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Zaragoza y sus salas de música en directo: “La oferta de grupos que piden tocar es mayor de la que podemos absorber”

Aitana Enciso

19 de febrero de 2026 23:18 h

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Zaragoza mantiene una programación musical activa durante todo el año, que combina salas de pequeño y mediano formato, microfestivales y colectivos autogestionados. La asociación Aragón en Vivo agrupa 17 salas en la comunidad, 14 de ellas en la capital. Entre estas destaca La Lata de Bombillas, que en 2025 celebró su 25 aniversario con conciertos de bandas y artistas como Nacho Vegas, Tulsa, Hidrogenesse, Sidonie, Erin Memento, Joe Crepúsculo, Mujeres o Los Bengala, casi cada fin de semana. En octubre de 2025 recibió un premio BIME por su trabajo.

Javier Benito, propietario de La Lata de Bombillas y presidente de la asociación Aragón en Vivo, pone en valor los buenos resultados y la profesionalidad de las salas de gestión privada, aunque matiza que “entre todas las salas de la asociación se han programado más de 1.500 conciertos este año. No hay mucho más margen de aumento y, personalmente, creo que tampoco es bueno saturar las agendas. Creo que estamos en muy buenas cifras”. Para Benito, “quizás sea mejor centrarse en la calidad que en la cantidad. Seleccionar aún más lo que programamos en nuestras salas”.

En Rock & Blues, Pablo Cano indica que en 2025 se organizaron 220 conciertos, “una cifra más cercana a Madrid o Barcelona que a Zaragoza”. Cano reconoce que, aunque la idea sería reducir el número de conciertos, “la demanda de las bandas y del público mantiene la agenda”. La sala lleva años registrando “overbooking”, con más peticiones de tocar que horarios disponibles.

El colectivo de Arrebato, especializado en hardcore, post-hardcore y punk, asegura que ha programado unos seis conciertos al mes en el último año. Según el colectivo, “tenemos muchas bandas que quieren tocar y no podemos darles salida asignándoles fechas. Ojalá hubiese más gente queriendo montar conciertos, en lugar de tocar. Podríamos programar más cosas”. Por su parte, La Casa del Loco, con Chema Antípodas como programador durante casi 30 años, recuerda que “pocos artistas viven de los derechos y sus discos, así que tienen que salir a la carretera todo el año y no solo en verano”.

Mujeres programadoras y artistas

La presencia femenina en la programación todavía es minoritaria, aunque existen ejemplos destacados. En Arrebato, un colectivo mixto organiza tanto conciertos de grupos femeninos como otros tipos de actividades, aunque admiten que “no somos ajenos a la masculinidad que reina en el mundo musical”.

Moliner 7, abierta en 2018 y gestionada por Marta, programa actuaciones en acústico, jam sessions y otros eventos. Marta destaca que “en estos casi ocho años, nuestra sala ha sido el pistoletazo de salida para muchos cantautores y muchos grupos, que por primera vez han tocado en un escenario profesional, con un equipo profesional”. También abren actividades a otras disciplinas, como la literatura, con eventos donde personas jubiladas leen sus relatos ante el público.

En La Casa del Loco estiman que actualmente entre un 35% y un 40% de los artistas programados son mujeres, una proporción superior a la de años anteriores. El microfestival Zaragozafelizfeliz ha cuidado la paridad en sus carteles, y en 2025 su cabeza de cartel fueron las madrileñas Hinds, con giras internacionales y colaboraciones con artistas como Beck. Según la organización del festival, “todavía hay gente que no ha cambiado el chip y siguen sin chirriar carteles totalmente masculinos, por desgracia. Y a nivel de programadoras y salas, apenas hay mujeres. El relevo sí ha llegado a los grupos, donde cada vez hay más chicas tocando respecto a hace diez años, generando feedback y ejemplo de diversidad en el público. Pero esto no se nota en el resto del sector. Mucha gente joven que viene a nuestro pequeño festival no encuentra lugares ni condiciones para tomar el relevo. Nadie joven se plantea abrir un bar musical o una sala de conciertos a día de hoy”.

La necesidad de salas intermedias

En cuanto a aforos intermedios, Javier Benito subraya que “en las reuniones de la asociación nacional en nuestros congresos de ACCES siempre se comenta el vacío que hay entre las salas de pequeño formato y las intermedias de entre 450 o 500 plazas. Más allá del Teatro de las Esquinas y Oasis, no hay ninguna sala de aforo superior a 1.000 personas. Hablo siempre de salas de gestión privada. Creo que no hay un ratio lógico entre población y aforos”.

El cierre del centro musical Las Armas supuso “perder un pulmón cultural tremendo en Zaragoza”, según explican desde Zaragozafelizfeliz, aunque sobreviven propuestas como Bombo y Platillo, el ciclo Retina y otras salas que sostienen la programación. Por Las Armas pasaron bandas como Él Mató a un Policía Motorizado, Cigarettes after Sex, The Coral o Mark Lanegan. Chema Antípodas destaca que “en nuestra ciudad un aforo como La Riviera lo tiene el Auditorio, donde la sala Mozart tiene 1.500 plazas y la Multiusos 4.000. Aunque son salas municipales, los costes de producción son altísimos. Esto impide que los promotores privados hagamos muchos conciertos allí. Sí que sería bueno tener mayor variedad de aforos, pero con lo que tenemos llegamos a casi todo”.

Microfestivales y eventos independientes

El microfestival Zaragozafelizfeliz, que en 2025 se celebró en dos salas, Oasis y La Lata de Bombillas, programa además conciertos durante todo el año de grupos estatales de rock-pop, shoegaze o rock. Aunque se consideran amateurs, han logrado consolidar la programación de grupos independientes y discográficas pequeñas. Según la organización, “la ciudad goza de buena salud musical gracias a las salas que programan más, venden más entradas y con más anticipación que nunca”. El festival detecta además la tendencia de la “cultura del eventismo”, basada en publicitar directos generando ansiedad por perderse conciertos.

Arrebato también organiza pequeños festivales de uno o dos días y actividades durante las celebraciones de su barrio. “A día de hoy tenemos todo cerrado hasta junio. La oferta de grupos que piden tocar es mucho mayor de la que podemos absorber”, asegura el colectivo, que se define como “un espacio principalmente orientado a la música pero que también programa otro tipo de actividades”.

Demanda del público

En cuanto a la demanda real de público, desde La Lata de Bombillas indican que “la experiencia nos dice que quizá no haya mayores aforos por escasez de demanda”. Pablo Cano, de Rock & Blues, subraya que “se hace mucho esfuerzo y se programa según demanda. Las salas no pueden hacer muchos experimentos, pues tus números y gastos son los que son”.

En términos de apoyo institucional, los espacios independientes destacan que la promoción pública es limitada. Zaragozafelizfeliz señala que “hay propuestas más apoyadas por instituciones locales que cuentan con promoción masiva, mientras las alternativas sobreviven con el boca a boca y redes sociales”. Antípodas coincide: “Vamos a mejor en cuanto a promoción privada, pero a menos en promoción pública. A menudo se apoya a grandes promotoras de fuera de Aragón, y la pequeña industria musical local no crece lo suficiente. Desde hace diez años, las salas han conseguido que el público tome la asistencia a conciertos como parte habitual de su ocio, cuando antes era solo algo para entendidos”.