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Cassandra Vera

En 2015 cumplí un pequeño sueño: estudiar Historia en la Universidad. Desde entonces voy cumpliendo otros poco a poco, como ser escritora y colaborar con diarios y revistas de ámbito feminista y LGTBI. Escribo en Revista Mirall, en eldiario.es y donde la vida me lleve.

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Los últimos neandertales

Hace unos 40.000 años desparecieron de la faz de Europa los últimos neandertales. Las causas de esta extinción son varias y los prehistoriadores las siguen estudiando. Lo único que se puede decir con claridad es que ellos y su modo de vida se extinguieron para siempre.

De igual modo que los neandertales se extinguieron tras una larga agonía, en pleno 2018 estamos viviendo la agonía de los otros neandertales: los neandertales sociales. Estos neandertales han dominado durante décadas la cultura, la sociedad y, en definitiva, cualquier espacio público o privado.

Pero a partir del nuevo milenio comenzaron a replegarse cuando los sectores oprimidos fueron conscientes de la situación de desigualdad que vivían. En los 90 un hombre que maltrataba a su mujer podía sentarse cómodamente frente a la televisión a ver sketches de Martes y Trece en los que otro hombre mataba a su mujer mientras el público reía a carcajadas. Esto reafirmaba el poder del maltratador sobre las mujeres.

Pero en 1998 el relato de Ana Orantes y su posterior asesinato nos hizo ver que la violencia de género no era algo gracioso, no era algo de lo que reírse. Era una lacra que hasta ese día en España se había ignorado. A partir de aquel día, cuando los maltratadores se sientan frente al televisor ven anuncios contra la violencia de género que les dicen a las víctimas que hay otra vida posible. Esto inquieta mucho a estos neandertales sociales que quedan en nuestra sociedad.

Aunque en televisión se siguen reproduciendo valores misóginos y patriarcales, en ciertos aspectos los neandertales del siglo XXI se han quedado huérfanos de aquella televisión machista de los años 80 y 90, por lo que han encontrado en Internet la manera de mantener vivos estos valores tan rancios.

A través de esta nueva herramienta se han creado multitud de grupos y foros donde, por ejemplo, se insulta, humilla y desprecia a las mujeres y colectivos LGTB con actitudes tales como subir sus fotos para reírse y juzgar su aspecto. En estos grupos los neandertales sociales se golpean el pecho dándose la razón unos a otros para autoengañarse y creer que lo que hacen es correcto.

Otra de sus cavernícolas acciones consiste en el acoso masivo a las figuras públicas, en especial mujeres que conciencian y crean un nuevo mundo, pues no solo no pueden soportar ver como el machismo más descarado está despareciendo, sino que tampoco ven con buenos ojos el surgimiento de una nueva cultura feminista y LGTB que desafía los valores tradicionales y crea perspectiva de género.

Esta mañana participé en los Encuentros de ElDiarioMurcia, un espacio donde distintas voces expusimos este acoso sufrido por parte de aquellos que no quieren aceptar que existen nuevas voces críticas y creativas más allá de la cultura rancia y patriarcal que siempre ha dominado.

Afirmaba Antonio Gramsci que "el viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos". Yo a los 'monstruos' he preferido llamarlos neandertales sociales, pues se trata de un espécimen que habita en una sociedad cada vez más cambiante y, al igual que los neandertales clásicos, ellos y su modo de vida están destinados a desaparecer para siempre.

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Las mujeres trans en el cine y la televisión

Los primeros pasos de las mujeres en el cine fueron un fiel reflejo de la sociedad machista en la que nació. No sólo se recluía a los personajes femeninos a los mismos papeles que la sociedad real nos tenía preparados, sino que se encargaba de recordarnos lo que pasaba si queríamos romper esos roles.

En más de una película anterior a los 70 se puede ver una escena muy común que consiste en una mujer entrando a un espacio público socialmente reservado para hombres –normalmente un bar-, acto seguido la mayoría de los hombres del lugar se lanzan para abusar sexualmente de ella. Como era de esperar el héroe solitario acude en su auxilio, no sin antes recordarle que ese lugar no es adecuado para las mujeres.

