Los árboles que mejor combaten el calor revelan cómo deberían diseñarse las ciudades del futuro

Álvaro López

Granada —
21 de agosto de 2026 06:00 h

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Hay una pregunta que cada verano cobra más importancia en ciudades como Granada: ¿cómo bajar la temperatura de unas calles que superan con facilidad los 40 grados? La respuesta pasa, en parte, por los árboles. Pero no por cualquiera ni de cualquier manera. Un equipo de investigación de la Universidad de Granada ha comprobado, tras dos años de mediciones en el parque Federico García Lorca, que cinco especies destacan por su capacidad para refrescar el entorno urbano. Se trata del olivo, el fresno, el plátano de sombra, el níspero y el naranjo amargo, capaces de reducir la temperatura bajo sus copas una media de dos grados y alcanzar descensos puntuales de hasta 3,5 grados respecto a zonas sin vegetación.

Sin embargo, el hallazgo más relevante del proyecto BioCiTrees no es ese ranking de especies. La investigación apunta a que la forma en que las ciudades distribuyen sus zonas verdes puede resultar incluso más determinante que la cantidad de árboles que albergan. “No basta con plantar más árboles, sino que hay que conectar las áreas verdes de la ciudad para que estén lo más unidas posible”, explica la investigadora del Departamento de Ecología de la Universidad de Granada Nuria Pistón, una de las responsables del estudio.

Del mapa del calor al mapa de la desigualdad

La investigación comenzó mucho antes de instalar sensores en los árboles. El equipo científico quería averiguar dónde coincidían las temperaturas más elevadas con la población que más dificultades tendría para soportar las olas de calor. Para ello cruzaron información climática con indicadores socioeconómicos como la renta, el envejecimiento de la población o la capacidad de adaptación frente a episodios de calor extremo. El resultado permitió localizar las zonas donde el riesgo climático y la vulnerabilidad social se superponen.

Fue entonces cuando surgió una segunda pregunta: una vez identificados esos barrios, ¿qué tipo de vegetación resulta más eficaz para reducir la temperatura? Entre el verano de 2024 y comienzos de 2026, los investigadores instalaron sensores bajo la copa de 19 especies distintas presentes en el parque Federico García Lorca y los compararon con otros colocados en espacios abiertos sin vegetación.

“Sabemos que los árboles enfrían, eso ya lo conocíamos. Lo que queríamos era cuantificar qué especies lo hacen mejor y cuántos grados son capaces de reducir”, argumenta Pistón. Los resultados preliminares sitúan al olivo, el fresno, el plátano de sombra, el níspero y el naranjo amargo como las especies que generan un microclima más fresco. Todas las especies estudiadas reducen la temperatura, gracias a la sombra y a la evapotranspiración, aunque estas cinco destacan sobre el resto.

La investigadora, no obstante, lanza una advertencia para evitar interpretaciones simplistas. “No quiere decir que ahora llenemos la ciudad de olivos”, señala. La elección del arbolado debe incorporar otros criterios como las alergias, el comportamiento de las raíces, el mantenimiento o la adaptación al entorno urbano.

La principal conclusión del proyecto tiene más que ver con el urbanismo que con la botánica. Según los investigadores, una ciudad obtiene mejores resultados frente al calor cuando sus parques y espacios verdes están conectados mediante calles arboladas o corredores vegetales que cuando concentra toda la vegetación en grandes parques aislados. “La planificación urbana tendría que ir por ahí”, sostiene Pistón.

Los barrios de siempre

Ese planteamiento cobra especial importancia en ciudades mediterráneas como Granada, donde el efecto de isla de calor hace que barrios muy urbanizados acumulen temperaturas significativamente superiores a las de su entorno. Para la investigadora, el objetivo no debería limitarse a crear grandes zonas verdes en la periferia, sino conseguir que el verde penetre hasta el interior de la ciudad mediante una red continua de vegetación. “El cinturón verde es una iniciativa muy interesante, pero tendría que conectarse hacia dentro de la ciudad para que todo el mundo tenga la posibilidad de disfrutar de calles más frescas”, afirma.

Una de las cuestiones que también plantea el estudio es cómo actuar en barrios consolidados, donde apenas existe espacio para plantar grandes árboles. Pistón cree que incluso esos entornos pueden mejorar su confort térmico mediante soluciones adaptadas al espacio disponible. “Donde no se puedan poner árboles grandes habrá que utilizar otras estrategias, como paredes verdes u otro tipo de vegetación que necesite menos espacio”, explica.

Aunque reconoce que todavía queda mucho por investigar -los resultados corresponden a un parque y el siguiente paso será medir qué ocurre en calles asfaltadas o en otras ciudades-, la investigadora insiste en que existe una evidencia difícil de discutir. “Sabemos que al final lo que más refresca es la vegetación”. La conclusión llega en un momento en el que las ciudades buscan fórmulas para adaptarse a un escenario de temperaturas cada vez más extremas. Y el estudio de la Universidad de Granada apunta a que combatir el calor no depende únicamente de plantar más árboles, sino de decidir dónde y cómo hacerlo para que la sombra llegue también a quienes más la necesitan.