Después de la ultraderecha, nos queda la IA
Quería empezar celebrando que no todo está perdido y que sigue habiendo motivos de esperanza en esta humanidad tras la contención de la ultraderecha en Suecia. Pero otro freno se ha cruzado por el camino, el de la inteligencia artificial. O, mejor dicho, el debate sobre qué hay que hacer con ella.
El debate y las preguntas (algunas existenciales) sobre si hay que frenar ciertos desarrollos o no, sobre los peligros que entraña (o no) para nuestras vidas, sobre cómo tiene que regularse y quién tiene que hacerlo, sobre si las advertencias son interesadas… y un largo etcétera.
Temo no ser muy original y, aunque no me llevo mal con ella y hablo de vez en cuando con Claude, ChatGPT y Gemini, me ha parecido más prudente no preguntarle. Os aconsejo leer las informaciones y los análisis que hemos ido contando en la última semana en elDiario.es, empezando por los de nuestro especialista de la casa, Carlos del Castillo, que este miércoles ha presentado su nuevo libro, Inteligencia artificial: cartografía de una revolución’ (Editorial Planeta, 2026) a los socios y socias de elDiario.es. O el podcast del día anterior, en el que Juanlu conversa con el periodista sobre el tema del momento.
En esta información, contamos por qué el resto del mundo desconfía del plan de Silicon Valley y de Dario Amodei, el CEO de Anthropic, cuyo ensayo abrió la caja de pandora. La ex secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, Carme Artigas, advierte que el sector conocía desde hace años sus propios riesgos, pero que llevaba ese mismo tiempo evitando su supervisión. En este artículo explica por qué ahora.
El experto Esteve Almirall se pregunta quién gana cuando los dueños de la IA piden que los regulen. Considera que es posible regular la inteligencia artificial, pero que el reto es proteger a la sociedad sin convertir la seguridad en el privilegio comercial de unas pocas empresas.
Me tranquiliza que un experto como Cristian Canton, que hoy es el director asociado del Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC), y que fue jefe de un departamento de IA en Meta (Instagram, WhatsApp, Facebook), diga que la inteligencia artificial “no nos va a matar a todos”. Me quedo con este destacado: “La IA no piensa. Cuando le das una instrucción, utiliza todo su repertorio de herramientas para alcanzar el objetivo. Si eso implica acceder de forma ilícita a un servidor, lo hará. Por eso es indispensable delimitar con claridad cómo debe ejecutar la tarea y bajo qué límites. Tenemos que guiarla”.
El debate, seguramente, no esté en frenar o contener, como si fuera un reactor nuclear, sino en gobernar cómo se despliega.
Pero no todo acaba con la IA (nunca mejor dicho). Te animo a que sigas leyendo este boletín y espero que el resto de informaciones y reflexiones te sean útiles o te parezcan interesantes.
El dato
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Son los kilos de comida al año que cada persona tira a la basura en España. Según el Informe de desperdicio alimentario de 2025, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el año pasado se tiraron más de 1.129 millones de kilos o litros. Es el equivalente a 24,03 kg (o litros) por persona y año, según los datos desglosados por Agricultura, que indican cambios a lo largo de los últimos ejercicios. La mayor parte se lleva a cabo en los hogares, donde crece el desperdicio de platos preparados, probablemente, por el aumento de sus ventas en los supermercados. “Es un problema económico y moral. Estamos bajando el desperdicio, pero sigue siendo una tasa alta”, apunta el ministro, Luis Planas.