Esta misoginia contra las mujeres en el cine y televisión ha sido más acentuada y descarada cuando la mujer representada es transgénero. Las mujeres trans somos tratadas en el cine y televisión como seres deshumanizados, carentes de cualquier condición más allá de la de ser transgénero, la cual hace que la mujer sea un objeto constante de burla.

Un ejemplo práctico lo encontramos en la película `Ace Ventura: Pet Detective´, en la que el protagonista en una de las escenas vomita, quema su ropa y se da una larga ducha cuando descubre que acaba de besar a una mujer transgénero. Dicha mujer trans queda al instante deshumanizada y desposeída del resto de sus virtudes, reducida a ser un mero objeto de burla por el hecho de ser trans.

Respecto a la televisión encontramos ejemplos en series de gran prestigio y calidad humorística como lo es `Friends´. Esta serie siempre destacó por su humor fresco y audaz y por una evolución sana de los personajes. Sin embargo, la transexualidad de una de los personajes secundarias de la serie siempre se usó para culparla de males como los traumas de su hijo, así como que dicho personaje siempre es tratada en masculino y su trabajo y forma de vida siempre fueron ridiculizados. Nunca hubo ni se buscó una evolución de los personajes en una trato más humano y respetuoso con la transexualidad porque los guionistas no diseñaron el tema para este fin, lo diseñaron para ser un objeto de burla constante.

Estos dos últimos ejemplos son comedias estadounidenses de los 90, desde entonces ha habido muchos avances en el trato con el que la comedia recibe a las mujeres trans. Aun así, podemos encontrar ejemplos igual de misóginos en series actuales de nuestro país. El ejemplo más actual lo encontramos en el personaje de Alba en la popular comedia `La que se avecina´. Alba es una chica transgénero, y como era de esperar las apariciones de esta chica se reducen a escenas donde el resto de personajes puedan hacer burla de su condición de mujer transgénero. Estas burlas no se realizan en un contexto donde se busque la indignación del espectador, sino que se realizan buscando su carcajada. Mientras en otros países existen algunas series como `Transparent´, donde se aborda con casi excelencia el tema de la transexualidad femenina, en España parece que aún nos queda mucho que mejorar en este tema.

Pero las mujeres trans no son sólo usadas para ser representadas como monstruos de los que poder burlarse, también son usadas para ser tachadas de mentirosas y manipuladoras por ocultar su condición de transgénero. Estos adjetivos contra ellas no nacen de la indignación del resto de protagonistas al sentirse engañados, sino que nace de la frustración de los personajes masculinos al seguir sintiéndose atraídos por la mujer, aún conociendo su condición de transgénero.

Desde principios de siglo la representación de las mujeres trans ha ido mejorando lentamente en el cine y la televisión. Actualmente podemos encontrar series como la ya mencionada `Transparent´ o `Sense8´ que representan a las mujeres trans de manera respetuosa.

A pesar de todos estos avances, las burlas, aunque no tan crueles e hirientes como antes, siguen presentes en el cine y televisión actual, como en la película `Deadpool´ o en la serie `Big Bang´ donde aún se hacen bromas de este estilo. Para conseguir avances en la ficción debe haberlos en la sociedad, por ello debemos dar voz a las mujeres trans que dirigen películas y series en el cine independiente, o como mínimo que se nos escuche cuando somos representadas en la ficción.

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La realidad trans

En los últimos años hemos observado como la transexualidad ganaba visibilidad en todo el mundo. En 2015 Caitlyn Jenner, icono del deporte y la televisión, anunciaba en prime time que era una mujer transgénero. A finales de ese mismo año se estrenó en los cines 'La chica danesa', un filme sobre la transexualidad en el siglo XIX que tuvo gran acogida por parte del público y de la crítica. Y, por último, la popular trilogía 'Matrix' ha resultado ser una película dirigida íntegramente por dos mujeres transgénero: las hermanas Wachowski.

Esta visibilidad ha llegado para quedarse, pero no ha sido producto de la casualidad. Ni su aceptación social se ha generado de forma espontánea, sino que ha sido producto de décadas de lucha trans: primero, para poner fin a la persecución de nuestra existencia; y años más tarde, para acabar con la judicialización y medicalización de nuestras vidas.

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