Lo que Holanda aprendió tras evacuar a 200.000 personas por las inundaciones

Como si estuviera hecha de papel, los operarios levantaron del suelo una casa entera con gatos hidráulicos, la instalaron en un remolque y la desplazaron decenas de kilómetros tierra adentro. Era el 1 de noviembre de 2012 en la pequeña y agrícola localidad de Lent, muy cerca de otra ciudad, Nijmegen, la más antigua de Holanda. La operación, que desplazó en total a 50 familias de aquel lugar, se hacía para llevar hacia el interior los diques que contienen el río Waal, construir un puente nuevo y darle más espacio.

La medida forma parte de un macroproyecto en el que Holanda se embarcó en 2006 y que se ha completado en estos meses, por el que hoy es una referencia mundial: unirse a los ríos en lugar de luchar contra ellos para preparar sus ciudades ante el riesgo de inundación. Este país, construido ganando territorio al mar, aprendió la lección tras vivir unas tremendas inundaciones en 1993 y 1995 por las que hubo que evacuar a 200.000 personas y un millón de cabezas de ganado.

Tras el desastre se hizo un estudio serio y masivo y el Gobierno descubrió que, incrementando el espacio de los ríos, se acababa con el círculo vicioso por el que estaban constantemente haciendo diques más altos y más fuertes. 

Los holandeses se han gastado 2.300 millones de euros en su enorme proyecto 'Room for the River', para desplazar diques hacia el interior, hacer más profundo el lecho o preparar espacios que sirvan de almacenes de agua en 30 lugares del país. Todo para que cuando los ríos se sobrecarguen de agua y esta avance a toda velocidad, estos tengan más espacio para desbordarse y no se lo lleven todo por delante.

“No se pueden hacer políticas de desarrollo urbano con la esperanza de que no llueva, pues el cambio climático aumenta la frecuencia y la intensidad de los fenómenos extremos. Durante mucho tiempo los ríos se han canalizado, domesticado, y esto aumenta el riesgo de que se desborden. En este sentido, Holanda lidera la restauración de ecosistemas”, apunta Gonzalo de la Cámara, economista e investigador en el Instituto Imdea de Agua.

La medida de Holanda, que ha recibido multitud de premios, se tomó sobre todo para proteger a cuatro millones de habitantes y tras una constatación. Como ha recalcado el Ministerio de Infraestructuras y Gestión del Agua: “Antes reforzábamos los diques cada 30 o 40 años, ahora cada 13 o 14 por el cambio climático, hay que tener en cuenta su impacto”.

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