El gráfico
Bomberos, médicos, maestros, policías… jueces. La actualidad en unos casos (incendios, danas, politización de la justicia) y el descontento de muchos colectivos, en otros (en la sanidad o en la enseñanza), nos ha hecho preguntarnos ¿cuánto cobran los empleados públicos en España? Dar una cifra exacta es complicado. Depende de la administración para la que trabajen —algunos dependen de los ministerios, otros de las comunidades autónomas y también de las corporaciones locales, que establecen sus propios rangos salariales—, de la profesión, sus funciones y responsabilidad, los complementos que reciben, dónde están destinados, si realizan guardias o turnos especiales, su antigüedad… El gráfico es solo un botón de muestra, en esta completísima información, hacemos una radiografía salarial de los más de 3,6 millones de empleados públicos, de los que menos a los que más cobran.
Tipos (y tipas) de interés
Lawrence Wong, primer ministro de Singapur. Se mantiene. Esta vez, más que evaluar al protagonista, lo utilizo como tema de debate (o provocación). El Gobierno de Singapur ha anunciado hace unos días una subida del 9% de los salarios de los altos cargos ministeriales: el sueldo anual del primer ministro, Lawrence Wong, aumentará en más de un millón de dólares, hasta los 2,8 millones (unos 2,45 millones de euros). Son los sueldos de políticos más altos del mundo. Donald Trump cobra 400.000 dólares por el cargo y Pedro Sánchez, 96.000 euros. Responde a la estrategia a largo plazo para atraer talento y reducir la corrupción, diseñada en las primeras décadas tras la independencia del país.
La ciudad-Estado (que es casi una dictadura disfrazada de democracia) argumenta que los bajos salarios hacían que los mejores candidatos rara vez se dedicaran a la política y que, cuando lo hacían, se veían expuestos a la tentación. El sistema aplica un modelo de incentivos y sanciones y funciona bajo una lógica corporativa, con objetivos. La remuneración de los políticos se vincula a los 1.000 ciudadanos con mayores ingresos del país, y una parte sustancial de la remuneración (alrededor del 35%) es un variable vinculado a cuatro métricas que cada una de ellas pesa un 25%: el crecimiento del PIB real, la contención del desempleo y el aumento del ingreso real tanto de la clase media como del 20% de la población con menores recursos. Si a la población singapurense no le va bien económicamente o se destruye empleo, el sueldo final del primer ministro y su gabinete se reduce automáticamente y el variable es cero.
Las cifras macroeconómicas parecen avalar el éxito del modelo en cuanto al cumplimiento de los parámetros exactos por los que se evalúa la nómina de sus gobernantes: registra una renta per cápita nominal cercana a los 90.000 dólares (que roza los 140.000 dólares ajustada al poder de compra, duplicando con holgura la media de la OCDE), un crecimiento del PIB real del 4,6% en el primer trimestre y una tasa de desempleo anclada en el 2,0%. No obstante, economistas e historiadores recuerdan que este rendimiento extraordinario no responde únicamente al sistema de objetivos, sino también a factores estructurales diferenciales como su condición de hub fiscal y logístico global, su reducido tamaño geográfico y un marco regulatorio altamente flexible e inmune –claro– a las fricciones partidistas.
Si esta estrategia reduce la corrupción es también objeto de un debate abierto: Singapur ocupa el tercer puesto por la cola entre 182 países en un índice, pero Hong Kong, con salarios mucho más bajos, también obtiene buenos resultados.
No todo nos parece mal
No sé qué relación tienes tú con Amazon. Imagino que de amor-odio, como casi todos. Nos hemos acostumbrado a comprar casi todo por Internet. Muchas cosas que apenas encuentras en cualquier otro lado (y que a veces ni necesitas). Nos facilita la vida y nos la perjudica al mismo tiempo, especialmente por la movilidad, por la contaminación… y por el efecto sobre el comercio tradicional y cómo su transformación (que muchas veces termina en cierre) configura un nuevo paisaje urbano, sobre todo en las ciudades. El año pasado Amazon registró el mayor volumen de entregas rápidas de su historia, con más de 190 millones de envíos completados el mismo día o un día después en España. Casi nada. El repartidor con el paquete de Amazon (que no es de Amazon) ya forma parte de nuestra cotidianidad y, sin embargo, no hace tanto.
