Teruel convierte el Trío de Eclipses en una oportunidad científica y territorial
Hace más de un siglo que la Luna no proyecta su sombra sobre la península ibérica, pero el próximo 12 de agosto de 2026 lo hará. Y no será un fenómeno aislado: en 2027 y 2028 se repetirán eclipses totales visibles desde territorio español. Un “Trío de Eclipses” que no solo marcará la agenda científica, sino también la mediática, la institucional y la social.
No se trata únicamente de mirar al cielo. Se trata de cómo contarlo, cómo prepararse y cómo evitar que un minuto extraordinario derive en problemas evitables. Esa fue la idea que atravesó el I Encuentro de Comunicación, Ciencia y Sociedad celebrado en Teruel los días 12 y 13 de febrero, organizado por el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA) y la Asociación de Periodistas de Aragón.
La pregunta de fondo no era astronómica, sino cívica: ¿estamos preparados para un fenómeno que puede movilizar entre cinco y diez millones de personas?
Un minuto que no se repite
En su intervención ‘El Trío de Eclipses’, el director del CEFCA, Javier Cenarro, aseguró que la clave es “contar con el mayor rigor y las máximas herramientas”. De hecho, el Observatorio Astrofísico de Javalambre, uno de los grandes activos científicos del país, quiere ser en esta fecha un espacio abierto a los medios de comunicación, ya que “el eclipse no será solo un espectáculo sino también un reto”.
Por otro lado, recordó que todo el siglo XXI apenas dejará diez eclipses totales visibles desde algún lugar de Europa, por lo que el que se podrá disfrutar el próximo 12 de agosto será todavía más especial. Es más, este fenómeno astronómico tendrá un componente generacional ya que tres generaciones distintas podrán ser testigos y guardar este recuerdo para siempre.
“La verdad es que me apetece mucho. Hasta ahora no sabía nada, pero creo que será muy especial. No sé todavía dónde lo veré, aunque creo que llego tarde porque hay gente que ya lo ha planificado todo”, sostiene Ana Catalán, una zaragozana que, como comparte, está buscando el lugar ideal para verlo “sin tener que desplazarse mucho”.
Durante esos minutos en los que reina la oscuridad podrán observarse los anillos de diamante o las perlas de Baily. Pero más allá de la estética, un eclipse total permite acceder desde la Tierra a la corona solar, donde la temperatura vuelve a elevarse hasta los dos o incluso diez millones de grados. “Es una de las preguntas clave de la física solar”, explicó en el encuentro el astrofísico Jorge Pérez-Gallego.
Para el CEFCA, el eclipse tiene una enorme repercusión social, ya que se estima que entre cinco y diez millones de personas podrían desplazarse para observarlo. “Es una oportunidad para zonas rurales”, apuntó Cenarro, además de remarcar que también exige promoción del territorio, planificación y educación científica.
“Los pueblos deben prepararse para esta llegada masiva de turistas. Me preocupa un poco porque hay algunos muy pequeños en Aragón que igual no tienen alojamientos suficientes y no dan abasto, pero todavía hay seis meses para preparar todo. Espero que los ayuden”, apunta Ana.
Informar sin cansar, sin llegar tarde y sin caer en bulos
El astrofísico y divulgador Javier Armentia, durante tres décadas director del Planetario de Pamplona, lanzó una advertencia durante la celebración de este encuentro en relación al l tráfico de búsquedas en torno a los eclipses, que se llena de pseudociencias, supersticiones y “enterados”. “Es importante poner a la gente en alerta de lo ridículo que es creerse las pseudociencias”, afirmó.
Del mismo modo, compartió diferentes recomendaciones como no usar instrumentos ópticos sin filtro adecuado, recordar que incluso los móviles pueden dañarse y, si es posible, contar con alguien que guíe la observación para saber cuándo ponerse o quitarse las gafas. “Hay que informar sin cansar y sin llegar tarde”, resumió.
Al mismo tiempo, añadió: “lo que hagamos en ese minuto es lo que se nos va a quedar, porque esta cita no se puede repetir. O se informa bien o se nota mucho”.
