El Gobierno de Azcón echa balones fuera con la climatización de los colegios y exige medidas al Ejecutivo central

El Gobierno de Aragón ha reclamado al Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes que active y financie el Plan de Adaptación Climática para centros educativos públicos comprometido en 2022, mientras continúa pendiente una solución estructural para combatir las altas temperaturas en las aulas. La consejera de Educación, Ciencia y Universidades, Carmen Susín, ha remitido este miércoles una carta a la ministra, Milagros Tolón, en la que exige que el Ejecutivo central impulse de forma efectiva un plan anunciado hace cuatro años por la entonces ministra Pilar Alegría y del que, según critica la DGA, “a día de hoy nada se sabe”.

El Ejecutivo de Jorge Azcón sostiene que aquel programa, anunciado con una inversión superior a los 200 millones de euros y planteado como un mecanismo de cooperación territorial, nunca llegó a incluirse en los Presupuestos Generales del Estado, por lo que las comunidades autónomas siguen sin financiación específica para acometer actuaciones de climatización y adaptación térmica en los centros. “A día de hoy, no contamos con la constancia del desarrollo efectivo de dicho plan ni de la articulación de su financiación”, señala Susín en la carta remitida al Ministerio, en la que reclama información sobre el calendario de ejecución y los mecanismos de financiación previstos.

El Gobierno aragonés llevará esta reclamación a la próxima Conferencia Sectorial de Educación, prevista para el 3 de junio, donde la cuestión no figura en el orden del día. La consejera ha avanzado que planteará el asunto durante el turno de ruegos y preguntas. Desde el Departamento de Educación defienden que la adaptación climática de los centros requiere una respuesta coordinada entre administraciones, especialmente ante el aumento de las temperaturas y la antigüedad de buena parte de las infraestructuras educativas.

La reclamación coincide además con las críticas por las condiciones térmicas en las aulas y con la puesta en marcha de nuevas medidas anunciadas por el Ejecutivo autonómico. Este curso, según datos del Gobierno de Aragón, se han climatizado cerca de medio centenar de aulas de dos años y esta semana se ha presentado el plan 'Aulas que respiran', con una fase inicial de diagnóstico para evaluar necesidades en colegios e institutos públicos. Pese a ello, el Ejecutivo autonómico insiste en que las actuaciones actuales resultan insuficientes sin financiación estatal. “Resulta imprescindible que el Gobierno de España cumpla con sus compromisos y aporte financiación para una actuación global en todo el sistema educativo”, sostiene Susín.

Presión sindical y malestar en los centros

La reclamación del Gobierno de Aragón llega además en plena polémica por las altas temperaturas en las aulas y después de que distintos centros educativos hayan denunciado episodios de calor extremo en los últimos días. En Zaragoza, familias de un colegio han recaudado 25.000 euros para climatizar el centro ante la falta de soluciones estructurales.

En este contexto, el sindicato ANPE Aragón ha exigido este martes al Departamento de Educación la adopción “inmediata” de medidas para proteger a docentes y alumnado frente a las temperaturas extremas registradas en distintos centros públicos aragoneses.

La organización sostiene que el calor en las aulas “no puede tratarse como una incidencia puntual” y advierte de que afecta tanto al bienestar y la salud como a las condiciones de aprendizaje y trabajo, especialmente en espacios mal ventilados, sin sombra o sin sistemas adecuados de adaptación térmica.

ANPE recuerda además que ya reclamó hace un año a la Dirección General de Personal medidas urgentes para garantizar condiciones térmicas adecuadas tanto durante el curso como en procesos selectivos, así como un plan “realista, calendarizado y dotado presupuestariamente” para adaptar las infraestructuras educativas al aumento de temperaturas.

El sindicato reclama instrucciones homogéneas para todos los centros, incluyendo medición de temperaturas, limitación de actividades físicas en las horas de más calor, refuerzo de la ventilación, disponibilidad de agua, creación de zonas de sombra y protocolos específicos cuando las condiciones térmicas impidan desarrollar la actividad educativa con seguridad.

“Los diagnósticos son necesarios, pero mientras se diagnostica también hay que proteger”, señala la presidenta de ANPE Aragón, Teresa Hernández, que reclama un plan integral de adaptación térmica con auditorías por centro, mejora del aislamiento, ventilación, sombras y sistemas de climatización donde sean necesarios.