El renacimiento del audio: por qué la radio sigue siendo joven en su día mundial
A la radio la han matado muchas veces, pero nunca acaba de morir. Este viernes, 13 de febrero, se celebra el Día Mundial de la Radio, proclamado oficialmente por los Estados miembros de la UNESCO en 2011 y adoptado posteriormente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2012. La elección de esta fecha no es casual, ya que conmemora el aniversario de la creación de la Radio de las Naciones Unidas en 1946. Desde entonces, la efemérides sirve no solo para honrar al medio de comunicación, sino para recordar su papel fundamental en el acceso a la información y la libertad de expresión. Sin embargo, en pleno 2026, esta celebración adquiere un matiz diferente: la radio ya no es solo ese aparato analógico de madera o plástico, sino el medio clásico que resiste a contracorriente.
La industria de la comunicación en España atraviesa actualmente un periodo de redefinición estructural en el que la radio, lejos de sucumbir ante el empuje de las plataformas visuales, se ha transformado en un ecosistema híbrido. A finales de 2025, los análisis de consumo revelaban una convivencia compleja y a la vez exitosa entre la emisión lineal tradicional y las nuevas formas de audio bajo demanda. De hecho, la estabilidad del medio se apoya en un equilibrio casi perfecto entre la radio generalista y la temática. Los datos del Estudio General de Medios (EGM) de 2025 son claros al respecto: mientras que 13,3 millones de personas sintonizan diariamente emisoras habladas, una cifra idéntica opta por la radio temática o musical. Es precisamente en esta última donde se concentra el mayor volumen de oyentes menores de 35 años, demostrando que la radio generalista ha logrado retener e incluso ganar audiencia en momentos de crisis informativa.
Sin embargo, para entender por qué podemos seguir celebrando este día año tras año, es vital observar la relación de los jóvenes con el sonido, la cual no es lineal. Existe una “ventana de oportunidad” clara en la infancia que se cierra bruscamente al llegar la adolescencia. Según el artículo de investigación “Consumo de audio en la infancia y la adolescencia” de 2025, la franja de los 7 a los 12 años, la radio convencional mantiene una frecuencia de escucha del 54,5%, impulsada por el hábito de consumo pasivo en el vehículo familiar. Todo cambia a partir de los 13 años, el momento en el que el smartphone se convierte en el dispositivo central de la vida del joven. A los 15 años, según el dato oficial del INE recogido en el informe sobre equipamiento tecnológico de 2025, el 96% de los adolescentes españoles ya posee un teléfono móvil personal, lo que les otorga autonomía total sobre su dieta mediática y marca el inicio de una desconexión con el dial FM tradicional.
El artículo“ Consumo de audio en la infancia y la adolescencia: Radio y Plataformas Digitales” de la Universidad de Alicante demuestra que, pese a que el consumo de radio por antena cae al 32,5% entre los 13 y 18 años, el interés por el formato sonoro persiste bajo una lógica de control absoluto por parte del usuario. Este grupo es el más propenso a aumentar su consumo de podcasts, un formato que, en España, se ha consolidado con 19,3 millones de oyentes mensuales, una cifra reportada por IAB Spain. El observatorio iVoox 2025 y de Edison Research, reporta que el podcasting ha dejado de ser un formato de nicho para alcanzar un 86% de escucha recurrente, siendo los jóvenes de entre 18 y 34 años quienes representan más del 40% de esos oyentes frecuentes. La clave del éxito actual reside en la personalización y en la capacidad de realizar multitarea, ya que según menciona el estudio “Radio - 2025” de la AIMC, el 66% de los oyentes consume audio mientras realiza otras tareas o durante su ocio.
La tendencia más disruptiva que justifica la vitalidad del medio es la hibridación del audio y el vídeo. Informes de Spotify y de la Asociación de Periodistas de Aragón aluden que el videopodcast se ha impuesto con un crecimiento del 40% en su consumo durante 2025, arrasando especialmente entre los jóvenes. Esto responde a la necesidad de estar presentes en plataformas de descubrimiento visual como YouTube, TikTok e Instagram. El éxito de los programas actuales depende de su capacidad para fragmentarse; programas como “The Wild Project” multiplican su impacto real a través de clips de 60 segundos en TikTok que actúan como ganchos para atraer a la audiencia hacia el episodio completo. Según datos del informe de IAB Spain 2025 y datos de consumo de videopodcasts reportados por Spotify en 2024, el consumo de videopodcasts aumentó un 70% en solo doce meses, consolidando a YouTube como el lugar favorito para el descubrimiento de programas y a Spotify como el espacio de escucha habitual para el 64% de los oyentes.
En definitiva, la radio en España ha demostrado una capacidad de adaptación excepcional ante el tsunami digital. Aunque la escucha lineal en FM esté en retirada entre los más jóvenes, el consumo de audio como lenguaje de comunicación está más vivo que nunca. El gran reto a partir de este 2026 reside en mantener la relevancia informativa y la credibilidad adaptando las narrativas a los ritmos frenéticos de las redes sociales. La integración de la medición híbrida permitirá, por fin, entender el alcance real de un medio que ya no conoce fronteras físicas. La radio ha muerto tantas veces que ha aprendido a renacer, y ahora es joven e imparable.