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El Tenerife paga la falta de tensión con un partido lamentable en Zaragoza

Cristian Álvarez, batido por Pomares, antes de que Moreno Aragón anule la jugada

Un gravísimo error arbitral con setenta minutos por delante puede explicar, pero no justifica, un partido deplorable del CD Tenerife. Falto de tensión y repitiendo un error de pase detrás de otro, el grupo de Ramis fue incapaz de igualar el gol temprano (m.21) de un Real Zaragoza que sí se mostró como un equipo necesitado de puntos.

Los blanquiazules confirman una trayectoria de altibajos que les permite, por ahora, vivir sin mayores agobios, aunque le condena a la inanidad cada vez que juegan por acercarse a la zona noble. Este sábado, los cinco cambios en el equipo inicial respecto de la semana pasada provocaron la involución del equipo. Primero decepcionaron los nuevos titulares y a la vuelta respondieron con la misma moneda casi todos los relevos.

Ramis decidió cambiar de rol a medio once, pese al 3-1 sobre el Alcorcón. Del repóquer de alternancias, podía esperarse la de Sipcic —en dupla con Carlos Ruiz repuesto de sus molestias— y la de Aitor Sanz. Ya tendría menos sentido el resto, en la lógica del entrenador de esperar que los partidos maduren en la segunda mitad: Pomares por Álex Muñoz, Bermejo por Nono y Valera por Apeh. En apariencia, más talento que músculo. En realidad, un equipo mal escalonado que morder, lo que se dice morder, mordió poco.

Porque el arranque del Tenerife tuvo ese aire de indolencia que tan mal suele sentarle. Y como enfrente tenía a un rival tan urgido como los blanquiazules en diciembre, pasó lo que suele a poco que los blanquillos pudieron fabricarse una acción decente. Llegado al minuto 21, Bermejo y Pomares encimaron de aquella manera en el flanco derecho a Sergio Bermejo, libre de molestias para colgarla al área, donde se apareció de cabeza Álex Alegría para superar a los centrales y a Dani.

En un guion tantas veces repetido, el Tenerife se obligó a remontar. Mejoró lo justo para provocar un saque de esquina, pero cuando pudo redimirse del pecado original, le quitó el gol del empate (un remate de Fran Sol corregido por Pomares) el árbitro, luego de interpretar, a destiempo, que había falta sobre Zapater tras el lanzamiento de Vada… y ordenase repetir el saque, a favor de los blanquiazules. Eso cabe interpretar, a la espera de que el mundo del fútbol añada a la tecnología del VAR una explicación en vivo del colegiado para que todo el mundo conozca qué ha sancionado en un caso como este.

El gol que luego no fue —seguido de un segundo córner donde Alegría salvó bajo la línea el último de tres nuevos remates— podría explicar el desempeño posterior del Tenerife, pero, como ya venía con una mancha de nacimiento, cuesta disculparlo. Hasta el descanso, casi que hasta el final, no pasó nada que se propusieran los blanquiazules, llegando tarde y flojos a las pugnas, aferrados al pase de seguridad y fallando en todo tipo de entregas: cortas, medias, largas... 

Con medio examen hecho, sujetos tres puntos que le dan vida, el Zaragoza siguió a lo que mejor hizo —meter a los laterales en campo visitante para poner en evidencia a Valera y Bermejo, trabajar a destajo con Zapater e Igbekeme robando o ensuciando el medio juego del rival…— y el Tenerife avanzó firme hacia la desesperación.

En el camino de perdición de los isleños acabó sobresaliendo casi todo el equipo, puede que menos Dani —luego acabaría sacando una mano espléndida para desviar un remate de Nieto (m.79) que pudo ser el 2-0— y Aitor Sanz, obligado a parar en falta las salidas a la contra del Zaragoza. El resto del análisis individual no escapa del suspenso, con mención especial para Bermejo —un jugador que ofrece un gesto talentoso una vez al bimestre, mientras desespera el resto del tiempo—, Pomares —alérgico a la pugna cuando más se precisa— o Nono, incapaz de reclamarse desde la suplencia con otra cosa que no fuera un mal pase o un saque de esquina que quedara corto.

Pudo aspirar el Tenerife al empate con la entrada de Shashoua, por un Valera también insustancial en el rol de la titularidad, pero las caídas en el área del inglés se toparon con un Nieto solvente tapándole el regate y arrimándole a la línea. Y hasta ahí, con el consuelo hiriente de que Zarfino compareciera un cuarto de hora después de lo preciso, solo para recordarnos que debe ser la pareja de Aitor casi en cualquier circunstancia.

Cómodos los de JIM en el último sexto, con tres centrales cuando Peybernes relevó a Chavarría para armar defensa de cinco, el partido acabó por morirse mientras no pasaba lo que no quisiera el Zaragoza. Lo que pretendió su rival es un misterio.

(1) REAL ZARAGOZA: Cristian Álvarez; Vigaray, Francés, Jair, Nieto; Sergi Bermejo (Atienza, m.91+1), Zapater, Igbekeme (Adrián González, m.84), Chavarría (Peybernes, m.77); Narváez (Azón, m.84) y Alex Alegría (Fernández, m.91+1).

(0) CD TENERIFE: Dani Hernández; Moore, Sipcic, Carlos Ruiz, Pomares (Álex Muñoz, m.82); Valera (Shashoua, m.63), Aitor Sanz, Javi Alonso (Zarfino, m.82), Bermejo (Jorge, m.72); Vada (Nono, m.72) y Fran Sol.

ÁRBITRO: Álvaro Moreno Aragón (Comité madrileño). Amonestó a Vada (m.49), Nono (m.74), Javi Alonso (m.76), Pomares (m.78) y Carlos Ruiz (m.87).

GOL: 1-0, Álex Alegría (m.21).

INCIDENCIAS: Partido de la 28ª jornada de LaLiga SmartBank 20-21, jugado a puerta cerrada en el estadio de La Romareda.

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