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Debate a cuatro sobre el futuro de la izquierda: “Más Bad Bunny y menos manifiestos, la gente quiere movilizarse”

Xavier Doménech, Alberto Garzón, María Eugenia Rodríguez Palop y Alejandra Jacinto

José Enrique Monrosi

26 de febrero de 2026 17:35 h

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Todos estuvieron en primerísima línea y ya no, aunque nadie los echó. Tras años de responsabilidades orgánicas e institucionales, cada uno en sus circunstancias decidió dar un paso al lado y volver a sus vidas de antes de la política. A la universidad, a la empresa o a la defensa de derechos básicos como el acceso a la vivienda. Procedentes de partidos políticos distintos, Alberto Garzón, Alejandra Jacinto, Xavier Doménech y María Eugenia Rodríguez Palop son aún hoy rostros reconocibles y figuras referentes de una izquierda en plena ebullición.

elDiario.es los convoca para reflexionar sobre los últimos movimientos acaecidos en el espacio político al que pertenecen desde sus distintas militancias. Los cuatro se conocen y han compartido espacios de trabajo en el ciclo político de la última década, el que llevó a la izquierda desde las plazas del país hasta el palacio de la Moncloa. Aunque buena parte de esa izquierda aún hoy ostenta responsabilidad en el Ejecutivo del país, las perspectivas han cambiado y el auge global y estatal de la ultraderecha la convierten en una alternativa real de Gobierno. Una amenaza a las conquistas democráticas de los últimos 50 años que ha puesto en guardia a las formaciones progresistas.

Sobre esa amenaza, pero también sobre los movimientos de Gabriel Rufián y los partidos que conforman Sumar, sobre la demandada unidad de las izquierdas y su próximo liderazgo o sobre el balance de la experiencia de Gobierno se pronuncian políticos que han ostentando cargos de la máxima relevancia. La cita, admiten, también supone para ellos un reencuentro entre compañeros que llevaban tiempo sin reunirse y que, incluso en algún caso, es la primera vez que aceptan una invitación de este tipo desde que anunciaron su marcha. La conversación se graba este pasado martes por la tarde, el día antes de la renuncia de Yolanda Díaz a ser candidata.

El texto que prosigue es un breve extracto de los temas planteados y las respuestas ofrecidas por cada uno de ellos. Puedes seguir la conversación completa aquí.

La izquierda se mueve

Alberto Garzón (exministro de Consumo, excoordinador federal de IU): Ha habido diferentes movimientos, pero la música es la misma. La música es que tenemos que hacer algo. Y es difícil, pero yo soy optimista y hay razones fundadas para serlo. Hay un consenso entre la gente progresista de este país: el temor a que gobierne la derecha y la extrema derecha y que pueda pasar lo que está pasando en Estados Unidos o en otros países europeos. Y desde diferentes lugares se llega a la conclusión de que la unidad política de las izquierdas es una condición necesaria, no suficiente, pero sí necesaria. Porque sabemos que si las izquierdas van divididas en varias candidaturas, la ley electoral las tritura y por lo tanto le concede una ventaja probablemente más que suficiente para que gobiernen las derechas.

María Eugenia Rodríguez Palop (exdiputada europea de Unidas Podemos): Esa historia hegeliana de que el progreso requiere aplastar flores inocentes en el camino no es verdad. No ha sido nunca cierto. Y además, las profecías autocumplidas conviene no reforzarlas. Hay una emergencia, es cierto, pero también una capacidad de reacción. Y los movimientos de la semana pasada captaron eso. Los valoro muy positivamente.

Alejandra Jacinto (exdirigente de Podemos y exdiputada en la Comunidad de Madrid): Se ha conseguido cambiar un poco el ánimo y ha dejado de ser tan desolador, de tanta desafección. Hemos visto dos debates. Uno, sobre cuál debe ser la aritmética electoral y qué deben hacer los partidos para que no hagamos el tonto, básicamente. Y otro, más complejo, sobre cómo podemos renovar el repertorio para llegar a más gente. Bienvenido sea que se den esos debates de una santa vez.

