Aragón Opinión y blogs

Sobre este blog

El culo de la luna

0

El hombre –y una mujer al fin– han llegado a la luna. A la otra cara. Al culo. No se me han acabado los términos decorosos para escribirles algo decente, es que literalmente han llegado al culo de la luna, a la parte trasera, a la que no vemos nunca porque la luna es para nosotros como un cuadro del salón, siempre vemos solo un lado, el lustroso. Claro que tratándose de una esfera –y sin ser científico– era de esperar lo que ha constatado la última misión de la NADA, digo de la NASA, que la cara oculta de la luna es igual que la visible. Habrá que esperar a ver si recaban algún dato o muestra que permitan hablar de algún descubrimiento relevante. De momento lo que más noticias ha generado en este viaje ha sido el w.c. de la nave. Se ha estropeado, han tenido, literalmente, un zancocho cósmico y ha sido la astronauta Christina Koch la que ha tenido que arreglarlo. La igualdad ha llegado a la estratosfera cuando en algunos puntos de la Tierra no la conocen. 

El viaje a un satélite, que fue noticia realmente en 1969, nos ha servido para volver a hablar de algo que fue un descubrimiento en el siglo III antes de Cristo: la Tierra es redonda. La mítica frase de Armstrong: “Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, hoy no tiene cabida. Ni un titular decente. Puestos a revivir patrones conocidos, las preciosas imágenes desde la Orion han llegado a las portadas de la prensa compartiendo titulares con declaraciones apocalípticas del fin de la humanidad. Ambas cosas juntas son todo un género en Hollywood. En lo que ha durado la misión, Donald Trump ha detectado que se repetía en sus amenazas hiperbólicas a Irán. Había usado ya tres veces en pocos días lo del infierno en la Tierra así que, dando un paso más allá, anunció que la noche del martes al miércoles podría ser el final de una civilización. También como en las películas finalmente ese Armagedón no ha llegado. Los únicos que estaban a salvo de la destrucción total eran los tripulantes de la misión Artemis II y andaban arreglando cañerías. Cero épica. Ni una peli nueva podremos sacar de esto. 

“Desde aquí arriba somos una sola cosa: homo sapiens, todos nosotros, sin importar de dónde vengas ni cómo seas, somos un solo pueblo”. Esa ha sido quizá la mejor reflexión que nos dejan los protagonistas de esta misión más allá de algún consejo de fontanería. La hizo Glover, el astronauta afroamericano. Claro que tampoco hace falta viajar a 406.771 kilómetros de distancia de la Tierra para darse cuenta de que es así. De distintas formas lo predicaron los dioses en sus escrituras, lo recogen las constituciones de los países democráticos, lo refleja la Carta de los Derechos Humanos… Pero la fraternidad está démodé en un mundo individualista en el que cada uno va a lo suyo y en el que nos distanciamos de lo grave para indignarnos por la paparrucha. 

Es raro que los astronautas no hayan visto desde la estratosfera los hilos de los tecnooligarcas convirtiendo a nuestras sociedades con sus geniales inventos en completos idiotas. Fue Erastótenes, un astrónomo griego, el que calculó el diámetro de la Tierra con un margen inferior al 0,02% en el siglo III a.C. Imaginen la cara de ese hombre si amaneciera hoy, viera los increíbles avances tecnológicos que hemos conseguido desarrollar y a qué los dedicamos. Quizá querría huir al culo de la luna.