El Nuevo Flamenco se resiste a envejecer un cuarto de siglo después: “Nuestras ganas siguen siendo las mismas”
En la década de los 90, Enrique Heredia, 'El Negri', paladeó las mieles del éxito al frente de su grupo. La Barbería del Sur fue uno de los abanderados del llamado Nuevo Flamenco, promiscua etiqueta que copó las listas de éxitos de ese decenio con nombres como Ketama, Navajita Plateá, José 'El Francés', El Barrio o Maita Vende Cá. Ahora, 25 años después, muchos de estos nombres siguen luchando por mantenerse en un mercado que ha vivido la convulsión de internet y una transformación profunda de la industria discográfica.
“La vida ha cambiado, también las formas de hacer y escuchar música, pero gracias a dios yo no he parado de hacer lo que me gusta, y las ganas de hacer cosas siguen siendo las mismas”, asegura 'El Negri'. “Aquello dejó un buen montón de discos y canciones, en la mente de todos están Alegría de vivir, No estamos locos o los temazos del Blues de la Frontera de Pata Negra, pero, sobre todo, quedó un concepto que mantiene su vigencia y que trasciende el flamenco. Ahora escucho a grupos internacionales que recuerdan a cosas que ya hacíamos nosotros”.
Una de esas canciones fue sin duda Ya no quiero tu querer, que coronó a un joven gitano de Montpellier llamado José Rodríguez Vázquez; para el mundo musical, José 'El Francés'. “Entré a grabar en un estudio por primera vez animado por Juan 'El Camborio' y por mi familia y mis amigos, sin más interés”, recuerda. Su primer disco, Las calles de San Blas (1992), contenía el citado tema, pero hubo de esperar a siete años después, cuando la ola del Nuevo Flamenco se hallaba en su apogeo, para relanzarlo.
El resultado superó las expectativas: 800.000 discos vendidos, número uno en Los 40 Principales… “Fue una locura. Recuerdo que en la primera edición del Gran Hermano el que sería el ganador se lavaba los dientes todos los días escuchando mi canción. De pronto me vi en los mejores escenarios, con Alejandro Sanz, con Rosario, con Laura Pausini, con Julio Iglesias… A veces me preguntaba: '¿Qué pinto yo aquí?'. Lo viví con mucha intensidad y no fui del todo consciente de lo que hacía. Creo que no supe disfrutarlo”.
Éxito y reticencias
Lo cierto es que bajo el paraguas de Nuevo Flamenco se acogieron propuestas musicales de lo más variadas, algunas muy alejadas de los fundamentos jondos, y apenas perfumadas por el compás de la rumba y la sonoridad de la guitarra española. Este hecho, sumado al éxito de la etiqueta, hizo que muchos viejos aficionados arremetieran contra ellos, considerándolos prácticamente la encarnación del demonio que venía a acabar con el flamenco de siempre. Ignoraban que muchos de ellos venían de familias de rancio pedigrí flamenco. “Ahora los artistas se saltan algunos cursos, pero yo empecé muy chico con el maestro Enrique Morente, hice con él los parvulitos y no paré de trabajar hasta llegar a la Champions League, pero ya sabemos que es muy difícil ser profeta en tu tierra”, subraya 'El Negri', mientras que 'El Francés' recuerda aquellas reticencias incluso en su casa: “Lo primero que grabé, se lo puse a mi padre, que es mi mejor crítico. Lo escuchó, se me quedó mirando y me dijo: ‘No me acaba de llenar’. Pero al día siguiente me llamó y añadió: 'He vuelto a escucharlo y, cuanto más lo hago, más me gusta, porque tienes personalidad'”.
Las mujeres no permanecieron al margen del fenómeno. Desde el dúo Azúcar Moreno, con su pop latino de aires aflamencados, hasta el jovencísimo trío Las Chuches, vendieron también miles y miles de discos. Sara, integrante de estas últimas, tenía 12 años cuando popularizaron su gran éxito, Cómo ronea. “Fue inolvidable, una oportunidad única para unas niñas locas que solo queríamos cantar”
Las Chuches fueron de las últimas en surfear aquella ola, pero recuerdan sus canciones como un producto natural de lo que las rodeaba. “El flamenco se vivía en nuestras casas, era parte de nuestro día a día. En nuestras familias, quien no sabía tocar la guitarra era percusionista o cantaba, pero la música no podía faltar. Cualquier cosa que hiciéramos, iba a sonar flamenco”.
Cursillos para cantantes
En San Fernando, la villa natal de esa inagotable fuente de inspiración para los nuevos flamencos que es Camarón de la Isla, surgió el grupo Maíta Vende Cá, capitaneado por el cantante Antonio 'El Caña'. Su primer disco alcanzó el platino, superando las 100.000 copias. “Es una alegría grande haber vivido todo eso y poder contarlo”, afirma. “Creo que, si seguimos aquí, es porque no hemos perdido el interés por seguir aprendiendo, armonías musicales, composición… Es la verdadera historia interminable”.
Cifras que hoy serían difíciles de igualar incluso para grandes estrellas del pop, constante presencia en medios, el Nuevo Flamenco empezó a declinar con el cambio de siglo. El balón se desinfló considerablemente por diversas razones, algunos se mantuvieron en el mercado como buenamente pudieron y no pocos se quedaron en la cuneta. Para 'El Negri', “pasaron muchas cosas en muy poco tiempo: la piratería golpeó muy duro, y creo que también hicieron daño los programas de televisión que distorsionaron lo que es un artista”. “La gente pensó que haciendo un cursillo te convertías en cantante”.
Sin embargo, todos ellos siguieron sacando discos cada dos o tres años, aunque el foco ya no recayera sobre ellos. Sara de Las Chuches recuerda aquel “parón” que nunca llegó a ser completo. “Nunca me desvinculé de los escenarios, seguí haciendo cositas sola pero en formatos más íntimos”, comenta.
La música no muere
En el caso de 'El Negri', aquel largo invierno le iba a permitir vivir experiencias inesperadas, como girar por un tiempo con Paco de Lucía o abrirse a nuevos públicos, como el mexicano, cantando boleros y otros géneros ajenos al flamenco. “Son cosas que no se buscan, pero fue una época muy interesante, me enriqueció mucho musicalmente y me sentí muy querido por gente como Gilberto Santa Rosa o Manzanero”.
Hasta qué punto su público de siempre sigue ahí, y si esta música puede decirle todavía algo a las generaciones más jóvenes, es algo que los artistas no dudan. 'El Negri', que actualmente también trabaja como productor, recomienda a su hijo artista, Heredia, “que vaya con calma y que disfrute el momento, porque sabemos que esta industria hoy te pone en lo más alto y mañana te tira a la basura y nadie habla de ti. Pero tus valores no debes perderlos bajo ningún concepto”.
“Gente como Omar Montes o Lola Índigo nos dicen que hemos sido un referente para ellos. Viene a vernos gente que nos escuchaba ‘cuando roneaban’ con sus hijos, y eso es maravilloso”, asevera Sara. Para José 'El Francés', “la música no muere cuando es bonita, y nosotros tuvimos la suerte de tener un público fiel y sabio que sigue divirtiéndose con nosotros”. Antonio 'El Caña', por último, no se resigna recordando los buenos tiempos y sonríe pensando que el tren del éxito puede volver a pasar: “En el arte, las oportunidades son infinitas”.