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Miguel Ángel Alzamora Domínguez

Sociólogo y trabajador social.

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¿Quién se quedó con tu casa y ahora con tus dientes?

La estafa de iDental presenta el marco perfecto en el que la financiarización de la economía es capaz de introducirse en las mentes y en los cuerpos de las personas hasta dejarles sin dientes. Esta salvaje hipótesis se ha hecho realidad en este país, donde hemos visto a personas de todas las edades, sin muchas de sus piezas dentales, tras haber caído en la trampa de contratar un tratamiento bucodental y un préstamo financiero para sufragarlo (a través de las entidades Evo Banco, Sabadell, Cetelem o BBVA). Y esta no es una estafa aislada, es parte estructural del modelo económico global en el que deambulamos.

Las estafas en las cadenas de clínicas dentales se han vuelto una práctica habitual en España, porque antes de iDental, las han pergeñado también Vitaldent, Fannydent… y atentos a las que vendrán. Y es que la mano invisible del mercado aprieta y ahoga en un país con más de 25.000 clínicas dentales y con 34.500 dentistas (Consejo General de Dentistas de España), entre los cuales hay jóvenes dentistas trabajando en condiciones precarias en estas empresas mercantiles que compiten entre ellas abaratando costes y precios. Y mientras el mercado hace de las suyas, no parece que desde la sanidad pública se esté haciendo mucho para integrar el servicio de salud bucodental entre sus prestaciones, aunque proclame que del mal cuidado dental se derivan muchas enfermedades y a veces graves problemas para nuestra salud.

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Agua mercancía, agua corrupción

En 2011 desde una pequeñita asamblea nacida en el 15 M de los barrios murcianos de La Paz, La Fama y Vistabella, se puso en cuestión aquel famoso lema de "Agua para todos", un lema que había construido todo un imaginario colectivo que retrataba a cualquier murciano o murciana como un ser sediento. Los cortes de agua a familias golpeadas por la crisis y el aumento progresivo del precio de la factura en la ciudad —una ciudad que tiene el dudoso honor de contar desde hace años con el agua más cara de toda España— pasaron a convertirse así en un problema de interés general muy distinto al que planteaba el famoso lema del Partido Popular, un problema que había que combatir en los espacios social y político.

Acabar con los cortes de agua era lo urgente, y la recuperación del servicio para que este pudiera ser gestionado públicamente al cien por cien un paso necesario y a más largo plazo, que debía ser acompañado con otras medidas como crear mecanismos de control democrático sobre todo el proceso de gestión. El ejemplo al que siempre aludimos ha sido el proceso de remunicipalización de París. En su primer año de agua municipalizada París alcanzó los siguientes logros: el reconocimiento del Derecho Humano al agua; la disminución de la factura de agua un 8%; la creación de consejos ciudadanos –incluso por barrios- para el control de la gestión; la obtención de 35 millones de euros de beneficio que retornaban a las arcas municipales; y la puesta en marcha de importantes medidas para hacer frente al cambio climático.

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