INVESTIGACIÓN

Otras cinco extrabajadoras de la productora de Canal Sur pidieron amparo a CCOO por acoso sexual y laboral siete meses antes de la denuncia al CEO

El 26 de junio de 2025, seis mujeres acudieron a la sede de CCOO Andalucía, en la Avenida Cardenal Bueno Monreal, de Sevilla, para reunirse con una abogada y un delegado sindical y denunciar que habían sido víctimas de agresión sexual, acoso sexual continuado y acoso laboral por parte de su jefe, Gustavo Fuentes, el ya ex CEO de la principal productora de Canal Sur, Andalucía Digital Multimedia (ADM).

Este encuentro, que empezó a las cinco de la tarde y duró tres horas, ocurrió siete meses antes de que una de estas mujeres interpusiera una denuncia por delitos sexuales contra Fuentes ante un juzgado de Violencia de Género (el 29 de enero). Menos de un mes después, el juez abrió diligencias, en marzo tomó declaración a la víctima y, acto seguido, imputó al director general de la productora por agresión sexual y acoso sexual continuado, citándole a declarar el próximo 25 de junio.

Una de ellas era la reportera de ADM que más tarde, “viendo que no hacían nada”, decidió acudir a los tribunales. Otra de las mujeres también relató ante los responsables de CCOO una agresión sexual y acoso de Fuentes, que le habría “metido mano” sin su consentimiento en un bar, después de una cena de empresa de Navidad en diciembre de 2024. Varios trabajadores de la productora han corroborado estos hechos en conversación con elDiario.es.

Las otras cuatro mujeres narraron situaciones de acoso laboral en la empresa, comentarios vejatorios, gritos, insultos, descalificaciones y un comportamiento degradante por parte del superior jerárquico. De las seis mujeres que acudieron a pedir amparo a CCOO en junio de 2025, sólo una -la que terminaría denunciando- seguía contratada en la productora. Otras dos fueron despedidas, una pactó su salida para poder cobrar el paro y la última tenía un contrato temporal que ya había expirado.

En la reunión estuvo presente el delegado sindical Pedro Corrientes y, por videoconferencia, una abogada de CCOO, coordinadora de los servicios jurídicos de atención a la Mujer. Este periódico ha contactado con ambos para confirmar la versión de las seis mujeres. “Esa reunión me ha hecho mucho daño, me ha pesado muchísimo, porque era una cosa muy grave, me dolió mucho, porque no podíamos hacer nada”, explicó Corrientes a elDiario.es, visiblemente afectado, nada más ser preguntado por aquel encuentro.

Las seis mujeres “lloraron” al describir con detalle las situaciones de agresión sexual y acoso laboral que sufrieron por parte del director de la compañía. Entendían que un sindicato como CCOO, con representación en la Radio Televisión Pública de Andalucía (RTVA), podía “hacer algo”, dado que ADM es una empresa público-privada asociada a Canal Sur, su principal cliente, y participada mayoritariamente por el Gobierno andaluz.

“Todas, muy afectadas, intentaban demostrarme que esas situaciones horribles de agresión y acoso sexual y laboral que describían se habían dado de verdad, que tenían testigos, que tenían pruebas y mensajes y pantallazos... y yo les decía que no tenían que convencerme, que yo las creía, no me tenían que demostrar nada”, recuerda Corrientes. “Aquello era insoportable de escuchar”, resume.

Según su versión, el sindicato estudió las posibilidades de pilotar una denuncia por acoso laboral contra Gustavo Fuentes, pero se vio “maniatado legalmente”, porque en ese momento “sólo dos de ellas mantenían vinculación laboral con la empresa, las otras ya se habían ido, y más adelante sólo quedó una en la empresa, y no se veía preparada para denunciar”. CCOO ha recibido y tramitado otras denuncias contra la productora de Canal Sur por acoso laboral, que se han tramitado por la Inspección de Trabajo.

El 12 de marzo y el 19 de marzo, el Consejo de Administración de la RTVA, presidido por Rafael Porras y al que suele acudir el director general, Juan de Dios Mellado, abordó el caso concreto de una denuncia por acoso laboral de un trabajador de ADM, ya con un acta de la Inspección de Trabajo. Los casos de agresiones sexuales no se han abordado en el Consejo de la RTVA, según fuentes de la dirección del ente público, aunque la cadena aún no ha aclarado desde cuándo sabía que el CEO de su productora asociada estaba siendo investigado judicialmente por delitos sexuales desde el pasado febrero.

CCOO ha explicado a este periódico que en el caso de las seis trabajadoras de la productora estaba más limitada para actuar por lo Penal que por lo Social. “No tenemos un gabinete jurídico penal, lo tenemos contratado externamente”, advierte. Corrientes explica que las seis mujeres “estaban aterradas, tenían pánico a denunciar, no querían que trascendieran sus nombres, ni podíamos dar sus cargos, por miedo a no poder encontrar trabajo en el sector audiovisual andaluz, que es muy dependiente de la teta de Canal Sur. Y así, nuestro margen de maniobra para actuar estaba muy reducido.

