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Andrea Tovar

Andrea nació en Murcia en un año capicúa, un mes capicúa y un día… normal. Le habría encantado que programaran el parto siete días antes y llamarse Ana, para alargar la simetría. Estudió Derecho procurando no torcerse, pero acabó por hacerlo igualmente. Ahora escribe muchas cosas y todas están en su web: andreatovar.org, que suena a entidad benéfica.

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Todos somos machistas

Eso me dijo el tío, con toda su cara dura.

—Yo soy machista.

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Un cuento Disney para VOXtantes

«Prefiero quedarme aquí donde puedo estar tranquilo y oler las flores»

El toro Ferdinando, 1938

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La santa, la bruja, la mami, la puta

Si saliste a la calle el pasado día 8, quizá las vieras.

Estaban todas ahí, juntas y desperdigadas.

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¿No queréis igualdad?

Hay gente que convierte los estandartes en lanzas.

Hablan del «daño irreparable que han hecho las radicales a la causa del feminismo» y yo me pregunto qué coño quiere decir eso. ¿Qué daño han hecho? ¿Qué radicales?

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El mundo no es un catálogo de personas

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Yo solo follo en verano

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Qué guapa estás cuando te enfadas

—Qué guapa estás cuando te enfadas —dice Él, con ojos tiernos, sonrisa cándida.

Siempre que a Ella el enfado no se le vaya de madre, por supuesto. Si Ella empieza a soltar imprecaciones o agarra un jarrón y lo lanza contra el suelo, Él musitará:

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El orgasmo: (un)happy ending

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Llamar a la cosita por su nombre

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Defensa contra el macholopitecus

Habitualmente, cuando salgo de la piscina siento clavadas algunas miradas curiosas. En los meses de pana y lana, antes de que las pieles se bronceen y las retinas se acostumbren a las carnes, el morbo por el cuerpo humano alcanza cotas más dignas de Oriente Próximo que de España en pleno siglo XXI. Como protesta, siempre intento no taparme con la tabla de espuma. Me repito eso: que ya estamos en el siglo XXI y, además, en una piscina pública. En mi delirio, incluso he llegado a plantearme si seré yo la acomplejada, la que se inventa ojeadas furtivas y análisis detenidos.

Por suerte, hoy se han despejado todas las dudas respecto a mi cordura.

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