Fernando Valladares, científico y divulgador medioambiental: “No hay mierda para tantas plantas de biogás”
Experto en biología y cambio climático, Fernando Valladares (Mar del Plata, Argentina, 1965) trabaja en el CSIC y es profesor asociado la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. La semana pasada, Valladares impartió una charla en Barbastro, Huesca, organizada por la Asociación Stop Biogás Somontano sobre plantas de biogás. Tanto el ponente como el tema despertaron el interés de más de 300 personas que asistieron a la primera actividad de la asociación. Apenas hubo movimientos en las sillas en las dos horas que duró la conferencia y el coloquio. Valladares es un excelente orador, muy ameno, que, sin renunciar a la profundidad científica, habla de temas complejos de forma sencilla.
En la conferencia, Valladares explicó cómo funcionan las plantas de biogás, donde se descompone materia orgánica (como residuos agrícolas, estiércol y purines, entre otros) mediante un proceso de digestión anaerobia, sin presencia de oxígeno, gracias a la acción de microorganismos. El objetivo es la obtención de biogás.
¿No es fácil reunir a más de 300 personas en una tarde de primavera en Barbastro para hablar de biogás?
La gente se está dando cuenta de que las plantas de biogás son como el lobo disfrazado de corderito. En el medio rural cada vez hay más personas que empiezan a despertar y a enfadarse. Gente que dice aquí no queremos lo que nadie quiere porque, además, estas plantas no resuelven ningún problema.
¿Cuándo comenzó su labor de divulgación con charlas por toda España?
Hace unos ocho o diez años empezó a brotar en mí algo así como una rebelión. Creo que mucha gente ha sabido entender que mi rebelión es una rebelión instruida, es una rebelión con cierto carisma, con momentos de desobediencia civil no violenta, que pretende decir siempre las cosas claras, pero con amabilidad y, de vez en cuando, un punto de sentido del humor porque esto es tan serio que a veces necesita una sonrisa.
En Aragón, en pocos meses, se están promoviendo más de 70 proyectos de plantas de biogás. En la charla, comentó que en España pasarán de 2.000. ¿A qué viene este boom de plantas de biogás?
Sí, en menos de una década pueden aparecer 2.000 plantas en España. Pero hay que pensar que esas son las que se quieren instalar y para llegar a esa cifra hay que presentar proyectos para 3.000 o 4.000. Es una dinámica de mercenarios tanto en el sector privado como en los ayuntamientos. Saben que en muchos sitios los proyectos están mal porque los han hecho deprisa y corriendo. Al final, los proyectos son 'un copia y pega' tan burdo que incluso se escapan referencias geográficas de otro lugar. Muchos proyectos no se pondrán en marcha. La estrategia de los promotores es apabullar con tantísimos proyectos para que no dé tiempo a estudiarlos. Entonces la administración pública queda sofocada. No da tiempo a analizar los estudios de impacto ambiental. Por ejemplo, nadie está estudiando si hay mierda para tanto biogás. Estamos en un 'tú tira palante'. Pasarán los filtros la mitad de los proyectos, pero luego en un alto porcentaje no serán viables. El boom del biogás terminará y muchos de estos proyectos solo serán un despojo, una basura más en el paisaje. â©
¿Que no exista una regulación en España para este tipo de plantas favorece el incremento del número de proyectos?
Es un factor que están aprovechando las empresas. Sin duda, allí hay un agujero. Cuando existe regulación se buscan las fisuras legales para poder hacerlas. Si no hay regulación, se dan prisa para hacer las plantas antes de que la haya.
¿La falta de coordinación entre administraciones favorece a los promotores de plantas de biogás?
Claro, pero esto nos pasa también con los incendios y, en general, con cualquier calamidad que a algunos les dé dinero. Con la rigidez administrativa, lo único que pueden hacer es lo que están haciendo: abrir el grifo. Dicen, vale, como no puedo seguir frenando tanto, porque tengo tantas presiones por todos los lados: Europa, la ultraderecha, el sector privado, las energéticas… Como todo me presiona, alivio los trámites y simplifico la burocracia. Pero al abrir el grifo se cuelan un montón de cosas. Frente a eso solo quedan las barricadas de la gente que, más o menos informada y organizada, actúe de la mano de algunos abogados que ayuden a realizar las alegaciones para intentar frenar los proyectos.
¿Desaparecen los residuos orgánicos que se precisan para hacer el biogás?
En las plantas le meten al digestor una combinación de cosas. De todo lo que emplean solo fermenta y desaparece para transformarse en gas un 5%, así que al final queda el 95% de lo que ponen. Es decir, si entran 100.000 toneladas al final del proceso quedarán 95.000 toneladas. ¿Qué vas a hacer con 95.000 toneladas? Los promotores dicen que darán salida a los purines y a los residuos orgánicos. Lo que hay que preguntarles es que harán con todo eso. ¿Quién se lo comprará? ¿Dónde lo van a poner? Desde luego, en la mayoría de los casos no se empleará para cultivar calabacines.