1983: Fuertes provoca un ‘terremoto’ en el Heliodoro
Desde su primer ascenso a las categorías nacionales en 1953, y hasta la actualidad, el CD Tenerife nunca pasó un periodo tan largo por la tercera categoría como el que inició en 1978. Tras cinco años intentando retornar al fútbol profesional, logró un ascenso ansiado al término de la campaña 1982-1983, de la mano del técnico asturiano José Ramón Fuertes, en el primero de sus dos cursos en la Isla.
Aquella temporada, el representativo fue adscrito al grupo I de los dos de la extinta Segunda B, que otorgaba solo dos plazas de ascenso directo en cada uno de ellos. Tras un inicio irregular, los blanquiazules encadenaron resultados positivos que les permitieron seguir en la lucha por la zona alta, a pesar de la mala racha a mediados de la competición. Superada la mala dinámica, volvieron a enlazar victorias -incluyendo ocho seguidas —todavía récord de la entidad a día de hoy— y sellaron en la penúltima jornada su tercer salto a la Segunda División.
Once tipo. El vizcaíno Peio Aguirreoa fue titular en la portería en 32 de las 38 jornadas, por seis titularidades para el local Álvaro. Formado en la cantera de los leones a la sombra del mítico José Ángel Iribar, la eclosión de Andoni Cedrún había llevado a Aguirreoa a emigrar en la temporada 81-82 al Elche, desde donde llegó al CD Tenerife. Asentado durante seis campañas y 220 alineaciones protagonizaría dos ascensos a la categoría de plata.
El esquema defensivo, compuesto por dos centrales y dos carrileros, fue el que contó con más variaciones. Castro y Manolo, que operaban tanto por un flanco como en el centro de la zaga, fueron los más alineados de los defensores puros, con 29 y 32 encuentros respectivamente, aunque Paco —alternaba las funciones de central con las del medio centro—, alcanzó los 34. Los laterales Mini y Marín, así como los centrales Irusta y Juan Miguel, también alcanzaron la veintena de partidos, mientras que un joven Toño —tercer futbolista que más encuentros jugó como tinerfeñista (387)—, disputó sus primeros cinco aquella campaña.
El histórico capitán David Amaral —undécimo jugador que más veces vistió la blanquiazul (284)—, el grancanario Noly y el portuense Alberto fueron los tres habituales en la medular, alternando posiciones con el citado Paco cuando no se incrustaba en la defensa. Todos ellos superaron los 30 partidos. Por su parte, Berto actuó de forma puntual, sumando nueve apariciones, siete de ellas como recambio.
Agustín Lasaosa —hoy presidente de la SD Huesca— fue un fijo en la delantera, con el catalán Masqué como acompañante más habitual en una línea ofensiva de tres futbolistas, que durante la primera vuelta completaron de manera intermitente Chalo y Lolín. Ya en enero lo hizo el recién llegado Rubén Cano, ex del Atlético de Madrid y de la selección español, y auténtico fichaje ‘mediático’ en la categoría. San Pedro, en cambio, solo tuvo trece apariciones (diez entrando desde el banquillo) y Joseíto, cinco (cuatro como suplente).
Amaral y Lasaosa fueron los únicos futbolistas que participaron en los 38 compromisos de Liga. David, de hecho, no se perdió ninguno de los 42 partidos oficial del curso, ya que también disputó los cuatro de la Copa de la Liga.
Peor racha. Tras acabar la 17.ª jornada en la cuarta posición —a solo un punto de la zona de ascenso y a cuatro del liderato—, el representativo inició su peor tramo del curso (tres derrotas en cuatro partidos), que arrancó con el tropiezo a domicilio frente al Compostela (3-0). Una semana más tarde, se repuso en el Heliodoro goleando al Lleida (3-0, Chalo y Lasaosa por partida doble), pero en los dos primeros partidos de la segunda vuelta los resultados volvieron a ser negativos, cayendo por la mínima en la Isla ante el Barakaldo (0-1) y en la posterior visita al líder Bilbao Athletic (3-0).