La directora del Science Media Center España, Pampa García, insistió en que los grandes acontecimientos científicos son “un bombón para el periodista” porque se sabe cuándo van a ocurrir. “Eso permite preparar enfoques más allá de lo obvio, generar emoción y expectativa y hacer periodismo sin prisa”, consideró.
Sin embargo, García también recordó las dificultades reales de muchas redacciones, ya que cuentan con plantillas pequeñas, urgencia y necesidad de contrastar con rapidez, detectar riesgos y frenar bulos.
“Tenemos una oportunidad de oro para informar, seas periodista de ciencia o no. ‘De ciencia’ es solo un apellido. Todos somos periodistas”, sostuvo.
Un país activado
La dimensión del Trío de Eclipses va mucho más allá de la astronomía. Rosa Capeáns, directora de Cultura Científica e Innovación de FECYT, explicó cómo se prepara un país para un fenómeno así: “Con mucha ilusión, responsabilidad y colaboración”.
Para abordar este fenómeno astronómico, se contará con una Comisión Interministerial y una Comisión Científica y de Asesoramiento. A su vez, el eclipse se traducirá en planes operativos de tráfico, protección civil, salud pública, movilidad, turismo y comunicación para que, comunidades autónomas y municipios pequeños no acostumbrados a estos flujos de visitantes, “puedan afrontarlo y disfrutar”.
Capeáns también recomendó “no improvisar”, sino comprobar la banda de totalidad en el mapa, visitar previamente el lugar de observación, evitar desplazamientos el mismo día, llenar el depósito si se viaja en coche, prever el gran atasco posterior y protegerse del sol, del calor y del riesgo de incendios.
“Queremos que se publique la historia de las emociones y no la de las incidencias que puedan ocurrir”, subrayó.
El eclipse como relato territorial
Cristian Sáez, que participó en la estrategia comunicativa del eclipse de Chile en 2019, definió el fenómeno como un “evento sistémico” que afecta a reputación, identidad y desarrollo territorial.
Como ejemplo, compartió que, en Chile, se crearon puntos oficiales de información y se formó a empresarios turísticos, así como se diseñó señalética, planes de emergencia, murales artísticos y hasta bolsas de basura para no dejar huella.
“El eclipse es una política preventiva y una ficha oficial de cómo mostramos lo que va a suceder”, afirmó sobre estos datos técnicos que, tal y como sugirió, “pueden convertirse en relatos territoriales”.
Donde se recolecta la luz
La segunda jornada llevó a los comunicadores hasta Galáctica, en Arcos de las Salinas, donde el coordinador del centro Stelios Pyrzas explicó la esencia del trabajo astronómico: “Lo único que podemos hacer es observar y recolectar la luz que nos llega de los objetos celestes”.
Galáctica, con dos ocupadas por telescopios del CEFCA y siete disponibles para alquiler científico o aficionado, ha recibido más de 30.000 visitantes en menos de tres años. Todos ellos, según añadió, dispuestos a aprender sobre el cielo, descubrir esta ciencia “intangible” y aprender sobre la línea del tiempo del Universo, que se sitúa su origen hace 13.700 millones de años.
En marzo se instalará un telescopio del Ayuntamiento de Binaced, ejemplo de colaboración local, mientras que en verano y en primavera se podrá visitar el observatorio los fines de semana.
“La mejor manera de potenciar el astroturismo es cuidando nuestros cielos”, recordó Pyrzas, quien recordó que “comunicar la necesidad de protegerlos nos compete a todos” porque “solo la colaboración puede construir lo que será nuestro futuro”.
Un eclipse no soluciona problemas estructurales, pero puede ser una excusa para educar, activar territorios rurales, fortalecer la confianza en la ciencia y en las instituciones, y para construir comunidad en torno a la anticipación.
En Teruel, la sensación compartida es que el cielo ya ha empezado a moverse. Y esta vez, tal y como quedó de aprendizaje en este primer Encuentro de Comunicación, Ciencia y Sociedad, “no basta con mirar hacia arriba sino que hay que saber contar lo que vemos”.
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