Los sindicatos aragoneses alertan de que la mitad de los accidentes laborales se relacionan con la organización del trabajo
Casi la mitad de los accidentes laborales, en concreto el 49,32%, se deben a factores relacionados con la organización del trabajo, una responsabilidad “única y exclusiva” de las empresas. Así lo ha señalado la técnica de prevención de UGT Aragón, María José Salvo, durante un receso de la jornada celebrada este martes, 28 de abril, con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, organizada por CCOO y UGT en Zaragoza.
Salvo ha explicado que, históricamente, la prevención de riesgos laborales se ha tratado en muchas empresas como un mero trámite burocrático, centrado en cumplir con la documentación sin realizar evaluaciones que identifiquen de forma real los riesgos. “No hay una evaluación que recoja todos los riesgos”, ha subrayado.
Junto a la organización del trabajo, la gestión de la prevención, el uso de maquinaria y las condiciones laborales figuran como los principales factores de siniestralidad, mientras que las circunstancias individuales tienen un peso menor. En este sentido, ha rechazado que se responsabilice a los trabajadores de los accidentes. “Ya vale de culpabilizar a los trabajadores con frases como que estaba despistado o no tenía formación”, ha afirmado. Estas conclusiones se apoyan en los informes del Instituto Aragonés de Seguridad y Salud Laboral (ISSLA), organismo del Gobierno de Aragón especializado en prevención.
Uno de los aspectos destacados es el peso de las pequeñas empresas en la siniestralidad. Casi el 50% de los accidentes laborales en Aragón se producen en compañías de menos de 50 trabajadores, donde no existe la obligación de contar con un comité de seguridad y salud. Según Salvo, esta ausencia de representación dificulta la detección de riesgos y la adopción de medidas preventivas.
En los tres primeros meses de 2026 se han registrado en Aragón 4.774 accidentes laborales, de los que 12 han sido mortales in itinere o durante la jornada laboral.
Bajas por incapacidad temporal
La jornada también ha abordado el incremento de las bajas por incapacidad temporal. Los procesos de corta duración (menos de 15 días) han aumentado en torno a un 32%, mientras que los de larga duración crecieron un 92% en 2025, especialmente vinculados a trastornos musculoesqueléticos y problemas de salud mental, como la ansiedad.
UGT relaciona este aumento con las listas de espera sanitarias. Como ejemplo, Salvo ha señalado que en 2024 el tiempo medio para acceder a traumatología era de 169 días, mientras que en neurocirugía alcanzaba los 396 días, lo que prolonga los procesos de recuperación. A ello se suman factores como el envejecimiento de la población trabajadora, el estrés laboral y la reincorporación prematura al puesto de trabajo.
Por ello, el sindicato reclama más inversión en el sistema sanitario y que determinadas bajas derivadas del trabajo se consideren contingencias profesionales y sean asumidas por las mutuas, con el objetivo de reducir la presión sobre la sanidad pública y acortar los tiempos de recuperación.
Según Salvo, el otro 50% de los accidentes está relacionado con los ritmos de trabajo y la falta de sustitución de bajas, lo que incrementa la carga laboral sobre el resto de la plantilla y repercute negativamente en su salud.
Por su parte, el secretario de Salud Laboral de CCOO Aragón, Luis Clarimón, ha señalado sectores especialmente afectados como el sociosanitario, caracterizado por la precariedad y la sobrecarga de trabajo. Ha denunciado situaciones en las que “dos personas hacen el trabajo de cinco”, lo que deriva en problemas físicos y de salud mental y en enfermedades profesionales que no siempre se reconocen.
Clarimón también ha advertido contra el uso del término absentismo para referirse a las bajas médicas, defendiendo que se trata de un derecho vinculado a la recuperación de la salud. “No se puede criminalizar a las personas trabajadoras por enfermar”, ha afirmado.
En este sentido, ha recordado que, pese al aumento de las bajas, los datos reflejan un crecimiento de la productividad empresarial, los beneficios y las horas extra no remuneradas, lo que, a su juicio, contradice el discurso que responsabiliza a los trabajadores.
Ambos sindicatos han coincidido en la necesidad de reforzar las medidas de prevención y han reclamado el objetivo de reducir la siniestralidad laboral hasta alcanzar la mortalidad cero.