Aragón vuelve a teñirse de morado en un 8M que reclama derechos, cuidados y vidas dignas
Grupos de amigas, familias enteras, jóvenes y mujeres de varias generaciones han marchado juntas este domingo por el centro de Zaragoza en una movilización que, una vez más, ha convertido el 8M en una de las grandes citas reivindicativas del calendario.
Convocadas por Paraguas Feministas bajo el lema “Por una vida digna y con derechos para todes” y por la Coordinadora de Organizaciones Feministas con “Herederas de luchas, creadoras de futuro”, miles de personas han recorrido el centro de la ciudad entre pancartas moradas, cánticos, batucadas y reivindicación.
Antes de comenzar la marcha, desde la Coordinadora han recordado a las 46 mujeres que han sido asesinadas en 2025 en España y a los tres menores víctimas de violencia vicaria, así como a las mujeres de países como Irán, Palestina, Afganistán o Cuba e influídas por “las políticas imperialistas de Trump”.
“Exigimos responsabilidad política y social para quienes creen que el cuerpo es territorio conquistable. Trabajar no debería significar aguantar miradas, chantajes, miedo y comentarios”, han remarcado, además de denunciar la trata de mujeres y el “injusto” reparto de los cuidados.
A su vez, han pedido “políticas públicas con perspectiva de género, una política de tolerancia cero, un sistema sanitario de cuidados comunitario y acciones concretas que garanticen los derechos de todas las mujeres”.
“Tomamos la palabra y la calle. El machismo se expresa en guerras, ocupaciones, fronteras, políticas de expulsión o control social. La desigualdad no es un error del sistema, sino el propio sistema”, han reivindicado desde la Coordinadora.
“Me gustaría no tener que avisar cada vez que llego a casa”, “Me gustaría estudiar también la vida de las mujeres” o “Me gustaría no tener que explicar por qué no querré ser madre” son algunas de las reivindicaciones que han compartido Inés, Claudia y Silvia, tres jóvenes de Zaragoza que han admitido no “poder perderse esta cita”.
Del mismo modo, han subrayado que “ojalá llegue el día en el que no sea necesaria”, ya que eso “significaría que vivimos en igualdad” y que “no sufrimos que nos invaliden, que ocupen el lugar que nos pertenece o que nos censuren”.
Con estas mismas ideas ha acudido a la convocatoria Celia, una niña de nueve años que ha pedido igualdad junto a su madre y su abuela. “Estamos muy orgullosas de estar las tres y de que ella sepa que siempre tiene que ser ella misma, libre y sin juicios”, ha destacado su madre.
A lo largo del recorrido se han repetido frases como “Si nosotras paramos, se para el mundo”, “Ni un paso atrás” o “El feminismo será antirracista o no será”, mientras muchas asistentes han levantado carteles contra la violencia machista, la precariedad laboral o la desigualdad en los cuidados.
“Todavía queda mucho por cambiar. En casa, en el trabajo, en la calle, en los institutos... Damos todo por hecho y no es así. En vez de ir hacia delante, vamos hacia atrás”, ha explicado Luisa, una mujer de 52 años que ha acudido a la manifestación junto a una compañera de trabajo que ha exigido “poder alcanzar puestos de dirección sin que nos cuestionen”.
Entre las principales reivindicaciones de la jornada, desde el Paraguas Feminista han pedido la reducción de la brecha salarial entre hombres y mujeres, el equilibrio en el reparto del tiempo dedicado a los cuidados y el derecho a vivir una vida libre de violencias machistas.
También han reclamado más recursos públicos para la atención a víctimas y servicios de acompañamiento que funcionen las 24 horas y cuenten con profesionales especializados.
La manifestación ha puesto además el foco en otras demandas sociales que atraviesan la agenda feminista, como el acceso a la vivienda, la defensa de los servicios públicos o la necesidad de construir barrios y pueblos “vivibles, amables y habitables para todes”.
En el manifiesto leído al final de la marcha, desde Paraguas Feministas han celebrado la victoria del movimiento antirracista que ha impulsado la regularización extraordinaria de personas migrantes, una medida que consideran un avance en derechos para miles de personas que forman parte de la ciudad. “Ninguna persona vive bien sin derechos”, han reivindicado.
El texto también ha denunciado el racismo institucional y ha reclamado el cierre de los centros de internamiento de extranjeros y la derogación de la Ley de Extranjería, al tiempo que ha defendido un modelo de ciudad centrado en la vida cotidiana, los cuidados y los servicios públicos.
Con ambas movilizaciones, Zaragoza ha vuelto a sumarse a una jornada global de protesta feminista en la que miles de personas han ocupado las calles para recordar que la igualdad real sigue siendo una tarea pendiente y que, como se ha escuchado repetidamente durante la marcha, “el futuro será feminista o no será”.
Huesca y Teruel, al grito de “feminismo sí, fascismo no”
En Huesca, la manifestación del 8M ha recorrido las calles del centro de Huesca. Ha salido a las 18.00 horas de la plaza de Navarra y ha seguido por la calle del Parque, calle Valentín Carderera, Plaza Inmaculada, Coso Alto, Coso Bajo, calle San Lorenzo, Plaza Nuestra Señora de Salas, calle Argensolas, calle Fatás y plaza de Concepción Arenal para regresar a la plaza de Navarra.
La miembro de la Asamblea 8M Ana Rosa Maza ha indicado: “Queremos mantener los derechos y ampliarlos y vamos a apostar por esa igualdad que va a hacer que la vida sea mejor para todas”.
En este punto, ha precisado que “el feminismo no trabaja sólo para las mujeres, sino que facilita una vida más amable al conjunto de la sociedad”. También ha manifestado que “con este espíritu convocamos y esperamos que los diferentes colectivos que se posicionan en Huesca a favor de la igualdad estén allí y toda la sociedad”.
En Teruel, mientras, la movilización ha estado encabezada por dos pancartas principales que recogían las reivindicaciones de la jornada. En una de ellas podía leerse “Contra el terrorismo machista, lucha feminista. No es no”, mientras que la segunda estaba impulsada por la Coordinadora de Organizaciones Feministas y ha reunido especialmente a participantes más jóvenes.
Uno de los aspectos más destacados de la marcha ha sido la presencia en la cabecera de un grupo formado por unas 30 mujeres procedentes de distintos países, en su mayoría del África subsahariana. Integradas en un proyecto de Las Hijas de la Caridad, han liderado el recorrido para visibilizar y defender los derechos de las mujeres en sus lugares de origen.
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