Andrea Fuentes, seleccionadora nacional de natación artística: “Lo que queremos no sólo es ganar medallas, sino inspirar”
Andrea Fuentes, seleccionadora nacional de natación artística, se encuentra en Gran Canaria con el equipo español durante su concentración en el Club Natación Metropole con vistas al Campeonato Nacional de Natación Artística Absoluto y Primera División Infantil, que se celebrará este fin de semana en la capital grancanaria y donde la selección participará “como un equipo más, pero sin puntuación” durante todo el evento.
Exnadadora olímpica, referente internacional de este deporte y entrenadora con experiencia también al frente de la selección de Estados Unidos, defiende una idea que atraviesa toda su trayectoria: las medallas importan, pero el verdadero legado está en la capacidad de inspirar, educar y transformar.
En esta conversación, en exclusiva, habla sobre la visibilidad del deporte femenino, la fuerza del trabajo en equipo, la presión de las redes sociales en la adolescencia, su vínculo con la cantera y la huella que quiere dejar al frente de la selección española.
¿Qué te sugiere que la prensa esté dando más voz al deporte femenino en diferentes ámbitos y modalidades?
Siempre he dicho que los periodistas no solo transmiten lo que ha pasado: también crean opinión. Muchas veces me decían que no podían poner determinadas cosas en el periódico porque si no, no se vendía. Y yo siempre pensaba lo contrario: al final la gente se interesa por lo que sale. Al principio no es un hábito, pero si se publica, acaba generando interés. Eso ha pasado con el fútbol femenino. Cuanto más aparece en los medios, más gente quiere verlo. Así que soy súper agradecida con la gente que se atreve a cambiar las cosas.
Llegaste a Gran Canaria el lunes y ya llevas varios días entrenando en el CN Metropole. Decías en rueda de prensa que tenías muchas ganas de conocer este club por lo que te había contado tu amiga y compañera olímpica, la grancanaria Thais Henríquez ¿Qué impresión te ha causado?
Me hubiese gustado tener un club así cuando yo era nadadora. No es solo un lugar para entrenar: aquí también haces vida social, convives con mucha gente y con muchos deportes. Yo no tuve un club con esa diversidad. Este tiene algo muy bonito, porque toda la ciudad viene aquí a ponerse en forma, a hacer deporte, a convivir. Además, está en medio de la ciudad y eso lo hace muy accesible. Es un club muy diverso y eso me parece genial.
También les ha tocado adaptarse a una piscina particular, con agua tratada del mar.
Sí, y se nota. A las chicas les pica más en los ojos cuando prueban sin gafas, claro. Pero también es verdad que flotamos más por la sal. Al final lo que te ayuda por un lado te exige por otro, porque tienes que trabajar más el equilibrio. A mí me gusta encontrar estímulos distintos en cada sitio, así que también tiene su parte positiva.
Este martes vivieron un momento muy especial con las niñas del CN Metropole y del Club Natación Las Palmas ya que se tiraron a la piscina con todas ustedes para recibir instrucciones y pequeños consejos. Desde fuera se las veía emocionadísimas, ¿Cómo fue por dentro, en la selección?
A mí me dio un poco de cosa porque era al final del día, después de muchas horas de entrenamiento, y el equipo estaba cansado y con frío. Pero me encantó ver cómo se volcaron. Yo les dije a las chicas y chicos de la selección que, para algunas niñas, esa hora iba a ser un recuerdo para toda la vida. Muchas quizá no vuelvan a verlas tan cerca. Luego lo hablamos en la cena y a todas les encantó. Cuando te acuerdas de que tú también fuiste esa niña, lo vives de otra manera.
¿Te sorprendió el nivel de la cantera?
Sí, muchísimo. A mí me tocó trabajar con un grupo infantil y me sorprendió cómo escuchaban, cómo corregían y cómo el cambio se veía enseguida. Hubo un momento en que pensé: “Sois buenísimas en acrobacia”. Eso da mucha ilusión, porque ves que hay capacidad, atención y ganas de aprender.
Antes de entrar a esta entrevista pude ver cómo se te acercó una chica, ajena al mundo de tu deporte, que te contó que había leído y releído tu libro, Mentalidad, Propósito y Pasión, y que siempre encontraba algo útil en él. ¿Qué significa eso para ti?
Muchísimo. Cuando Planeta me contactó, mi primera reacción fue decir que yo no era escritora. Pero ellos querían que fuese auténtico, que estuviera escrito con mis palabras. Mi único objetivo era que el libro fuese útil, no quería hacer algo vanidoso ni centrarlo solo en mi historia. Quería que sirviera para cualquier persona que trabaja en equipo, ya sea en el deporte, en una empresa o en una familia. Y me ha escrito gente de ámbitos muy distintos diciéndome que lo ha aplicado a su vida. Eso es lo más bonito.
Tengo la sensación de que has traspasado la barrera de la natación artística. Mucha gente te ve ya como una referencia de esfuerzo, ilusión, lucha y autenticidad. ¿Cómo lo estás viviendo?
Me hace mucha ilusión oír eso. Cuando volví a España después de mi etapa en Estados Unidos, lo que tuve claro es que no quería venir solo a ganar medallas. Eso ya lo había hecho. Quería que ayudáramos al máximo de personas posible, también fuera del deporte. Si no, a mí no me llenaba suficiente. Lo importante no es solo la meta, sino cómo llegas a ella… e incluso cuál decides que sea la meta.
