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El incendio de Los Monegros saca a la luz decenas de fortificaciones del frente de Aragón ocultas durante décadas

Claudia Bandrés

4 de agosto de 2026 22:21 h

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De norte a sur, Aragón está plagada de vestigios de la Guerra Civil que de vez en cuando reaparecen, bien por capricho de la naturaleza o bien por mediación del ser humano. Un ejemplo de ello es la comarca de Los Monegros, que quedó dividida entre ambos bandos desde el inicio de la contienda hasta la primera mitad de 1938, por lo que no es extraño encontrar en esta zona fortificaciones. El incendio de Leciñena, provocado por el rayo de una tormenta estival el pasado 30 de junio limpió de maleza una de estas localizaciones, escondida durante décadas bajo árboles y vegetación.

Son algunos de los vestigios más conocidos del frente de Aragón. En este entorno se pueden visitar, entre otras, las trincheras de la ruta Orwell, llamadas así porque el escritor británico George Orwell combatió en este sector como miliciano del POUM entre finales de 1936 y principios de 1937. Su experiencia en los montes de Alcubierre quedó reflejada en Homenaje a Cataluña, una de las obras de referencia sobre la Guerra Civil española. En la actualidad, la ruta permite recorrer varias posiciones defensivas restauradas y forma parte de la red de espacios de memoria histórica de Los Monegros, junto a otros enclaves como el refugio de La Pajera o las posiciones de Tres Huegas, que hace referencia a la zona donde colindan los montes de Alcubierre, Leciñena y Robres.

Sin embargo, lo que permanece oculto entre densa vegetación es mucho más de lo que se puede apreciar a simple vista. Un ejemplo de ello serían los cientos de metros de trincheras, cuevas y posiciones de tiro que han aparecido tras el incendio iniciado hace un mes que arrasó con algo más de 3.000 hectáreas. El terreno afectado comprende la zona del Refugio de La Pajera, en Robres, o en Leciñena, el paraje de los Monches o Montes Negros. Este último, a lo largo de dos años, fue utilizado para contener el avance del Ejército de la República, en concreto de las milicias del PSUC (posteriormente 27 División bajo el mando de José del Barrio) hacia territorio sublevado. La A-129, que conecta Leciñena con Alcubierre, funcionó de cortafuegos para salvar la recreación de la ruta Orwell. Tampoco sufrieron percances las trincheras de Tres Huegas o el monumento a los Caídos en la posición de San Simón.

Estas fortificaciones que vuelven a ver la luz se encontraban en una zona de difícil acceso por lo que apenas habían sido visitadas, aunque sí catalogadas. La directora de Turismo de la comarca de Monegros, Natalia Arazo, explica que en 2004 se llevó a cabo un exhaustivo estudio de todos los vestigios de la Guerra Civil en la comarca, identificando y describiendo su localización. Se decidió rehabilitar las trincheras más accesibles en coche, una de cada bando. Cuando se llevan a cabo visitas guiadas por la zona, apunta Arazo, “siempre les recordamos que todas estas laderas y lomas están repletas de trincheras”.

Aunque en un inicio se podría pensar que el deterioro provocado por el incendio afectara negativamente al turismo de esta zona, Natalia Arazo asegura que es todo lo contrario: “El primer fin de semana que se abrió el paso entre Alcubierre y Leciñena, vinieron muchos turistas para visitar la zona, querían ver el incendio, hasta donde había quedado el corte y las trincheras, además, también se acercaron al Centro de Interpretación de Robres”. Este Centro de Interpretación, dedicado al Frente de Aragón, se ubica en este municipio monegrino y es de obligada visita para todo aquel interesado o interesada en conocer más de cerca la Guerra Civil en tierras aragonesas. Carteles de propaganda, mapas con las posiciones de las múltiples columnas de milicianos que se situaron en el frente, así como material médico o incluso artillería y enseres comunes de los combatientes tanto del bando sublevado como del republicano.