El plátano de Canarias se mantiene hasta mayo con cuota de mercado inferior a la ‘banana’ en la Península

Plátano de Canarias, a 2,55 euros/kilo, expuesto en la frutería de una cadena de supermercados, este sábado en Santa Cruz de Tenerife.

Román Delgado

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La historia se vuelve a repetir en muy poco tiempo y seguro que en el sector productor de plátano de Canarias están muy atentos a lo que sucede con el mercado peninsular y hasta preocupados. Se ha pasado de querer producir 600.000 toneladas de plátanos, la idea del actual presidente de Asprocan, José Carlos Rendón, a estar en 2025 por debajo de 400.000, 375.000 para ser más exactos.

¿Qué ha pasado? Pues que al cierre de 2025, la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos (OPP) de Canarias (Asprocan), reconoció por primera vez que la fruta isleña, ahora con certificación de calidad IGP (indicación geográfica protegida), había cerrado ese ejercicio anual de comercialización en el mercado español (casi su único destino externo), el de la Península y Baleares, con una cuota de mercado del 49%, con el 51% restante para la banana, la fruta competidora y más barata que llega desde terceros países, tanto latinoamericanos como africanos.

Ahora, en el mes de junio de 2026, esa mala noticia no ha pasado a convertirse en buena o positiva, sino todo lo contrario: empeora el revés del año pasado. Según datos publicados por Asprocan en sus redes sociales el 10 de junio pasado, organización platanera que cita fuentes del operador Kantar, la banana ya copa el 53% del mercado peninsular-balear, al menos en los cinco primeros meses del año en curso (enero-mayo). Esto significa que el plátano de Canarias se queda en ese periodo de análisis con el 47% de la oferta, dos puntos menos que el registro también ofrecido por Kantar como balance de 2025.

Para la organización Asprocan, esa pérdida de volumen, de kilos vendidos en el casi exclusivo mercado donde Canarias vende su principal producto agrícola (si se excluye a las islas), responde a un descenso de la producción, un argumento también esgrimido cuando se confirmó al cierre de 2025 el dominio de la banana en España. Pero esta vez, a diferencia de lo reflejado sobre el dato de 2025, no solo se habla de la caída de la producción canaria, que es verdad, sino que el fenómeno se vincula a la prohibición por la Unión Europea (UE) del uso de determinados productos fitosanitarios necesarios para el control de plagas y otros problemas de sanidad vegetal.

Esas causas otras fuentes las completan con cuestiones muy distintas, pues dan muchísima importancia a la diferencia de precio de venta al público entre el plátano de las islas y la misma fruta importada, la conocida como banana. Llegados a este punto, conviene poner un ejemplo: según estadísticas de la red española de Mercas, en la semana 23 de este año, del 1 al 7 de junio, el precio promedio al por mayor de la banana (en amarillo) en esos establecimientos rondó el euro por kilo, por los 2,2 del plátano isleño (más 1,2 euros por kilo a favor del plátano). Canarias mandó la semana 23, seis millones de kilos a la Península, y ha previsto una cantidad similar para la 24, que termina el 14 de junio.

Pero es que luego esa misma fruta, ya en el lineal para su venta final al consumidor, en el primero de los casos, alcanzó un valor medio de 1,5 euros por kilo, por los hasta 3 euros del género con origen en Canarias. Para otros conocedores del mercado de esta fruta, aquí hay otro motivo notable del avance de la banana, una razón que consideran poderosa.

Siendo cierto que la producción platanera canaria ha descendido en lo que va de año respecto al mismo periodo de 2025, también lo es que la reducción de la oferta, de la fruta cortada y apta para expedir a la Península, solo llega a 11 millones de kilos (1.100 toneladas), según el cálculo de la semana 1 a la 23 de 2026, un descenso leve o poco significativo.

Ahora bien, lo peor quizá sea que, habiendo sido este invierno y parte de la primavera en este 2026 una etapa con precios en origen normalmente bajos para el cosechero local -el precio que este ingresa por su fruta, descontados todos los costes menos los de finca-, por debajo de los de 2025, muy inflados, e incluso peores que los de 2024, aún queda por delante, debido al retraso en los cortes de piñas por el duro invierno 2025-26, la producción más abundante, que va a coincidir, en gran parte, con los meses en que el plátano que se manda a la Península (el 90% del recolectado) solo genera pérdidas, esto casi siempre, a los agricultores isleños. Todo esto avanza un agosto muy delicado y es posible que hasta dramático ante la necesidad de pica (destrucción de fruta o retirada del mercado).

Uno de los operadores en la comercialización exterior del plátano de Canarias, la SAT Bonaoro, habla en su web de “mercado pesado”, o sea, del que empieza la caída. Así lo refleja en su sitio en internet: “Las ventas continúan pesadas y sin demasiado ritmo. Las altas temperaturas de las últimas semanas, unidas a la amplia oferta de fruta de temporada disponible en el mercado, están condicionando el consumo. A mayor variedad de fruta, mayor competencia en los puntos de venta; por el momento, la demanda no termina de responder con la intensidad necesaria. Seguimos, por tanto, en un escenario de mercado estable pero sin alegría, atentos a cómo evoluciona el consumo en las próximas semanas”.

Pero ¿qué pasa con lo que paga el comprador final? Pues que esa menor cotización en verde y al por mayor poco, escasamente, se traslada al precio final del consumidor de la fruta isleña. Y aquí, al menos para algunos, también hay un problema que retrae el consumo final y da alas a la banana.

La desventaja puede ser incluso mayor

Asprocan siempre opta por el análisis de la oferta de plátano-banana en España, sin contar a las islas Canarias (no hay banana), que le ofrece la agencia especializada Kantar. En 2025, esta confirmó lo peor, por primera vez para un año y según esos registros: la fruta canaria absorbió el 49% de todo el género que entró en la Península, con el 51% para la banana.

Canarias había pasado de tener blindado todo el mercado del plátano en España, hasta el 1 de julio de 1993 (puesta en marcha de la OCM del plátano), a ser menos en 2025 en ese mismo territorio que la banana. Y lo más dramático: hasta mayo de este año, esa situación se agrava pues la cuota de mercado del plátano de Canarias se reduce aún más, hasta el 47%, dos puntos menos que la del cierre del año precedente. Ahora la banana tiene el 53%.

Esa dinámica de mercado es justo la que se había podido observar con nitidez tras el estudio de las estadísticas de la Dirección General de Aduanas, dependiente del Gobierno central, que, a falta de registros más recientes, los del segundo trimestre de este año sí apuntan lo mismo e incluso peor que las cifras de Kantar para los cinco primeros meses del año.

Según el análisis apoyado en datos de Aduanas servido por el economista Juan S. Nuez, el más reciente posible, que es el del primer trimestre de 2026, la cuota de mercado de la banana en la Península estaba entre un mínimo del 51% y un máximo del 61%.

¿Cómo se explica la actual situación? A finales de marzo, Canarias había enviado a la Península 2.423 toneladas más que en 2025 (+2,6%), mientras que las bananas llegadas a España se habían incrementado en 24.141 toneladas (+26,6%). Las reexportaciones (de la Península a otros países), principalmente de plátano de Canarias hacia Portugal, crecieron en 1.100 toneladas (+5,4%). Con todo, la oferta disponible en la Península y Baleares fue 25.464 toneladas mayor (+15,6%).

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