No sabía que antes Zapatero molaba
No tengo ni idea de qué ocurrirá con la imputación de Zapatero, ni si realmente ha cometido algún tipo de delito. No obstante, tampoco tengo ninguna duda de que su sentido de la probidad es ínfimo, como el de todos sus predecesores en la presidencia del gobierno, por cierto. No en vano, se enriquece a manos llenas como lobbista, gracias a su posición de expresidente. Como el resto que los otros expresidentes, además chupa del bote público una pensión vitalicia, en su caso de casi de 80.000 euros brutos anuales, además de oficina propia, servicios de secretariado y un máximo de dos puestos de trabajo para funcionarios adscritos a su servicio, coche oficial con conductor y escolta. Con tus impuestos.
Con todo y con eso, en estos días hemos tenido que oír expresiones como que era el faro moral de cierta izquierda, que deja huérfanos de referentes a tanta gente en el PSOE, o el respeto que le profesaban políticos de otras formaciones, como Rufián. Esa incompresible beatificación ya la inauguró hace tiempo Podemos, cuando Iglesias y Errejón comían con él en campechanía y lo llamaban José Luis, al tiempo que Monedero tuiteaba alabanzas varias.
Entre los indiscutibles haberes de las dos legislaturas de Zapatero se encuentra la retirada de las tropas tras la invasión ilegal de Irak, el matrimonio igualitario, leyes como la de igualdad, violencia de género, dependencia y memoria histórica, además del proceso que desembocó en el fin de ETA.
Reforzó la burbuja inmobiliaria, dando vía libre a lo que con el tiempo se ha convertido en nuestro mayor problema social; regularizó las SICAV, sociedades de inversión que, en la práctica, significaban una amnistía fiscal; bajó un 5% de media los sueldos públicos y congeló las pensiones
Son hitos que salen a colación demasiado a menudo, como si de esa manera se quisieran opacar otros que, ni mucho menos, pueden apelar a nadie en el espectro de la izquierda: reforzó la burbuja inmobiliaria, dando vía libre a lo que con el tiempo se ha convertido en nuestro mayor problema social; regularizó las SICAV, sociedades de inversión que, en la práctica, significaban una amnistía fiscal; bajó un 5% de media los sueldos públicos y congeló las pensiones al tiempo que restringía el gasto público, para lo que incluso modificó el artículo 135 de la Constitución y así priorizar el pago de la deuda; traicionó, desde unas siglas que contienen la palabra “Obrero”, a la clase trabajadora y elevó la edad de jubilación; apoyó sin fisuras la candidatura de Rodrigo Rato para presidir el FMI y, cuando ya era presidente en funciones, quiso despedirse de su cargo indultando, ni más ni menos, que a Alfredo Sáez, consejero delegado del Banco Santander.
¿Alguien así es un referente político para la izquierda? ¿Un referente ético? ¿Acaso se nos ha olvidado quién gobernaba cuando en 2010, al dictado de la Troika, llevó a cabo recortes sociales por 15.000 millones de euros; que era precisamente él quien seguía en el poder hace ahora justo 15 años, cuando estalló el 15M porque “PP, PSOE, la misma mierda es”?
En menos de cuatro años sus hijas, a través de una empresa de la que son administradoras, habrían facturado entre 800.000 y un millón de euros a sociedades vinculadas a la trama investigada, en parte por “maquetar informes que ya estaban elaborados”, de acuerdo al auto judicial. El propio José Luis Rodríguez Zapatero percibió casi medio millón de euros entre 2020 y 2024 de Análisis Relevante, la compañía de Julio Martínez, por trabajos de consultoría que, en ocasiones, según declaró el expresidente en el Senado, eran “orales”. Y sí, puede que todo ello sea perfectamente legal, pero suena al mismo tipo de hediondos tejemanejes que los de Felipe González y José María Aznar.
Zapatero nunca pudo ser un referente ético para nadie y, si lo fue, eso solo indica lo bajo que algunos tienen el listón aun llamándose izquierdistas.