¿Y cuál es esa meta?
Para mí no se trata solo de ganar una medalla que quizá dentro de unos años nadie recuerde. La meta puede ser cambiar la percepción del deporte, darle otra dimensión, conseguir que deje huella. Y creo que, cuando trabajas desde ahí, los resultados también llegan.
Hablas mucho de adolescentes porque es el grupo con el que trabajas a diario. ¿Crees que hoy lo tienen más difícil?
Sí, muchísimo. Las redes sociales pueden llevarte muy fácilmente a lo banal, a vivir pendiente de la opinión externa, de la imagen, de los likes. Y eso, al final, está vacío. Creo que hoy es más difícil mantenerse con los pies en la tierra y ser uno mismo. Por eso el deporte puede ser tan importante: porque te da vínculos muy fuertes, otra escala de valores y otra manera de relacionarte con los demás.
¿Qué le diría la Andrea de hoy a la Andrea de 15 años?
Que da igual lo que piense la gente, que al final hay que ser fiel a uno mismo. Lo que inspira de verdad es alguien valiente, alguien capaz de cruzar fronteras sin dejar de ser quien es. Yo ya era bastante rebelde, pero quizá me hubiese gustado tener todavía más fuerza en ese sentido.
¿Qué aprendizaje te trajiste de tu experiencia en Estados Unidos?
Principalmente, la idea de confiar más. Allí educan mucho en que todo es posible, en que no debes fijarte solo en el error o en lo que te falta, sino también en tus posibilidades. Eso me parece muy valioso. Luego también creo que a veces les falta un poco de humildad, y esa parte intenté aportarla yo. Me interesa mucho esa combinación entre confianza y pies en la tierra.
Tus rutinas también conectan con la cultura popular. Ya has trabajado con música de Rosalía y aquí ilusiona saber si otra rutina en el futuro pudiera llevar el nombre de Quevedo.
Sí, me encanta. Estoy muy metida ahora mismo con Quevedo. Ojalá algún día podamos hacer una colaboración: él canta y nosotros bailamos. Además, la selección lo escuchan muchísimo al calentar. Me hace gracia porque aquí me explicasteis el significado de la pintadera que nos regalaron el día que llegamos, y me pareció un detalle precioso. A mí particularmente me gusta mucho Ni Borracho, porque además tengo la sensación de que Quevedo es un poco el Bad Bunny de las islas, haciendo llegar una música y cultura canaria a donde nunca había estado antes. Fíjate, estamos tú y yo hablando de incorporar una canción suya a una rutina de nuestra selección, con eso está todo dicho, así que ya sabes Pedro, vente un día a vernos y lo hacemos.
También has podido descubrir parte de la gastronomía canaria estos días.
Sí, claro. He probado papas arrugadas, gofio, el almogrote para untar con pan, que me encantó, y también un estofado buenísimo. Siempre que viajamos intentamos conocer la comida local. Eso sí, mejor hacerlo cuando la competición ya está resuelta, porque a veces probar cosas nuevas antes puede jugarte una mala pasada. Pero nos gusta mucho entender los sitios también a través de su cocina.
¿Eres consciente de que la isla está completamente volcada con la selección?
Sí, y saber eso anima muchísimo al equipo. Ahora estamos en una fase muy dura de trabajo físico y escuchar que hay tantas ganas de vernos ayuda. Además, se nota cuando un sitio se implica de verdad, cuando ves a tanta gente organizando, colaborando y cuidando todos los detalles. Eso se valora mucho. Me han dicho que hay casi 50 voluntarios entre padres, madres y niñas de toda la sección del club para hacer que este campeonato vea la luz, se me pone la piel de gallina, gracias a todos.
¿Qué esperas de esta cita en Gran Canaria?
Vivirla como una competición de verdad, con toda la intensidad, como si tuviéramos a todas las grandes selecciones al lado. Pero con el añadido de sentir al público cerca y de hacer que disfrute. Ojalá la gente anime mucho, porque esa energía llega. Y al final eso es lo que buscamos: que quien nos vea sienta algo, que conecte con el equipo y con lo que hacemos. Cuando nos toque saltar al agua en cada una de las rutinas, por favor, no se corten porque seamos la selección, todo lo contrario, nos gustaría que se convirtiera cada ejercicio en una fiesta, tanto en la grada como en el agua.
En definitiva, la oportunidad que tiene la isla de Gran Canaria en disfrutar de una de las mejores selecciones del mundo tras ganar varias medallas en el último mundial, con el europeo a cinco semanas y con las Olimpiadas en el horizonte es única. El trabajo en conjunto de la Federación Española de Natación, el Club Natación Metropole, y las instituciones públicas como el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, junto a patrocinadores privados y la inestimable aportación del equipo de voluntarios del CN Metropole (padres, madres y niñas de todas las secciones de Natación Artística) hacen de este evento una ocasión única para conocer y disfrutar de un deporte que si en televisión hipnotiza, en persona cautiva.
Aún quedan unas pocas entradas, repartidas por sesiones de mañana y tarde, al económico precio de 5 euros.
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