DMM Shadow Screwgate, 50 gramos para resolver una reunión
Hemos estado probando el Shadow Screwgate de DMM durante varias semanas en multitud de vías de carácter muy variado pero, solo durante la última semana, por ejemplo, nos lo hemos llevado en dos vías muy interesantes y diferentes entre sí: la Arista de los Murciélagos, al Aspe, y la Astérix, en Chemin de la Mâture. Y ya se sabe... Reuniones, triangulaciones, cabos de anclaje, cintas largas e incluso conectado a una polea autoblocante. Después de un uso muy intenso lo curioso es que cada vez encontramos más sitios donde tiene sentido llevar uno. O, mejor dicho, varios... ¿Por qué?Pues porque el gran argumento del Shadow Screwgate de DMM no reside en una única faceta que lo haga destacar. Todo lo contrario. Sus virtudes son varias, destaca por combinar un tamaño compacto, un cierre excelente, una resistencia seria y apenas 50 gramos de peso en un mosquetón de seguridad que resulta tremendamente fácil de utilizar en pared.
Un mosquetón pequeño con un gran rendimiento
En la mano, el Shadow Screwgate de DMM transmite inmediatamente tres cosas: ligereza, ergonomía y gran solidez para su tamaño.
DMM utiliza una geometría Offset D y una construcción I-Beam que permite retirar material de las zonas donde resulta menos necesario manteniendo la resistencia donde realmente trabaja el mosquetón. El resultado son 50 gramos con una resistencia declarada de 24 kN en el eje mayor, 7 kN en el eje menor y 9 kN con el gatillo abierto. Sus dimensiones son 62 x 102 mm. Son cifras que sobre el papel están muy bien, pero en una vía larga lo interesante aparece cuando llevamos cuatro mosquetones de seguridad en lugar de uno. Cuatro Shadow Screwgate pesan unos 200 gramos, y ahí es donde empezar a ahorrar unas decenas de gramos por pieza deja de ser una obsesión de catálogo y empieza a tener bastante sentido. Sobre todo porque, al menos en nuestra experiencia, esa reducción de peso no viene acompañada de sensación de fragilidad.
En las reuniones es donde más sentido tiene
Probablemente sea el lugar donde más nos gusta este modelo. Lo hemos utilizado como mosquetón central en reuniones, triangulando anclajes y trabajando con cuerdas y cintas. Su geometría funciona francamente bien y permite organizar el material sin que el mosquetón resulte aparatoso. No tiene el enorme espacio interior de un HMS, pero tampoco pretende tenerlo. Precisamente ahí está parte de su gracia... Para muchas de las maniobras habituales de una reunión no necesitamos un mosquetón gigantesco, necesitamos uno suficientemente amplio para trabajar con comodidad. Necesitamos uno seguro, manejable y que no convierta el arnés en una ferretería de medio kilo. En ese terreno este modelo nos parece excepcional.
Con un buen cierre de rosca
Al probar material, a veces nos encontramos con detalles que resultan difíciles de plasmar y explicar sobre el papel y que, sin embargo, se perciben inmediatamente cuando llevas varias horas manipulando el producto. El cierre del Shadow Screwgate de DMM es uno de estos detalles.
La rosca funciona de forma suave y rápida y podemos abrirla y cerrarla perfectamente con una mano. En una reunión incómoda o cuando estamos trabajando colgados, esa facilidad de manipulación termina siendo bastante más importante que cualquier décima de milímetro escrita en una tabla.
El cierre Keylock también funciona magníficamente. Al no existir el clásico diente en la nariz del mosquetón, sale limpio de chapas, cordinos y cintas y reduce esos pequeños enganchones que parecen insignificantes hasta que estás intentando desmontar una reunión en una posición incómoda.
18 milímetros que tienen un precio
Si tenemos que encontrarle un límite claro al Shadow Screwgate está precisamente relacionado con aquello que lo hace tan interesante: su tamaño.
La apertura del gatillo es de 18 mm. Con las manos desnudas no nos ha supuesto un problema y hemos trabajado perfectamente con cuerdas y cintas, pero con guantes sí empieza a notarse que estamos utilizando un mosquetón compacto. Nos gustaría disponer de un poco más de apertura.
Ahora bien, tampoco creemos que exista aquí un error de diseño. Si aumentamos significativamente la apertura manteniendo resistencia, ergonomía y facilidad de manejo, probablemente tendremos que aumentar también las dimensiones del mosquetón. Y entonces empezaremos a perder precisamente aquello que hace especial a este modelo. Es, en buena medida, una cuestión de física y de compromiso de diseño.
