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Un edificio educativo histórico en Zaragoza mutado en museo religioso: la conversión del Concepción Arenal

El edificio de la calle Santo Dominguito de Val, en pleno Casco Histórico de Zaragoza, acumula más de dos siglos de historia vinculada al uso educativo. Hasta agosto de 2024 albergó el Centro Público de Educación de Personas Adultas (CEPA) Concepción Arenal y la Asociación Sociocultural del mismo nombre, una comunidad de más de mil personas entre alumnado, profesorado y participantes en actividades culturales.

Ahora, ese mismo inmueble está destinado a convertirse en el futuro Museo de la Semana Santa, una decisión municipal que ha abierto un conflicto social, educativo y patrimonial por no ofrecer alternativas al alumnado desplazado por “riesgo de derrumbe” pero sí impulsar esta iniciativa cultural.

Un edificio histórico al servicio de la educación pública

El actual CEPA Concepción Arenal se constituyó como centro específico de educación de personas adultas en 1982, pero el inmueble que ocupaba tiene una trayectoria mucho más larga. Su origen se remonta al siglo XVII, cuando fue construido como granero municipal, una función que aún recuerda el nombre histórico de la vía, “Calle de los Graneros”.

A finales del siglo XIX, durante la Restauración, el antiguo almudí inició su transformación en espacio educativo. Acogió dos escuelas elementales y una escuela-asilo vinculada a La Caridad, institución fundada por el entonces alcalde Cantín y Gamboa bajo la premisa de que “la educación es la mejor manera de superar la pobreza”.

En 1911, un informe del arquitecto municipal Félix Navarro alertó del estado ruinoso del edificio, fechado en 1650, y planteó incluso su posible derribo. Sin embargo, el propio documento incluía un plano que permitió conservar buena parte del inmueble y garantizar la continuidad de su uso docente.

Ese mismo año, un Real Decreto estableció por primera vez la enseñanza para mujeres adultas, y una de las cuatro escuelas femeninas de Zaragoza se ubicó precisamente en este edificio, donde mantuvo su actividad hasta 1982.

Desde entonces, el Centro Concepción Arenal se consolidó como referente en Aragón, pionero en la impartición de Educación Secundaria para personas adultas. En 1991 nació además la Asociación Sociocultural Concepción Arenal, que impulsó una intensa programación cultural y formativa complementaria y llegó a reunir en los últimos cursos a más de quinientas personas asociadas cada año.

Un desalojo abrupto y un traslado provisional

La normalidad del centro se quebró en la primavera de 2024, cuando se suspendieron durante dos semanas las clases para realizar catas técnicas tras detectarse grietas en la zona más antigua del edificio. Finalizadas las actuaciones, la actividad se retomó con normalidad hasta el cierre del curso.

Sin embargo, a finales de agosto de 2024, la comunidad educativa recibió la orden de desalojar el edificio de forma inmediata y suspender el inicio del curso académico. De hecho, este traslado forzoso se realizó a contrarreloj a la antigua Facultad de Educación de Zaragoza, en la avenida San Juan Bosco, un inmueble de los años sesenta cedido temporalmente por la Universidad hasta el 30 de junio de 2025.

“Supuestamente el desplazamiento de la ubicación original venía motivado por la necesidad de acometer obras de acondicionamiento de forma inminente. No ha sido así”, remarcan desde la Asociación sociocultural Concepción Arenal en un comunicado.

El curso comenzó con más de un mes de retraso y en condiciones precarias. Entre las consecuencias más visibles está la práctica desaparición del módulo de repostería, al perderse unas instalaciones específicamente adaptadas que incluían equipamientos singulares como una gran chimenea.

Además, el nuevo emplazamiento sitúa al CEPA Concepción Arenal a escasa distancia del centro de adultos Juan José Lorente, concentrando la oferta educativa en los distritos de Delicias y Universidad y dejando sin atención a la zona de la Magdalena y el Casco Histórico.

Del supuesto riesgo estructural al proyecto museístico

Tal y como aseguran en este documento, el traslado se justificó inicialmente por la necesidad urgente de acometer obras de acondicionamiento en el edificio original. Sin embargo, esas obras no se llevaron a cabo y, en su lugar, el 21 de enero el Ayuntamiento de Zaragoza anunció públicamente que el inmueble iba a acoger el futuro Museo de la Semana Santa.

En la información municipal se afirma que el “antiguo colegio Concepción Arenal” había quedado libre “justo hace un año”, tras dejar de ser utilizado por el Gobierno de Aragón, y que se trataba de una “oportunidad idónea” para un proyecto largamente esperado.

