El trágico accidente ferroviario ocurrido este domingo 18 de enero en la localidad cordobesa de Adamuz ha dejado una huella imborrable en decenas de familias que se ha expandido por todo el país. Mientras continúan las labores de identificación y la investigación para esclarecer las causas del siniestro, entre los amasijos de hierro no cesan de aparecer los rostros e historias de algunas de las personas que perdieron la vida en el descarrilamiento.
Hay al menos 42 fallecidos cuyo cadáver ya ha sido levantado, 25 de los cuales han sido ya identificados a través de sus huellas dactilares, según el balance emitido a última hora de la tarde del martes el Centro Integrado de Datos, el órgano técnico constituido por la Oficina Forense y agentes del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil del Servicio de Criminalística. Este es el recuerdo de algunos de los 42 fallecidos a los que, hasta el momento, se ha podido poner nombre y apellidos:
Fallecidos cuyo cadáver ya ha sido identificado
Andrés Gallardo Vaz. Profesor de Lepe y funcionario de Prisiones. Viajó a Madrid para acompañar a sus alumnos durante el examen de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias. Era experto en preparación de profesiones (Derecho Penal). Trabajaba en su academia y con la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP). Nadie en Lepe le recuerda sin sonreír. Domingo, su amigo, le define como “el amigo de cientos de momentos que se quedan ya para siempre. Una buena persona, de esas que no hacen ruido, pero dejan huella”.
Josefa Sosa Casado y Ana Martín Sosa. Madre e hija de Isla Cristina. Viajaban de vuelta a Huelva tras haber acudido a la capital española para opositar a Prisiones. La familia era cercana al cantante onubense Manu Carrasco, que ha mostrado su pesar en redes sociales.
Ricardo Chamorro. También profesor y funcionario de Prisiones. Al igual que Andrés, regresaba de acompañar a un grupo de alumnos a una prueba de oposiciones. Antes de eso fue subdirector y administrador del centro, y trabajó también en la prisión de Ceuta. Su pasión por formar a jóvenes para ser funcionarios de prisiones era a lo que dedicaba sus ratos libres.
Familia Zamorano Álvarez (de Punta Umbría, Huelva). Pepe Zamorano, Cristina Álvarez, su hijo Pepe y Félix, sobrino del matrimonio, regresaban a su localidad tras pasar un fin de semana en Madrid, donde habían disfrutado del musical El Rey León y visitado el estadio Santiago Bernabéu. La única superviviente de esta familia ha sido la pequeña de seis años, quien sufrió heridas leves. Fue encontrada dembulando por las vías por un guardia civil
Eduardo Domínguez. Vecino de la localidad onubense de Gibraleón. Se trata de uno de los opositores que viajaron a Madrid para hacer el examen de Funcionario de Prisiones.
José María Martín. También vecino de Gibraleón.
María Clauss y Óscar Toro. Pareja de periodistas onubenses. El matrimonio era muy querido y respetado entre los compañeros de profesión en Huelva. Sus colegas destacan su compromiso con las causas solidarias y de cooperación internacional, así como en todo tipo de proyectos relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y formación relacionada con el gremio periodístico.
Miriam del Rosario Alberico Larios. Esta joven de 27 años ha sido uno de los rostros más visibles del accidente, a raíz de que su familia compartiera su búsqueda en redes sociales en las horas posteriores al siniestro. Tras un período de confusión, en el que se llegó a creer que estaba hospitalizada, se confirmó con pesar su fallecimiento.
Natividad de la Torre. Esta abuela viajaba con su hijo y sus nietos tras pasar el fin de semana en la capital. Al igual que los Zamorano Álvarez, habían viajado hasta Madrid para ver el musical del Rey León. Era un regalo de la abuela Nati para sus nietos y “los niños estaban felices”, como ha contado su hijo Fidel a los medios.
