La presidenta de las Cortes de Aragón adelanta el encargo de su retrato al pintor Pepe Cerdá

La presidenta de las Cortes de Aragón, Marta Fernández (Vox), ha tenido que adelantar el encargo de su retrato oficial tras el decreto de disolución de las Cortes, paso previo a la convocatoria electoral del próximo 8F.

Se trata del primer adelanto electoral de la historia de Aragón, producido tras año y medio de desencuentros entre el PP y Vox, antiguos socios de Gobierno, y después de constatarse la imposibilidad de alcanzar un acuerdo para sacar adelante los presupuestos de 2026, con los de 2024 actualmente prorrogados. El presidente del Ejecutivo autonómico, Jorge Azcón, justificó la decisión tras el bloqueo a las cuentas de la Comunidad.

Marta Fernández accedió a la Presidencia de las Cortes de Aragón tras el pacto inicial entre el PP y Vox en 2023 y ha permanecido en el cargo pese a la ruptura entre ambas formaciones, que conllevó la salida de los dos consejeros de Vox del Gobierno de Aragón. A punto de finalizar la XI Legislatura, la todavía presidenta de las Cortes ha encargado su retrato oficial al pintor Pepe Cerdá, repitiendo así la elección realizada por su predecesor en el cargo, Javier Sada.

El artista, que ya ha comenzado a trabajar en la obra, cuenta con una amplia experiencia en este tipo de encargos institucionales, que requieren un proceso largo y minucioso, desde la toma de fotografías hasta varias sesiones y encuentros con la persona retratada.

Pintura o fotografía

Cada presidente o presidenta de las Cortes de Aragón —hasta la fecha han sido dos mujeres— decide tanto el autor como el soporte de su retrato oficial, aunque tradicionalmente ha predominado la pintura frente a la fotografía.

La primera legislatura se inició con el socialista Antonio Embid Irujo (1983-1987), cuyo retrato fue realizado por Gregorio Millas. Posteriormente, la artista María Ángeles Cañada retrató de forma consecutiva a Juan B. Monserrat Mesanza (1987-1991), del CDS; a Ángel Cristóbal Montes (1991-1995), del PP; y a Emilio Eiroa García (1995-1999), del PAR.

El pintor Natalio Bayo fue el encargado del retrato de José María Mur Bernad, también del PAR (1999-2003). El socialista Francisco Pina Cuenca (2003-2011) fue el primero en optar por la fotografía, en este caso realizada por José Antonio Duce.

La pintura regresó con el retrato de José Ángel Biel Rivera (2011-2015), a cargo de Nati Cañada. Sin embargo, sus sucesores, Antonio José Cosculluela Bergua (2015-2016) y Violeta Barba Borderías (2016-2019), se decantaron otra vez por la fotografía: el primero fue retratado por Javier Belver y la segunda por la fotógrafa Dune Solanot.

Los dos últimos presidentes, el socialista Javier Sada Beltrán (2019-2023) y la actual presidenta, Marta Fernández Martín (2023-2025), han recuperado el retrato en óleo, ambos encargados al pintor Pepe Cerdá.

Retratos también en el Gobierno de Aragón

El Gobierno de Aragón también mantiene la tradición de los retratos oficiales. El presidente Jorge Azcón ha recuperado esta práctica con el objetivo de preservar la memoria institucional de sus tres predecesores en el cargo. Jorge Gay, Nati Cañada e Isabel Guerra son los autores de los retratos de Marcelino Iglesias, Luisa Fernanda Rudi y Javier Lambán, respectivamente. Los contratos de cada una de estas obras superan los 16.000 euros.

Pepe Cerdá, sin etiquetas

El pintor es una figura destacada del arte contemporáneo aragonés, con una trayectoria de más de cuatro décadas tanto en España como en Europa. El artista sitúa la pintura como una exploración continua de preguntas sobre el arte y la experiencia estética. 

Autor de una treintena de retratos, entre los últimos, uno del del Obispo de Teruel, la obra de Cerdá combina elementos figurativos, retrato y paisaje con una mirada personal y una técnica sólida, influida por la tradición y a la vez abierta a innovaciones materiales y expresivas. 

De fuerte carácter, el pintor se define así en su página web: “No soy un pintor figurativo, no soy un pintor abstracto, no soy un pintor clásico, no soy un pintor moderno. Me importan un rábano la posmodernidad, la ultramodernidad y la retroprogresión. Niego la muerte de la pintura. Me hago preguntas y las intento responder sobre una tela tensada en un bastidor. Las cosas artísticas, por otra parte, deben tener algo de sustancia, algo de mágico, de casual o de inexplicable; algo de evidentemente cierto, pero imposible de contar de otro modo”.