Justo esta semana, el gigante que construyó Jeff Bezos, uno de los hoy todopoderosos oligarcas tecnológicos, ha cumplido 15 años en España. Cuenta la compañía que el punto de partida aquí fue el pedido de un ejemplar del Código Penal y que, en estos tres lustros, ha acumulado una inversión de 25.000 millones de euros, ha alcanzado una plantilla que ronda las 30.000 personas y más de 17.000 pymes venden en su plataforma. La multinacional estadounidense que comenzó vendiendo libros es hoy una de las grandes empresas tecnológicas mundiales, no exenta –tampoco en este caso– de polémica. Las multimillonarias inversiones en centros de datos, especialmente en Aragón, no convencen a todos por igual por el elevado consumo de recursos energéticos.
Nos gusta la competencia
Estas informaciones de otros medios me han parecido interesantes:
- ¿Quieres triunfar en un mundo de IA? Estudia antropología. Tanto los estudiantes universitarios como los trabajadores se están dando cuenta de que se necesita un nuevo conjunto de habilidades para un mercado laboral en rápida evolución. (The Wall Street Journal)
- El gran experimento de libre comercio de Milei. Primero vino la motosierra: el ajuste presupuestario y los recortes. Ahora, de cara a su campaña de reelección, el presidente argentino está apostando por la competencia extranjera, Abandonar décadas de proteccionismo y orientar la economía hacia sectores en los que Argentina tiene ventajas para exportar, especialmente agricultura, energía y minería. El problema es el coste de esa transformación en el corto plazo. La apertura a las importaciones está golpeando especialmente a la industria, la construcción y el comercio: desde finales de 2023 han cerrado unas 3.400 empresas manufactureras y se han perdido más de 240.000 empleos formales, aunque parte se ha compensado con trabajo informal. La inflación ha caído del 289% a comienzos de 2024 al 34% actual. La renta disponible lo ha hecho un 17% desde comienzos de 2023. (Financial Times)
- Las comunidades autónomas recaudan por partida doble en el impuesto de patrimonio. Las autonomías recibieron en 2024 unos 5.600 millones de euros entre los ingresos del gravamen y una antigua compensación. Todo se remonta a 2008, cuando el Gobierno suprimió el tradicional gravamen sobre la riqueza, pero a la vez diseñó una compensación para que las autonomías no perdieran los ingresos que obtenían con él. El impuesto volvió tres años después, pero esa especie de indemnización se mantuvo sin que nadie reparara en ella. Y ahí sigue. (El País)
- Cómo los anillos de Oura llegaron a los dedos de millones de personas. Su negocio está en pleno auge, ya que los consumidores buscan tomar las riendas de su salud. Sus fundadores, finlandeses, apostaron en 2013 por qué un anillo permitiría medir con mayor precisión constantes vitales que una pulsera y ampliar el seguimiento más allá del ejercicio. La estrategia ha funcionado: la compañía ha presentado su salida a Bolsa en EEUU con una valoración que podría superar los 16.000 millones de dólares. En los nueve meses hasta junio ingresó 1.200 millones, un 74% más, y, a diferencia de muchas empresas tecnológicas que buscan cotizar, ya es rentable. (The Economist)
- El coche eléctrico aviva las disputas en los garajes comunitarios. El Estado ha subvencionado hasta ahora con 207 millones de euros más de 146.000 puntos de recarga a particularidades y comunidades, de hasta 20.000 euros. Pero los costes de la instalación, la seguridad y el uso de las zonas comunes provocan dudas y conflictos en las juntas de vecinos. El Tribunal Supremo ha sido claro: la instalación de un punto de recarga privado en una plaza individual no necesita autorización de la junta, solo comunicarse. (El Periódico)
Y con esto lo dejo por hoy. Muchas gracias por estar ahí y hasta la próxima semana.
¡Un abrazo!