Xavi Domènech (exdiputado, exlíder de Podem Catalunya y exlíder de Catalunya En Comú): La semana pasada se demostró que el problema no es que el pueblo de izquierdas esté desconectado, sino que no se conecta bien con él. Cuando surge una iniciativa que huele a capacidad de reacción y a Frente Popular, de golpe tienes una respuesta brutal. La conclusión es que hay una parte amplia del pueblo de izquierdas que está dispuesta a movilizarse. Llevábamos mucho tiempo pensando que eso ya era imposible y con solo unas poquísimas señales en una orientación concreta hemos visto que sí que es posible.

La autocrítica de la izquierda

Alejandra Jacinto: Creo en generar proyectos políticos que estén verdaderamente vertebrados y conectados con los actores sociales. Y ese ha sido uno de los problemas, porque no se ha hecho. También que hemos enseñado mal al Partido Socialista. Planteamos muchas cosas, pero no les ponemos un límite. El Partido Socialista sabe que no pasa nada si no baja el precio de la vivienda mañana.

Alberto Garzón: Hace falta audacia porque España no es más de derechas, sino que hay un electorado progresista que está desmovilizado y desafecto. El problema no es solo de reparto de escaños, el problema es de voto. Tú puedes unirte como en Extremadura, pero no gobiernas porque sigue ganando la derecha. Lo que tienes que hacer es movilizar lo suficiente. Se puede frenar a la derecha e iniciar un proyecto distinto, más al alza.

María Eugenia Rodríguez Palop: No me parece que se le deba hacer una enmienda a la totalidad al Gobierno de coalición. Las personas migrantes han progresado, las rentas han progresado, las mujeres, el empleo. Está el problema de la vivienda y otros elementos que son más estructurales, pero no comparto un exceso de crítica porque es atribuir de manera injusta responsabilidades al Gobierno y, específicamente, al socio minoritario. 

Xavi Domènech: Se puede estar dando la paradoja de que ese gobierno esté a la izquierda de todos los gobiernos del globo y que sea un referente para las izquierdas pero que, al mismo tiempo, no sea lo suficientemente de izquierdas para una cosa que es fundamental si se quiere mantenerlo: ganar unas elecciones. Las izquierdas cambiamos de dirigentes cada dos por tres, pero creo que esta vez sí que haría falta buscar algo nuevo.

¿Un giro discursivo de la izquierda?

Alberto Garzón: Hay prácticas políticas como el rojipardismo que en Alemania han intentado cristalizar y que se basan en la idea de que, como el sentido común ahora es reaccionario, pues se hace un poquito más reaccionario nuestro discurso para que así podamos vender nuestra mercancía a un público más grande. Esto es una basura. 

María Eugenia Rodríguez Palop: Es cierto que la izquierda no ha dado respuestas satisfactorias al fenómeno migratorio. Ahí está el ejemplo de Dinamarca, que ha comprado el discurso de la ultraderecha. España lo ha hecho mejor en buena parte por la presión de las izquierdas. En el feminismo y en el ámbito de las personas LGTBIQ+, yo creo que sí se han hecho bien los deberes, pero con algunas disfunciones y dando una sensación de fragmentación y de colisiones permanentes entre feministas que ha sido muy lamentable. 

Alejandra Jacinto: Yo no puedo hablar de ocupación y quedarme tan ancha y decir que es verdad porque en la tele dicen que hay gente que tiene problemas de ocupación. Tendré que hablar de las causas que provocan eso, ¿no? Y en vez de hablar de ocupación, a lo mejor lo que tengo que hablar es de especulación. A mí sí hay cosas que me encantan de las que he escuchado estos días. Por ejemplo: una familia, una casa. Me encanta como lema, hay que decirlo más. Pero es verdad que a mí construir en base a pasiones tristes permanentemente no sé hasta qué punto es eficaz. El miedo, en este caso a la ultraderecha, es una pasión que moviliza, pero no podemos construir solo en torno a pasiones negativas. 

Xavier Domènech: Rufián y Delgado fueron valientes por dar un paso adelante y plantear algo que olía a Frente Popular, pero quedó en nada. Decir que se presente una lista por provincia no es un Frente Popular ni es un frente amplio. Eso es puro cálculo electoral y mal hecho. Porque claro, eso significa que Rufián no se podría presentar por Barcelona, porque en la provincia de Barcelona no ganó Esquerra Republicana, ganó En Comú. Respecto al discurso, Sanders y Ocasio se recorren Estados Unidos y llenan mítines de 60.000 personas en un momento de depresión de la izquierda. Y tú miras el discurso que hacen y es un discurso que recupera el sentido de clase. Integrando toda la diversidad en la clase, no negando la diversidad, no diciendo que la diversidad es un problema para todo eso. Y eso es lo que está funcionando. 

