El presidente de los plataneros apuesta por crecer hasta los 600 millones de kilos anuales para “quitar la banana”
El presidente de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos (OPP) de Canarias (Asprocan), José Carlos Rendón (persona elegida para ese cargo este mismo año, tras ser propuesto por la OPP Europlátano, una de las seis que integran la mencionada asociación), se mostró este jueves muy claro y tajante acerca de cuál puede ser hoy la solución para reducir la presencia de la banana en el principal destino comercial del plátano de Canarias, donde se consume, no siempre con precios remunerativos para el cosechero isleño, algo más del 90% de la fruta cortada en las islas.
Rendón afirmó que el camino para aminorar la presencia de la banana en la Península (actualmente tiene una cuota de mercado en torno al 50%) es elevar la producción de la fruta canaria hasta un umbral de 600 millones de kilos al año, nada más y nada menos.
Esto, que pocos agentes del sector platanero hoy lo comparten o lo ven como viable o generador de efecto tan positivo -la salida de parte de la banana-, al menos con la clarividencia que mostró el presidente de Asprocan, se debe conseguir, también expuso el propio Rendón, con la “ampliación de fincas” para “llegar a una producción de 600 millones de kilos al año (la oferta comercializada al año de plátano está en torno a los 420 millones, la cantidad por la que compensa la renta del agricultor la UE -con un máximo de 0,33 euros por kilo-, y el umbral de referencia del Gobierno de Canarias a la hora de fijar rendimientos máximos en las explotaciones, el nuevo decreto autonómico regulador de las ayudas directas del plátano al que se opuso y se opone Rendón), lo que, además afirmó, es la manera de ”quitar a nuestro competidor [en alusión a la banana]“ del mercado exterior al que se dirige casi en exclusiva el plátano isleño: el de la Península y Baleares.
Así mismo lo defendió Rendón en una de sus intervenciones de este jueves dentro del debate convocado con ocasión de la celebración, un año más, del Foro Agro Santander.
El titular de Asprocan participó en el análisis de la situación actual del sector agrario canario, junto con Ángela Delgado, presidenta de Asaga-Asaja, y la directora de Zona Tenerife y La Palma del Banco Santander, Enma Polo. La clausura contó con la presencia del consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, y dio la bienvenida a los asistentes la directora territorial del Banco Santander en el archipiélago, Beatriz Martínez.
El presidente de los plataneros canarios también vinculó a ese objetivo central, que concretó en “crecer, crecer, crecer”, algunas necesidades más de calado: una, la mejora de la innovación aplicada al cultivo y su cadena de valor, lo que incluye el transporte y la maduración y distribución fuera de Canarias, sobre todo en la Península, y dos, lo que denominó el “alivio de las calidades”, en lo que apuntó al trabajo necesario de la Consejería de Agricultura, para así poder competir con la banana con fruta canaria de segunda categoría, la que se “podría vender mucho más barata y mandar a la Península”.
Para elevar la producción, reconoció Rendón, hará falta riego eficiente y más agua (con distintos orígenes), un recurso que “tenemos para producir más”, subrayó.
La tortura de recomponer el Marco Financiero
En lo relacionado con la preocupación estrella hoy en día del sector primario en Canarias, que es cómo queda el apoyo público específico de la UE a las regiones ultraperiféricas (RUP) en la propuesta de la Comisión sobre la nueva PAC y el futuro Marco Financiero Plurianual (2028-34), Rendón reconoció que las intenciones iniciales de la Comisión “nos han dejado pasmados”; aludió a la necesidad de apoyar la defensa de los intereses de las RUP en el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la UE (derecho primario), el que alude a la protección singular de las RUP dentro de los Veintisiete, y, eso sí, no dejo de pedir un incremento de la ficha financiera actual del programa Posei, en cuyo marco el plátano de Canarias ya maneja 141,1 millones de euros al año de los 268,4 millones totales.