Nosotros aceptaríamos uno o dos milímetros más si pudieran conseguirse sin penalizar demasiado el conjunto, pero los 18 mm actuales no nos han impedido realizar ninguna de las maniobras para las que normalmente utilizamos este mosquetón.
Reuniones, cabos, cintas y una polea autoblocante
Una de las mejores señales de que un elemento de material funciona es que empiezas a utilizarlo para más cosas de las que inicialmente habías previsto.
Además de las reuniones y triangulaciones, en nuestro caso, hemos utilizado el Shadow Screwgate de DMM como mosquetón de nuestro cabo de anclaje secundario durante rápeles. También lo hemos empleado para cerrar cintas largas cuando queríamos alargar un seguro con la tranquilidad adicional de llevar un cierre de rosca. En algún paso comprometido, donde una cinta larga podía moverse o trabajar de forma menos limpia de lo deseable, disponer de un mosquetón ligero con seguro nos parece una solución magnífica.
Incluso lo hemos utilizado conectado a una polea autoblocante, y no porque sea el mosquetón perfecto para absolutamente cualquier maniobra, sino porque su combinación de tamaño, resistencia y facilidad de manejo hace que encaje en una gran cantidad de situaciones reales de escalada.
No busca sustituir a un HMS
Aquí conviene poner un límite claro. Nosotros no elegiríamos este modelo como primera opción para trabajar con un aparato de aseguramiento tipo Gri-gri. Para ese uso preferimos un mosquetón HMS, con mayor volumen interior y una geometría más adecuada para trabajar con determinados dispositivos, nudos y maniobras.
Aclarar que no nos parece una debilidad del Shadow Screwgate. Intentar fabricar un mosquetón que sirva de forma óptima para absolutamente todo suele terminar produciendo un mosquetón que no es extraordinario en nada.
El Shadow Screwgate es un mosquetón tipo B compacto y ligero que para reuniones, cabos de anclaje, conexiones y multitud de maniobras en pared nos parece fantástico. Cuando necesitamos el espacio y la geometría de un HMS, simplemente utilizamos un HMS.
Transmite solidez
Nos gustaría destacar que nuestros mosquetones llevan bastante uso y el envejecimiento está siendo muy bueno. El cierre continúa funcionando con suavidad, la rosca mantiene un accionamiento limpio y el cuerpo del mosquetón transmite la misma sensación de solidez que cuando empezamos a utilizarlo. Y esto es especialmente importante en un producto de este tipo.
Ahorrar peso está muy bien hasta que empiezas a tener la impresión de que debes tratar el material con delicadeza. Aquí no ocurre. El Shadow Screwgate es ligero, pero no parece un mosquetón frágil. Después de reuniones, roca, cintas, rápeles y muchas manipulaciones continúa comportándose como una pieza de material hecha para trabajar.
Conclusión Campobase
Después de muchas vías, y de volver a utilizar intensamente los DMM Shadow Screwgate tanto en la arista de los Murciélagos como en la Astérix, en Chemin de la Mâture, tenemos claro por qué se han convertido en habituales en nuestro arnés. Es cierto que no hacen nada revolucionario, pero hacen extraordinariamente bien muchas de las cosas que necesitamos continuamente en pared.
Pesan 50 gramos, resisten 24 kN en el eje mayor, el cierre de rosca es rápido y suave, el Keylock evita enganchones y su tamaño permite trabajar cómodamente en reuniones sin cargar con mosquetones innecesariamente grandes.
¿Qué cambiaríamos? Un poco más de apertura facilitaría el manejo con guantes, pero también somos conscientes de que aumentar esos 18 mm sin perder las virtudes de tamaño y peso que definen a este modelo no resulta gratis. Y tampoco pretendemos convertirlo en lo que no es. Para conectar un aparato de aseguramiento preferimos un HMS, para muchas de las demás cosas que hacemos en una vía larga, el Shadow Screwgate de DMM nos parece difícil de mejorar.
Si mañana preparamos el arnés para otra jornada de pared o una actividad alpina, no meteríamos uno... ¡Meteríamos por lo menos cuatro! Uno o dos acabarán en la reunión, otro probablemente en el cabo de anclaje secundario y alguno terminará cerrando una cinta larga en ese paso en el que queremos un poco más de seguridad. Y quizá esta sea la mejor conclusión posible para un mosquetón: después de muchas vías, en lugar de preguntarnos si merece la pena llevarlo, terminamos preguntándonos cuántos vamos a meter en el arnés.