Pablo B. Se trata del maquinista del Alvia que colisionó contra el tren de la compañía Iryo que descarriló, invadiendo la vía contigua. Oriundo de Alcorcón y aficionado a la fotografía, a sus 28 años manejaba los mandos del tren de Renfe y fue el primero en recibir el impacto del choque frontal. Tras varios meses de formación en larga distancia, entró en la base Atocha, Chamartín, Córdoba, con el propósito de sustituir a otros compañeros que habían solicitado cambios en trayectos de media distancia. Ante la pérdida, el municipio madrileño ha decretado dos días de luto oficial.
Rafael Millán Albert. Otro vecino de Punta Umbría, de 52 años. Se encontraba en el vagón cafetería en el momento del impacto. Viajaba a Madrid junto a su pareja para realizar los exámenes de oposición a Prisiones, con la esperanza de mejorar su vida laboral, según compartió su sobrino en redes sociales.
Samuel Ramos. Agente de la Policía Nacional destinado en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Madrid, destino al que volvía para continuar con su labor en este lunes fatídico. Regresaba a su puesto de trabajo en la capital desde Málaga a bordo del tren Iryo después de disfrutar de unos días de permiso con su familia. Había sido padre hacía unos meses.
María del Carmen Abril. Natural de Bujalance (Córdoba) y profesora en un instituto de Alcorcón (Madrid). Viajaba en el tren Iryo, que hizo parada en Córdoba tras salir de Málaga en dirección Madrid. La mujer, trabajadora del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales, había viajado a la capital cordobesa con motivo de una fiesta sorpresa que le habían organizado sus amigos por su 50 cumpleaños.
Jesús Saldaña. Malagueño de 29 años que trabajaba en Madrid como cardiólogo en el Hospital La Paz y regresaba a la capital en el último vagón de un tren de la compañía Iryo. Ese vagón fue uno de los tres que terminaron descarrilando, y acabó siendo uno de los más afectados por el impacto.
Desaparecidos cuyo cadáver no ha sido identificado
Junto al dolor de quienes ya han confirmado la pérdida de sus seres queridos, se suma la angustia de quienes saben que sus allegados viajaban en los trenes siniestrados, han denunciado su desaparición, pero no han recibido la confirmación de que uno de los 42 cadáveres del Instituto de Medicina Legal de Córdoba corresponda a ellos.
Según la actualización emitida por el Centro Integrado de Datos a última hora de la tarde del martes, hay 45 denuncias de desapariciones. La mayoría corresponden a personas cuyo cadáver es uno de los 42 localizados, de ahí que Antonio Sanz, Consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía, avanzara el martes por la tarde que la cifra final de fallecidos será muy cercana a la de denuncias de desaparición. Sin embargo, no será una cifra final hasta que no concluyan los trabajos en la zona siniestrada. En todo caso, hay al menos tres desaparecidos (resultado de restar las 45 denuncias de desaparición a los 42 cadáveres ya encontrados), presumiblemente fallecidos, cuyos cuerpos aún no han sido localizados.
Agustín Fadón. El usuario @pablo_aranega publica la foto de su primo desaparecido, ya que de los centros hospitalarios no han recibido confirmación.
Antonia Garrido Chávez. A su vez, @gemapuente_ pide ayuda para encontrar Antonia, que viajaba en los primeros vagones junto a su hija.
Julio Rodríguez Gómez, de 52 años y natural de León. Su familia ha pedido ayuda para localizarlo a través del perfil @DiamanteSangre.
María Eugenia Gallego Navasco. Viajaba en el vagón número 8 del tren de Iryo, asiento 13D, según @Sand_97.
Rocío Díaz. Vecina de Punta Umbría. Su sobrina explicó a los medios locales que su tía tiene 50 años y viajaba con su hijo de 19, que afortunadamente se encuentra bien.
Víctor Terán. Su mujer Osiris ha detallado que intentaron cambiar un vuelo para viajar ambos, pero el elevado coste –casi 3.000 euros– se lo impidió. Víctor decidió entonces viajar primero con la intención de esperarla en Sevilla, pero nunca llegó a su destino.