Ante este cambio, el consistorio trabaja ya en un anteproyecto que prevé rehabilitar la parte protegida del edificio, demoler el resto y construir una gran nave, con una inauguración prevista en 2027.

Desde la Asociación Sociocultural Concepción Arenal cuestionan abiertamente este relato, así como se preguntan cómo puede hablarse de un edificio “libre” cuando su comunidad fue desalojada “de forma imprevista y forzosa por un supuesto peligro estructural”.

Al mismo tiempo, plantean “por qué ahora sí se contempla una inversión millonaria para un museo, mientras que no se destinó una cantidad mucho menor a rehabilitar el espacio deteriorado y mantener su uso educativo”.

Recuerdan además que el Museo de la Semana Santa no es un proyecto nuevo y que en el pasado se barajaron otras ubicaciones, como el Palacio de Fuenclara o la antigua Escuela de Artes, ambos edificios municipales céntricos y con valor histórico que permanecen cerrados o en estado de abandono.

Asimismo, según recuerdan desde la asociación, “no es un detalle menor” que el centro lleve el nombre de Concepción Arenal, pensadora y reformadora social pionera en la defensa de la educación femenina y de una enseñanza pública sin recortes.

“Esta mujer fue una figura pionera y, precisamente por ello, tuvo serios conflictos con el poder público. Recordarlo hoy resulta más pertinente que nunca”, aseguran.

Para la comunidad educativa, que hoy su legado quede “relegado” frente a un proyecto museístico resulta “especialmente simbólico”.

Museo de la Semana Santa como objetivo

El fin que persigue el Gobierno de Zaragoza es poner en marcha un museo de la Semana Santa para 2027, de tal forma que se exhiba una selección representativa de los pasos procesionales más emblemáticos de la ciudad y se fomente la divulgación del patrimonio textil escultórico y documental relacionado con esta festividad.

Con más de 700 años de historia y declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, la Semana Santa de Zaragoza contará, según el consistorio, con este espacio tras confirmarse la viabilidad técnica y estructural del edificio después de la realización de catas arqueológicas y estudios constructivos.

Así lo anunció el pasado 21 de enero la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, quien afirmó que la ubicación se ha podido confirmar debido a que, hace un año, el colegio fue revertido al patrimonio municipal por parte del Gobierno de Aragón.

“En cuanto vimos que había posibilidad, hemos hecho las distintas catas arqueológicas y pruebas estructurales de forjado para que nos confirmasen si, desde el punto de vista técnico, era viable”, compartió la alcaldesa. 

La iniciativa pretende responder a una demanda histórica de las 25 cofradías de la ciudad, que agrupan a más de 16.000 cofrades, y cuya Junta Coordinadora gestionará el museo mediante un convenio con el Ayuntamiento y el Arzobispado para garantizar su actividad continua.

Según el calendario previsto, durante 2026 se desarrollarán los anteproyectos, proyectos y procesos de licitación, mientras que la construcción se iniciará en 2027 y el museo podría entrar en funcionamiento entre 2027 y 2028.

Apoyo político y movilización ciudadana

Mientras tanto, Zaragoza en Común ha expresado su apoyo a las reivindicaciones de la asociación y ha exigido al Gobierno de Natalia Chueca que frena la pérdida de la sede del centro educativo y busque una alternativa para el museo que no afecte a la educación pública.

“La educación pública es un derecho básico y un pilar fundamental del bienestar social, especialmente cuando se trata de la formación de personas adultas que buscan completar su educación, mejorar sus oportunidades laborales y fortalecer su inclusión social”, remarcan desde ZeC.

La formación considera “inaceptable” que un espacio educativo con trayectoria y utilidad social comprobadas sea desplazado de su ubicación histórica “sin garantizar una alternativa equiparable”.

A su vez, desde ZeC añaden que “el centro no debería perder su función pública” porque “no solo perjudica a quienes actualmente cursan estudios, sino que empobrece la oferta educativa y cultural de toda Zaragoza”.

“Existen numerosos edificios vacíos en el centro, algunos de ellos con valor histórico patrimonial cuya rehabilitación es necesaria, que podrían acoger una iniciativa museística sin menoscabar servicios esenciales”, subrayan.

Por todo ello, desde la formación exigen al Gobierno de Zaragoza que retome el diálogo con la Asociación Concepción Arenal y el tejido social para encontrar una solución que garantice la reapertura y permanencia del centro educativo en un “inmueble adecuado y accesible”. 

Asimismo, de manera paralela, la asociación ha iniciado una campaña de recogida de firmas en Change.org para visibilizar el conflicto y reclamar que la ciudadanía conozca qué hay detrás del anuncio del nuevo museo. Según la entidad, ya han recabado más de un millar de apoyos.