Los tenores canarios Jorge de León, Celso Albelo y Pancho Corujo encandilan al Auditorio Alfredo Kraus

Los tenores canarios Jorge de León, Celso Albelo y Pancho Corujo

Tres tenores y una bola de Fuego proveniente del Sur de Gran Canaria irrumpieron este sábado, como un torbellino, en las entrañas del Auditorio Alfredo Kraus, acompañados de una orquesta de larga trayectoria que celebra sus 20 años.

Entraron con mucha energía, muchas ganas y mucha mucha vitalidad. Entre todos llenaron cada rincón de la sala sinfónica, de público, de entusiasmo, de pasión, de dedicación, de elegante diversión y consiguieron lo que entre otros muchos propósitos el Arte y la Cultura deben conseguir: llenar de emoción y satisfacción la esencia humana, lastrada desde siempre por la dureza de la vida cotidiana.

Era un concierto entre amigos, tres tenores que han conquistado ya los grandes escenarios, los grandes teatros, las más renombradas óperas del mundo. Jorge de León, Celso Albelo y Pancho Corujo, tres canarios que, tras grandes conquistas allende nuestras Islas, conquistaron anoche un enorme puñado de corazones que aplaudían acaloradamente a la entrega, a la dedicación, a la pasión, a la técnica, al sonido de sus voces intensas e inmensas, pero sobre todo, respondió el público al cariño y la alta profesionalidad con la que se entregaron a quienes abarrotábamos la sala Sinfónica.

Y sabrán todos ustedes, lo difícil que resulta dibujar sonrisas en el Alma. Y fue desde luego muy bonito ver a estos tres Pura Sangre, llenos de brío y energía, siendo “domados” por otro de la misma índole, que con los cinco sentidos a todo vapor, conducía a las voces y a la orquesta a partes iguales, indicándole a cada uno cuál era su aquí y ahora.

Ahí estaba Rafael Sánchez-Araña haciendo vibrar a la Sinfónica de Las Palmas como si tal cosa, una orquesta que como me decía él mismo esta mañana, se encuentra periódicamente para trabajar, pero no tanto como les gustaría, una orquesta formada por músicos que ponen todo su entusiasmo en seguir adelante con este proyecto, que tiene perfectamente definidas sus metas. Y así lo demostraron anoche unos músicos que lo dieron todo, con gran profesionalidad, que saben absorber la energía y vitalidad que les transmite su director y que responden con firmeza a sus indicaciones, dando un magnífico resultado.

Anoche pudimos ver y disfrutar de un proyecto maravilloso que cumplió todas las expectativas suyas y nuestras y las de la Cultura también, lo “popular” no tiene que estar reñido con la calidad ni con la elegancia. ¡Menudo nivelazo el Nessun Dorma o la Ana Bolena! O L’amour! ah! Y qué selección de lo más destacado y conocido de nuestra Zarzuela, y tan conocido que tenía al lado a una señora cantando a coro con Jorge “No puede ser” ... justo la frase que me vino a la cabeza cuando empecé a escucharla.

Pero, finalmente, este también es el propósito del Arte. Y también lo es escuchar con nivel Tamadaba, Oh Sole Mio, o Sombras del Nublo, donde el Auditorio en peso podría haberse puesto a cantar, y que si no se hizo no fue por falta de ganas.

Enhorabuena a todos, a los tres tenores por haberlo dado todo y más, a Rafael Sánchez Araña por saber transmitir todo lo que sabe, todo lo que siente, toda la pasión y emoción a la Sinfónica de Las Palmas, y a ellos por recibirla, por también darlo todo, por buenos profesionales y gracias a la labor que no se ve pero se siente de Rubén, que no para, que sabe hacer de su capa un sayo y sacar el máximo partido a los recursos con los que cuenta, y gracias a todos los que día a día luchan con pocos medios por dar lo mejor.

Enhorabuena a todos por la Magia, por haber convertido “una noche más”, en una noche especial.

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