El tanatorio municipal como negocio: una concesión del PP en Zaragoza triplica el precio de los funerales en Torrero
Un total de 27 funerarias pequeñas y medianas de Zaragoza han alzado la voz para denunciar la nueva gestión del Tanatorio Municipal de Torrero, que ha supuesto un fuerte encarecimiento de los servicios, la pérdida de acceso a las instalaciones y un modelo que, aseguran, las expulsa del mercado y deja a las familias en una situación de indefensión económica.
Desde la entrada de la nueva concesionaria, Mémora, los precios se han incrementado de forma muy significativa. La sala velatorio estándar de 24 horas ha pasado de unos 488 euros a 878 euros, cerca de un 80% más.
Por otro lado, la sala velatorio VIP se ha encarecido alrededor de un 75%, mientras que otros servicios registran subidas aún más acusada, ya que la sala de despedida supera el 190%, la incineración de restos aumenta más de un 100%, y servicios como capilla, tanatopraxia, catering o acompañamientos musicales superan en muchos casos el 40%.
“Nosotros no asumimos esas subidas. Las paga directamente la familia, la persona a la que se le acaba de morir su padre o su madre”, explican desde el sector. Las funerarias rechazan la idea de que estos incrementos repercutan en sus márgenes: “Lo que cobra el tanatorio es lo que se factura a la familia, no es un sobrecoste nuestro”.
Dependencia forzada y pérdida de acceso
Además del aumento de precios, las funerarias denuncian que han perdido el acceso a espacios clave del tanatorio donde tradicionalmente acondicionaban a los fallecidos o acompañaban a las familias.
Con la nueva gestión, comparten que “dependen de las instalaciones y del personal de la concesionaria, sin posibilidad de intervenir o corregir incidencias”, lo que limita su capacidad de competir y “pone en riesgo su viabilidad”.
“Solo pedimos poder usar las instalaciones como funerarias y como representantes de las familias”, reclaman, ya que ahora les resulta imposible poder acompañar a los allegados durante todo el proceso, algo que, tal y como agregan, afecta tanto a la calidad del servicio como al trato humano “en un momento especialmente delicado”.
Las empresas locales subrayan que durante años han trabajado ajustando precios y ofreciendo un servicio cercano. “Con este modelo, se nos mete a todos en el mismo saco y se nos acusa de ser caros, cuando el incremento real viene del tanatorio municipal”, indican.
Una sanción en el historial por no permitir el acceso al tanatorio
A pesar de que la situación actual es “injustificable” para las funerarias, todas ellas recuerdan que la prohibición de acceso al tanatorio municipal no es algo nuevo. Como comparten, esta situación ya la vivieron en 2014, cuando la empresa Servicios Funerarios de Torrero (Serfutosa), del Grupo Mémora, terminó con una sanción de 250.337 euros del Tribunal de Defensa de la Competencia en Aragón por esto mismo.
Las razones de la sanción fueron por denegar de forma “injustificada” el acceso a las instalaciones a empresas funerarias no autorizadas en la ciudad, algo que el Tribunal Supremo confirmó como un abuso de la “posición de dominio”.
Un concurso que, según el sector, excluye a las pequeñas empresas
Las funerarias coinciden en que el problema no es solo la gestión actual, sino el propio diseño del concurso público. A su juicio, las condiciones exigidas en el pliego hacían prácticamente imposible que pequeñas y medianas empresas pudieran optar a la concesión. “Están creando un monopolio en Torrero”, subrayan.
“El Ayuntamiento saca a concurso el único tanatorio municipal de la ciudad con unas exigencias que solo pueden cumplir las multinacionales”, lamentan. Según explican, los requisitos técnicos, económicos y de capacidad dejaban fuera desde el inicio a operadores locales, favoreciendo la concentración del servicio en manos de un gran grupo empresarial.
Este escenario, advierten, limita la competencia y pone en riesgo la viabilidad del tejido funerario local, formado en su mayoría por empresas familiares con décadas de implantación en Zaragoza.
“Con esto, demuestran que ponen en duda a la pequeña y mediana empresa y que avalan a la grande. Los pequeños somos de Zaragoza, los grandes de fuera. Prefieren dar ganancias a los que no son de aquí, que facilitarnos las cosas a los que sí estamos cerca”, remarcan.
Libertad total de precios en un servicio público esencial
A este contexto se suma la ausencia de control público sobre las tarifas, ya que el pliego de condiciones aprobado por el Ayuntamiento de Zaragoza establece que la empresa adjudicataria puede fijar libremente los precios de los servicios funerarios, con la única obligación de informar trimestralmente.
En este sentido, sostienen que no existen tarifas máximas, precios aprobados por la Administración ni límites a la creación de nuevos servicios. Sin embargo, alertan que esto es excepcional, debido a que otras ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga o Bilbao sí mantienen sistemas de tarifas reguladas o sujetas a control municipal.
Para las funerarias, “esta combinación de libertad tarifaria, subida de precios y falta de alternativas reales sitúa a las familias en una posición especialmente vulnerable”. “Al final, habrá que optar por no ir a Torrero para que no les salga rentable y cambien las cosas”, afirman.
La adjudicación y el modelo económico del Ayuntamiento
El Ayuntamiento de Zaragoza ha adjudicado la concesión demanial del Cementerio de Torrero para los usos funerarios del tanatorio a Mémora Servicios Funerarios por un periodo de 30 años.
En este tiempo, la empresa deberá acometer mejoras por valor de 7,7 millones de euros y ampliar las instalaciones con un nuevo edificio de 1.800 metros cuadrados que albergará cuatro nuevos hornos crematorios, con mayor capacidad y mejores sistemas de filtración, así como cuatro nuevos velatorios y una sala de despedida.
Desde el punto de vista económico, la adjudicación supone un importante ingreso para el consistorio. Mémora abonará un canon anticipado de 6.500.100 euros, tras una mejora superior al 116% sobre el mínimo exigido, y aportará además un canon anual equivalente al 10% de sus ingresos netos por la explotación del tanatorio. “Se ha pasado de ganar 6.000 euros a 6,6 millones. Eso estaría bien si no fuera porque lo van a pagar las familias”, alertan desde las funerarias.
El consejero de Urbanismo, Víctor Serrano, ha explicado que esta mejora del canon anticipado supone 3,5 millones de euros más de lo inicialmente previsto, además de una subida del 8 % del canon periódico anual.
Según el acuerdo de adjudicación, el valor de utilización privada de la concesión supera los 12,8 millones de euros, garantizando al Ayuntamiento una recaudación millonaria durante las próximas tres décadas.
Un debate abierto
La combinación de ingresos garantizados para el Ayuntamiento, libertad total de precios para la concesionaria y exclusión de pequeñas funerarias ha reabierto el debate sobre si el modelo de concesión prioriza el interés público o la rentabilidad empresarial en un servicio esencial.
“Esto no va solo de empresas ni de número, va de ciudadanos”, insisten desde el sector, quienes afirman que “el coste final siempre lo acaba pagando la familia” y que desde el consistorio no se les ha dado “ninguna respuesta”.
Al respecto, y tras reunirse en varias ocasiones con un técnico del área de Urbanismo, denuncian que no se les haya “echado ninguna mano” y que, de hecho, “solo preguntaran por qué no nos habíamos manifestado antes”.
Mientras tanto, el contrato queda blindado durante 30 años y las tarifas, según el propio modelo, podrán seguir incrementándose año tras año “sin control, sin justificación y sin pensar en las personas”, concluyen desde las funerarias.
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