La unidad de la izquierda

María Eugenia Rodríguez Palop: Los números nos dicen con toda claridad que la unión de las izquierdas estatales es ganadora. Pero yo creo que ya no es el momento de hablar de la unidad, es el momento de la cooperación. Lo que sucedió el pasado sábado es que fuerzas que quizás no saben bien a dónde ir, pero sí saben bien de dónde vienen y a dónde no quieren volver, se dan a sí mismas reglas reconocibles, consensuadas, vinculantes. Un compromiso serio de lealtad.

Alejandra Jacinto: Creo que se pueden dar las condiciones para que vayan juntos Podemos y los partidos de Sumar. Ahora bien, creo que no es suficiente. Creo que da igual que Podemos y Sumar y Compromís y Más Madrid vayan todos juntos si no hay una verdadera confluencia social con actores de la sociedad civil, que son ahora los que están determinando las políticas públicas. Para mí es más importante lo que hace el Sindicato de Inquilinas en materia de vivienda que lo que hace Sumar en el Congreso de los Diputados.

Xavier Domènech: Creo que van a ir juntos, pero creo que con eso no es suficiente. Tengo la impresión de que a esa generación política de 2015 ya no le queda mucho más tiempo para hacer tonterías. Veo a mi alrededor a mucha gente joven que entra a militar en sindicatos de inquilinos, en el movimiento socialista... Dicen que la gente ha desconectado de la política, pero de lo que ha desconectado es de una serie de hipótesis que se plantearon en 2015.

Alberto Garzón: La clave es la actitud, y pongo como ejemplo lo que está pasando hoy aquí. Ni Alejandra, ni Xavi, ni María Eugenia han sido nunca de mi partido literalmente hablando, pero yo los considero parte de mi partido, de mi visión de la sociedad. Cuando tú das el salto a pensarlo así es más fácil confluir. Si perdemos, ¿en 2028 qué vamos a discutir entre nosotros, en qué celda va cada uno? Porque las derechas nos ven a todos igual, somos nosotros los que solemos acentuar esas diferencias.

Frenar a la ultraderecha

Alberto Garzón: Tienes que aprovechar que estás en el Gobierno, tienes que dar batallas aunque te parezcan imposibles de ganar. Ese tiempo tiene que servir para algo, para hacer medidas que nos reconcilien con una parte de esta sociedad. Igual se pierden en el Congreso, pero tú has dado la pelea. Lo que no puede ser es que te encuentres con que el Consejo de Ministros es un freno preventivo o que el espacio político diga que como la vamos a perder, para qué vamos a dar la batalla. En vivienda, por ejemplo. Haces una propuesta radical y la presentas y la peleas. Incluso si sabes que el PSOE te la va a tumbar, da igual. Tú vas a presentarla a la sociedad y a decirle: esto es lo que el PSOE no quiere. Tienes que ir a que los meses que queden sean los más difíciles para las derechas de este país, porque se van a dar cuenta que aquí hay una izquierda que tiene proyectos. 

Alejandra Jacinto: Vivienda, vivienda y vivienda. Con valentía, con la misma ferocidad con la que la derecha defiende sus propios intereses, pero defendiendo los intereses de la clase trabajadora. Y teniendo muy claro que, ya no el Consejo de Ministros, sino que me da igual que sea el Tribunal Constitucional el que tumbe la última medida que resultaba ser eficaz. Que lo tumbe, pero que lo tumbe dentro de dos años y que nos quiten lo bailao.

Xavier Domènech: Comparto esa ambición real de transformación porque, cuando llega Trump, ahí no hay problemas, ahí se pueden romper todos los consensos, todo el orden establecido. Por tanto, ojalá la izquierda haga lo que tiene que hacer en el Gobierno. Pero hay más niveles. Está muy bien el compromiso, firmar manifiestos… Pero también ir a conciertos. Necesitamos más Bad Bunny y menos manifiestos. 

María Eugenia Rodríguez Palop: Hace falta más alegría, más performatividad ganadora, más territorio, más encuentro, más interacción de los cuerpos. Y creerse también la posibilidad de conquistar no ya solo el poder en términos institucionales, porque eso ya lo hemos tenido, sino de conquistar el futuro, que yo creo que es ahí donde está el reto.

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