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“No es fácil ocultar que en una mina se trabaje como en un chamizo”, alerta un brigadista sobre el accidente en Zarréu

Raquel L. Murias

Oviedo/ Uviéu —
12 de enero de 2026 11:53 h

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“No es fácil ocultar que en una mina se trabaje como en un chamizo”, alerta un brigadista sobre la mina de Zarréu. Así lo ha declarado este lunes Cristian Menéndez Cienfuegos, miembro de la Brigada de Salvamento Minero, durante la comisión de investigación de la Junta General del Principado que indaga el accidente del pasado 31 de marzo en la mina de Cerredo, donde cinco trabajadores fallecieron.

Menéndez Cienfuegos, que trabajó entre 2002 y 2003 en una subcontrata de la mina y lleva seis años en la brigada, fue el primero de los nueve brigadistas citados esta semana ante la comisión. Preguntado sobre si es posible ocultar durante tiempo condiciones de trabajo tan deficientes, fue tajante: no. Sus palabras ponen en cuestión la gestión y supervisión de la explotación, que llevaba oficialmente cerrada desde 2018, y cuestionan la narrativa que describía la mina tras el accidente como un simple “chamizo”.

Extracción no autorizada

Aunque Menéndez no participó en el rescate de los cinco mineros fallecidos, sí formó parte del equipo que inspeccionó la mina en marzo de 2022, siete meses después de otro accidente mortal en el que un trabajador murió y otro resultó gravemente herido. Esa inspección, realizada a requerimiento de la Dirección General de Minas en el piso sexto de la explotación, concluyó que la empresa estaba realizando extracción de carbón no autorizada, ya que solo contaba con permisos para retirar chatarra y restos de mineral. La compañía fue sancionada por ello.

El brigadista explicó que, por los restos hallados dentro y fuera de la mina, no podía determinar si la actividad era reciente ni si correspondía a extracción de carbón o a retirada de chatarra. Sí señaló que el acceso a la bocamina estaba tapiado y que tuvieron que derribar bloques para entrar. En el interior no encontraron problemas de ventilación ni de gases, salvo un pequeño hundimiento.

Parecía que no había “actividad reciente”

“No había nada del otro mundo y la mina estaba bastante bien conservada. Había herramientas y vagones, lo que puede haber en cualquier explotación, aunque esté parada”, señaló Menéndez, que añadió que durante la inspección, acompañados por el jefe de sección de Seguridad Minera del Principado, Alberto Vázquez, no les comunicaron actividad ilegal de extracción de carbón.

Desde su experiencia, “parecía que no había actividad reciente”, aunque el informe de Minas recogió indicios de extracción no autorizada: ocho calles posteadas, equipos de perforación, material de trabajo y una red de aire comprimido. Menéndez subrayó que en el frente no encontraron elementos que indicaran que se estaba extrayendo carbón activamente, más allá de que la explotación era antigua y contaba con material abandonado en el interior y madera acopiada en la entrada.

Iván García, otro de los miembros de la Brigada de Salvamento Minero y que sí participó en el rescate de los heridos y de los cuerpos de los cinco fallecidos tras el accidente del 31 de marzo, ha relatado este lunes cómo fue el operativo: “Fácil no fue, pero no se tardó mucho”, en torno a una hora y media.

García es uno de los tres brigadistas que hoy han comparecido también en la comisión de la Junta General del Principado.

García ha explicado que los integrantes de la brigada tardaron unos diez minutos en acceder al lugar del siniestro -a un kilómetro de la bocamina- y halló en primer lugar a dos víctimas y, posteriormente, a uno de los heridos, al que sacaron al exterior, para luego continuar con la recuperación de los cuerpos de los otros tres fallecidos.

“La concentración de gas no la sé”

“La concentración de gas que había (en el interior) no la sé, porque yo no estaba destinado a medirlo”, ha explicado tras apuntar que los trabajadores accidentados no llevaban los autorescatadores puestos en la cara, si bien ha dicho no estar seguro de si los llevaban en el cinturón.

Preguntado sobre si en la mina había herramientas para la extracción de carbón, García ha señalado que había un manguera de aire comprimido, vagones o maderas, que tenían polvo.

“No podría decir si habían sido usados hace poco o llevaban tiempo allí”, ha explicado antes de insistir en que él estaba pendiente del operativo de rescate, por lo que no cuenta con datos “para poder decir si estaban sacando carbón o no”.

Preguntado sobre si pudo visualizar la existencia de dos huecos posteados, de más de 18 y 24 metros de longitud, en el mismo nivel en que se produjo la explosión, ha dicho que “no llegó a verlo”.

Indicios de extracción

Tras el accidente del pasado 31 de marzo, los inspectores encontraron en el nivel tercero de la mina, en el que tuvo lugar la explosión, equipos de transporte de mineral, vagones, una locomotora, una pala hidráulica, equipos de ventilación, martillos neumáticos, madera y tubería, entre otros materiales, así como dos huecos posteados de más de 18 y 24 metros de longitud.

La explosión registrada en ese nivel se produjo por la acumulación de grisú en un punto en el que, al parecer, se estaba extrayendo carbón de forma ilegal ya que la empresa titular, Blue Solving, solo disponía de un permiso para retirar maquinaria y material para chatarra, así como los acopios de carbón que pudiera haber en el interior de la explotación, cerrada desde 2018.

La comisión parlamentaria de Cerredo continuará sus trabajos a lo largo de todo el mes de enero con la toma de declaración a alcaldes, responsables políticos y empresarios del carbón. Tras la explosión en el nivel tercero de la mina, los inspectores localizaron vagones, locomotora, pala hidráulica, equipos de ventilación, martillos neumáticos, madera, tuberías y dos huecos posteados de más de 18 y 24 metros. La explosión se produjo por acumulación de grisú en un punto donde, según las investigaciones, se estaba extrayendo carbón ilegalmente. Blue Solving, la empresa titular, solo estaba autorizada para retirar maquinaria, chatarra y posibles acopios de carbón.

La comisión de Cerredo continuará durante todo enero tomando declaración a otros brigadistas, alcaldes, responsables políticos y empresarios del sector. La investigación apunta a determinar no solo las causas técnicas del accidente, sino también las responsabilidades administrativas y políticas en una mina que, oficialmente clausurada, seguía siendo escenario de trabajo mortal.