“Demostrar acoso en el trabajo por motivos sexuales es difícil”

No es la primera vez que este delegado sindical se encuentra con situaciones de este tipo. “El miedo empuja a la gente a dinámicas en las que se convierten, sin querer, en enemigas de sí mismas”. “El ambiente laboral que describían todas en ADM, señalando siempre al director general, era un ambiente sexualizado, humillante, de machismo puro y dudo. Él las trataba como ganado y hacía lo que quería con ellas porque consideraba que eran suyas”, explica.

En la reunión no estuvo presente Yolanda Carrasco, secretaria de la Mujer de CCOO, “pero conocía todo de lo que hablamos”. “Intentamos convencerlas de que había que tirar para adelante, pero estaban paralizadas por el miedo”, explica el delegado sindical. También se les preguntó por el protocolo y el canal antiacoso de la productora, si alguna lo había denunciado internamente, desde el anonimato, pero todas coincidieron en que “no se fiaban”, que aquel canal “estaba controlado por una persona próxima a Gustavo”. Una de ellas sí contó que “solicitó la activación del canal, pero no se activó”.

Corrientes no ha contado nada de aquella reunión hasta hoy, porque ellas le pidieron que no se hiciera público. “Llevo sufriendo este asunto por dentro casi un año”, dice.

Una de las seis extrabajadoras envió un WhatsApp al delegado sindical en septiembre de 2025, tres meses después de la reunión: “Te escribo por lo que teníamos pendiente. Después de esa reunión colectiva, en la que nos dedicasteis tanto tiempo, no hemos vuelto a saber nada. Dime finalmente cuáles son los siguientes pasos, qué más podemos hacer nosotras, si hay forma de hacer algo... u honestamente, consideras que esto debe quedar así”.

La respuesta: “Pues, la verdad es que desde finales de mes de julio no sé gran cosa y era que estaba la técnico en contacto directo con [la reportera que luego denunció a Fuentes]. Preguntaré a ellas, porque recuerdo que se estaba estudiando la denuncia laboral de ella para agrupar las demás situaciones”.

Un mes después, en octubre de 2025, Corrientes volvió a escribir a esta extrabajadora de ADM: “Te cuento lo que he averiguado: Por desgracia contábamos con solo una posible denuncia sobre la que se basaba todo lo demás (era el hilo conductor para sacar las demás situaciones). Como la compañera no se encuentra bien y, al parecer, no puede seguir anímmicamente para adelante, parece que nos hemos quedado sin capacidad para aflorar todos los demás casos”, dice.

Y concluye: “La pretensión era usar un proceso/procedimiento ”laboral“ y desde ese movimiento engarzar el resto de situaciones”. La reportera que finalmente terminaría llevando a Gustavo Fuentes a los tribunales, acusado de tres agresiones sexuales y múltiples situaciones de acoso sexual y laboral continuado, adjuntó a su denuncia dos informes médicos que acreditan su débil estado anímico, físico y mental, con síntomas de depresión y ansiedad de los que aún se está tratando.

El juez también ha pedido un “reconocimiento médico forense” de la denunciante para acreditar “el estado de salud psíquica de la víctima, secuelas y posible nexo causal” con las agresiones y el acoso sexual denunciados.

La secretaria de la Mujer de CCOO Andalucía explica, sobre la reunión con las seis extrabajadoras de la productora, que “se les asesoró y quedamos a su disposición para plantear una denuncia”. “No tenemos ningún expediente abierto de aquello, no se pudo avanzar”, dice, y reitera que cinco de ellas ya no estaban en ADM, y a la que sí continuaba se le ofreció el acompañamiento necesario para denunciar.

Carrasco admite que la “invisibilidad del acoso en el trabajo” complica a la hora de denunciar, “no es fácil, y nosotros no las vamos a engañar: demostrar acoso por razones de sexo es muy difícil”, advierte, “y si aceptan irse voluntariamente, entre comillas, o aceptan un finiquito, entonces es más complicado aún”, remata.

Una de las seis extrabajadoras, en conversación con elDiario.es, subraya que lo que estaba pasando en la productora de Canal Sur “era un secreto a voces”. “Existía un miedo generalizado a hablar por la repercusión que podía tener en tu carrera profesional. Una mala llamada de Gustavo hacía que no te llamen en otro sitio. Puedes denunciar pero puedes perder tu trabajo”, dice.

Las seis acusan al ya ex CEO de la compañía de tratarlas “como tontas por ser mujeres”. “Soltaba comentarios machistas como: qué pasa que vienes con esa cara al trabajo, ¿no has dormido? ¿no tienes tiempo para maquillarte? ¿No te pagamos lo suficiente como para comprarte otro bolso, siempre traes el mismo?”.

Otra extrabajadora asegura que “Gustavo mandaba a compañeras como premio de acompañantes a cenas privadas con Óscar González-Barba”, el nuevo CEO de la compañía, elegido por el Consejo de Administración de ADM, que aprobó la “suspensión temporal” de Fuentes 18 horas después de que este periódico revelase que llevaba un mes y medio imputado por delitos sexuales.

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