El titular de Asprocan planteó en el mismo foro que hay que “sacar del MFP” que proyecta la Comisión Europea para el nuevo septenio presupuestario a Canarias, a todas las RUP. Estas deben quedar fuera de ese Marco, sostuvo. “Tenemos que ir a lo nuestro -dijo-, que los de la Península no nos van a defender”.
“Ir a lo nuestro” desde la “unidad de todo el sector” y con el apoyo de la Consejería de Agricultura, que ya se tiene, y además sin “cometer el error de muchos políticos, de algunos partidos políticos”. Rendón llegó a decir que, si Coalición Canaria (CC) tuviera 10 diputados en el Congreso en vez de uno, y no los siete de Junts, todo sería más fácil en la defensa de los intereses isleños.
Una vez conseguido lo de estar fuera del MFP futuro, propuso, hay que “actualizar la ficha financiera del Posei”, algo pedido en su momento por el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, que solicitó que se duplicara, o bien en la cantidad que propone la Consejería de Agricultura en un estudio técnico (conocida en Bruselas), en algo más del 40%, justo los sobrecostes que hoy asume el sector agrario local tras 18 años sin actualización de los dineros comunitarios del programa Posei canario.
En este punto, el consejero de Agricultura, Narvay Quintero, definió el plan estratégico del Gobierno de Canarias para mantener el estatus de Canarias y las RUP, o lo más parecido al vigente, ya en el nuevo septenio; o sea, disponer de un marco específico que dependa de la Comisión Europea, de Bruselas, y no del Estado, de Madrid, que es lo que ya propone para el futuro 2028-34 el Ejecutivo comunitario.
Quintero dijo que lo primero “es salir del sobre nacional”, el bloque o la sección donde se han metido todas las ayudas nacionales (hasta 18 intervenciones diferentes), para luego depender con un marco singular para las ayudas RUP de la propia Comisión. Lo siguiente será la actualización de la ficha financiera de los programas Posei, también del canario, con aquel más del 40% (la referencia actual es 286,4 millones de euros).
El consejero indicó que “tenemos dos años de trabajo por delante”, hasta finales de 2027, aunque es verdad que ya la Comisión está “en la elaboración de los reglamentos” base según su propuesta de nuevo MFP, lo que es una mala noticia.
La “tesitura es complicada”, reconoció Quintero, pero será más fácil con la “lucha de todos, unidos, con una única voz del sector y de todas las instituciones públicas”. En principio, indicó, se cuenta con el apoyo del Parlamento Europeo, que, si no aprueba la propuesta que le llegue, será devuelta y entonces tendrá que recomponerse el consenso. La decisión final sobre el MFP 2028-34 es compartida por el Consejo y la Eurocámara.
Sobre esta parte del debate, Rendón también advirtió que “o nos unimos o no conseguiremos nada”, en alusión a los potentes cambios que hay que pelear en Bruselas tras conocerse el primer diseño de las perspectivas financieras para el nuevo septenio. La misma fuente dijo que la unidad no solo debe ser del sector productor, sino que en ella se tiene que incluir la parte política.
“Los agricultores -dijo Rendón- están a punto de tirar la toalla” por los bajos precios percibidos, pero, resaltó una y otra vez, la evolución de los precios “no es culpa de Asprocan”.
En el mismo debate, Ángela Delgado, observó como algo incoherente que la Unión Europea (UE) pretenda reducir las ayudas futuras de la PAC en torno al 20%, según la propuesta aprobada por la Comisión Europea para 2028-34, y a la vez haya más obligaciones para los agricultores y ganaderos, principalmente las relacionadas con las prohibiciones en el uso de fitosanitarios sin alternativas a esas aplicaciones y sin obligar a cumplir las mismas condiciones a las importaciones que compiten con los productores comunitarios. Se habló de Marruecos y de Mercosur, nada de Israel.
Delgado sostuvo que solo “el 0,5% de lo que entra en Canarias se inspecciona”, y remató: “Si no hay control, estamos comiendo veneno”. “Cada vez hay más burocracia y así, se preguntó, ”¿a dónde vamos?
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