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Moreno desempolva la campaña de la “dejadez” del PSOE en la Junta de hace 8 años: “La sociedad quiere más PP andaluz”

Daniel Cela

Sevilla —
30 de abril de 2026 21:55 h

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Cuatro años después, Juanma Moreno vuelve a subirse a la caravana electoral del PP, con un formato muy similar al de 2022, entonces apelaba a la “mayoría suficiente”, hoy reclama una “mayoría de estabilidad”. La propia personalidad política del presidente de la Junta y candidato a la reelección le disuade de hablar, a las claras, de una mayoría absoluta para seguir gobernando otros cuatro años en solitario, sin atadaduras con Vox, su aliado ideológico natural en el bloque conservador.

37 años estuvo el PP andaluz lamentándose de no tener socios en este flanco de la política, con especial pesar en las elecciones de 2012, cuando al fin logró ganar al todopoderoso PSOE-A, pero un pacto con Izquierda Unida les impidió gobernar. El ciclo electoral ha cambiado, hoy Andalucía está desplazada sociológicamente hacia la derecha y Moreno, por encima de la marca PP, parte como favorito en las elecciones del 17 de mayo, con opciones de gobernar solo o gobernar acompañado, pero gobernar.

Con esa tranquilidad aritmética -72 diputados de 109- ha arrancado este jueves el candidato la campaña en Sevilla, en los Jardines de Murillo, a apenas 200 metros del Palacio de San Telmo. En este primer día, el presidente de la Junta no se ha separado mucho del despacho de gobierno. Y aún así, desde el principio Moreno ha conjurado la cautela extrema de los suyos, la advertencia, el estado de alerta, la superstición incluso, de “no dar nada por ganado”.

Con todo, el mood de campaña del PP andaluz vuelve a ser la alegría. Este año, además, incluso han encargado su propia banda sonora, la canción Kilómetro Sur, que suena a pop mitinero, cuando Moreno sube al escenario: “Es Andalucía, una tierra de mundo, el kilómetro sur donde brilla la luz y el sentir más profundo; donde ser andaluz es un orgullo profundo”, dice la canción, que el PP atribuye a “un grupito de chavales”, pero que suena, en fondo y forma, al propio lenguaje bucólico que suele usar el presidente.

En una tarima a ras el suelo, con el candidato a la altura del público, que es un público eminentemente cafetero, lleno de militantes, dirigentes, miembros del Gobierno. 1.500 sillas, en torno a 2.000 personas.

“Todos juntos el 17 de mayo, ¿en? No hay playas, no hay comuniones, no hay nada más importantes, que luego vienen cuatro años para estar tranquilos o para llorar por las esquinas. Todo lo que quremos es quedarnos como estamos”, ha advertido a los suyos la consejera de Cultura y número uno de la lista por Sevilla, Patricia del Pozo, haciendo quiebros dialécticos para no pedir explícitamente el voto, porque hasta la medianoche no puede hacerlo legalmente.

Moreno lleva siendo presidente casi ocho años, y esta campaña le toca rendir cuentas por una gestión que en la última legislatura ha sido muy contestada en las calles, con protestas por el deterioro de la sanidad públlica, por la crisis de los cribados de cáncer de mama -que le obligó a cesar a la consejera de Salud-, por la falta de financiación de las universidades públicas o por la privatización de la FP.

El presidente ha admitido “errores”, pero en su discurso está presente el pasado lejano, el pasado de los gobiernos del PSOE (el último fue en 2018). Moreno ha recuperado las consignas que usó hace ocho años y hace cuatro años para atizar a los socialistas: “parálisis”, “letargo”, “dejadez”, “falta de ilusión”, “falta de ganas”, “falta de ambición”...

En la lejanía del último gobierno del PSOE en Andalucía, Moreno ha buscado un frontón más cercano en las políticas de Pedro Sánchez, al que le ha culpado de todos los males que asolan esta comunidad, incluidas las abultadas listas de espera en la sanidad pública, que llevan cuatro años por encima del millón de pacientes.

El candidato popular ha apostado por un lenguaje emocional y muy personalista. “Para mí estas elecciones son un examen. Y tengo más ganas que nunca, tengo más ganas de Andalucía”, ha clamado. Moreno ha defendido su “moderación” frente a la “crispación” y la “bronca”, la “estabilidad” frente a los “líos”, palabra clave en esta campaña, que apunta directamente a las dificultades de sus compañeros de Extremadura y Aragón por formar gobierno, meses después de sus elecciones.

Sevilla es una plaza importante para el PP, es la provincia donde más escaños están en juego de toda Andalucía (18 escaños), de los que ellos ostentan nueve, frente a los cinco del PSOE, dos de Vox, uno de la coalición Por Andalucía y uno de Adelante Andalucía. Los populares se han metido en un parque céntrico de la capital, donde ondean banderas andaluzas y españolas de plástico. “Esta sociedad quiere más PP andaluz. Tenemos que trabajar todos los días, no hay nada ganado, quien diga que vamos a sacar 60, no conoce la sociología de Andalucía, esto hay que ganarlo pasión a pasión, ternura a ternura”, ha gritado.

El presidente de la Junta no ha ocultado su confianza, ha asegurado que a sus adversarios se les hará larga la campaña, y se ha apiadado de ellos “por el agobio de ver todo el mapa de Andalucía en azul”.