Pese a ello, los blanquiazules mantuvieron la cuarta plaza, aunque con un déficit de tres unidades con la segunda y de ocho con la primera. La mala dinámica concluyó en la jornada 22.ª ante el Burgos CF (entonces segundo), con el CD Tenerife actuando como local —por cierre disciplinario del Heliodoro— en el Estadio Insular de Las Palmas de Gran Canaria (1-0, Lasaosa).
Mejor racha. En la 26.ª jornada, con el equipo cuarto y a un punto del ascenso, arrancó la que hasta ahora es la mejor racha de victorias en la historia centenaria de la entidad. Tras un primer triunfo a domicilio frente al Reus (2-5, doblete de Lasaosa, Alberto, David Amaral y Rubén Cano), seguido por las victorias ante Andorra (1-0, Alberto) y Binéfar (0-3, triplete de Rubén Cano), se alcanzó una segunda posición que ya sería definitiva. La serie continuó ante Erandio (2-0, Lasaosa y David Amaral), San Sebastián (0-2, Rubén Cano y Masqué), Racing de Ferrol (4-2, Rubén Cano por partida doble, David Amaral y Lasaosa), Endesa (2-3, Rubén Cano, Lasaosa y Masqué) y finalmente Sporting Atlético (4-0, David Amaral, Lasaosa, Noly y Rubén Cano). El empate en Huesca en la jornada 34 (2-2, Rubén Cano y Lasaosa) evitó la novena victoria consecutiva de un Tenerife que ya encarrilaba el ascenso, con cinco créditos de margen sobre la tercera plaza.
Goleadores. El oscense Agustín Lasaosa, debutante en el Heliodoro con 24 años al inicio del curso, tras un recorrido por diferentes equipos del norte peninsular en Tercera y Segunda B, fue el pichichi de aquella campaña con 23 dianas.
También despuntaron David Amaral con 16 tantos —mejor marca de su carrera— y el argentino nacionalizado español Rubén Cano, que hizo una docena jugando solo la segunda mitad de la temporada, llegado a la Isla tras concluir una trayectoria destacable en la élite con el Atlético de Madrid.
Fuera del podio, completaron la lista Masqué (8), Chalo (6), Alberto (3), Noly (2) y Lolín (2); y, con un acierto cada uno, Castro, Irusta y Juan Miguel.
Porteros. Aguirreoa encajó 27 goles en los 32 partidos que disputó en su primer ejercicio defendiendo el marco tinerfeñista. Seis años después, acabaría convirtiéndose en el guardameta más alineado (220), manteniendo esta distinción hasta ser superado décadas más tarde por Sergio Aragoneses. Por su parte, el tinerfeño Álvaro González, que disputó los seis duelos restantes, fue batido ocho veces.
El partido del ascenso. Al CD Tenerife le bastaba un empate en la penúltima jornada frente al Compostela —en la zona media y sin aspiraciones en juego— para sellar de manera matemática la segunda plaza y, con ello, el salto de categoría. Aquel 15 de mayo de 1983, Fuertes alineó a Aguirreoa; Mini, Irusta, Paco, Manolo; Alberto (San Pedro, 69’), Noly, David Amaral; Lasaosa, Rubén Cano y Masqué (Chalo, 86’).
A la media hora, el Heliodoro Rodríguez López, que presentaba un lleno histórico con espectadores incluso sobre la visera de Tribuna, ya disfrutaba de un cómodo 2-0 gracias a los testarazos de Irusta y David. Antes del descanso, Rubén Cano amplió distancias.
El ascenso oficial solo era cuestión de tiempo, aunque los blanquiazules tuvieron tiempo para anotar otros tres goles en la recta final, obrados por Masqué, Amaral y Lasaosa (de penalti). Tras el 6-0 final, los jugadores, y el presidente, José López Gómez, fueron paseados sobre el campo a hombros de los aficionados en el arranque de una celebración que continuó con un baño en la fuente de la plaza de La Paz y un desfile en guagua por varias calles de Santa Cruz.
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