercedes de Pablos.

Dar voz a nuestro tiempo, a nuestra tierra, esa es la misión de la columna de Euronautas.com. Por supuesto, haciendo el camino de Andalucía a Europa, y vuelta. Estén atentos nos gusta dar sorpresas. Dirigido por Juan Antonio Pavón Losada.

Una “inritación” histórica

Tomas Puntas

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Tras la experiencia con “Informe del Estado de Sevilla 2020” en www.euronautas.com seguimos queriendo dar voz a la realidad de nuestro tiempo, en el sur, tomando parte y participando activamente del debate público, desde la libertad, la igualdad y, aunque parezca una tontería, los derechos humanos. 

Con un enfoque informal, didáctico, y por supuesto crítico, nuevas incorporaciones se encargarán de arrojar luz y opinión sobre lo que haga falta. Desde Lucas Melcón, comunicador y fundador de MALACARA; el experto cronista y geógrafo sevillano, Carlos Parejo; o la experta en comunicación y asuntos europeos, Nuria Lista; seguirán

a los participantes en nuestro primer informe: M. Giulia Costanzo Talarico, Dra. M. Carmen Delgado, Javier Aroca Alonso o Mercedes de Pablos.

Dar voz a nuestro tiempo, a nuestra tierra, esa es la misión de la columna de Euronautas.com. Por supuesto, haciendo el camino de Andalucía a Europa, y vuelta. Estén atentos nos gusta dar sorpresas. Dirigido por Juan Antonio Pavón Losada.

Desde hace cinco años, un batallón del ejército español recorre la distancia que separa las localidades andaluzas de Córdoba y Dos Hermanas. En su caminar, conmemoran la conquista del valle del Guadalquivir emprendida por los castellanos en el siglo XIII, con Fernando III a la cabeza. El acontecimiento ocurrió hace ocho siglos pero la caminata se celebra desde hace tan solo un lustro. De la misma forma, la Plaza Nueva de Sevilla la preside una estatua ecuestre del monarca medieval desde hace, apenas, cien años. Si tan importante fue San Fernando, ¿por qué tardaron siglos en dedicarle la estatua y la peregrinación? Quizá porque, como decía Benedetto Croce, “toda historia es historia contemporánea”. Cuando miro la escultura siempre me da la sensación de que el rey mira desafiante al Consistorio municipal, como si prefiriera las armas antes que la representación del pueblo, como si se anticipara al golpe de Estado de 1936 y a la batalla que se libró, precisamente, en aquella plaza. Estas manifestaciones españolistas han venido apareciendo por toda Andalucía desde finales del siglo XIX. Granada, por poner otro ejemplo, recibió el monumento a Isabel la Católica y Colón en 1892, en conmemoración de un cuarto centenario de la conquista de América que, aunque cuarto, fue el primero en celebrarse. ¿Qué había pasado con los otros tres?

Ante este panorama, espero que nadie acuse a las líneas que siguen de reescribir la historia. El objetivo del texto no es otro que el de trazar una línea que conecte distintas irritaciones del pueblo andaluz durante los dos últimos siglos (“inritaciones” en andaluz). No nos remontaremos al siglo XIII ni al XV, sino a las generaciones contemporáneas que nos precedieron. Esas que lucharon por una sociedad más justa e igualitaria. Esas a las que temieron y amordazaron las élites. Porque, si echamos la vista atrás, la historia de Andalucía está repleta de potentes inritaciones. Se inritaron las cigarreras gaditanas, pioneras de la Revolución Industrial en la Península. Se inritaron los círculos jacobinos, rurales y urbanos, que confiaron en la educación y en la abolición de las desigualdades. Se inritaron los levantamientos campesinos de El Arahal, Utrera y Loja contra el fatídico binomio compuesto por la aristocracia y el capitalismo. De esta última localidad era natal el general Narváez, cacique en la Corte madrileña. Narváez, a mediados del siglo XIX, escogió precisamente Loja como una de las paradas del viaje que Isabel II emprendió por nuestra tierra para vender su imagen. De nuevo, la figura monárquica mirando desafiante a la expresión del pueblo. En esos tiempos nació la idea de que propaganda, militarismo, nacionalismo español, monarquía, caciquismo y corrupción podrían configurar el estatus quo del Estado. Cada nueva inritación obrera o campesina se topaba con la represión.

¿Dónde se concentraron gran parte de estos cantones que reivindicaban la soberanía popular y el ejercicio del poder territorial desde abajo? En el sur

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