Ocho etapas frente al mar: O Camiño dos Faros, la ruta que recorre la Costa da Morte entre acantilados y playas salvajes
Hay pocos senderos en España donde el mar acompañe tanto como en O Camiño dos Faros. Una ruta que recorre unos 200 kilómetros por la Costa da Morte siguiendo caminos de pescadores, pistas de tierra y senderos que avanzan siempre mirando al Atlántico. Entre Malpica y Fisterra aparecen algunos de los paisajes más reconocibles de la costa gallega, con faros sobre acantilados, arenales azotados por el viento, pequeñas calas, dunas, bosques y pueblos marineros que viven de cara al océano.
El nombre del camino no es casual. A lo largo del recorrido van apareciendo algunos de los faros más emblemáticos de Galicia, desde Punta Nariga hasta Cabo Vilán, Touriñán o el propio faro de Fisterra, imagen del fin del mundo conocido. Pero O Camiño dos Faros no se queda solo en la costa más salvaje. También atraviesa estuarios, zonas de marisqueo, aldeas pequeñas y lugares ligados a la historia de la Costa da Morte, como el dolmen de Dombate, el castro de Borneiro o el Cementerio de los Ingleses.
La ruta está dividida en ocho etapas y suele hacerse en algo más de una semana, aunque hay quien prefiere elegir etapas sueltas. El camino parte de Malpica y continúa por localidades como Niñóns, Ponteceso, Laxe, Arou, Camariñas, Muxía o Nemiña antes de terminar en Fisterra. Son jornadas largas y exigentes, con continuas subidas y bajadas, tramos rocosos y bastante desnivel acumulado. Por eso, O Camiño dos Faros invita a caminar sin prisa, parar en los miradores y dedicar tiempo a disfrutar de una costa que cambia constantemente en cada etapa.
Una ruta nacida de un grupo de amigos
O Camiño dos Faros comenzó a tomar forma en 2012, cuando un grupo de amigos conocido como “os trasnos” (seres mitológicos de la tradición gallega) decidió unir Malpica y Fisterra caminando siempre junto al mar. La idea era recuperar senderos antiguos, conectar caminos que ya existían y mostrar la Costa da Morte desde una perspectiva diferente. Así nació O Camiño dos Faros. Con el tiempo, aquellas primeras rutas fueron creciendo hasta convertir el proyecto en una de las travesías costeras más conocidas de Galicia, gracias también al boca a boca y a la difusión que fue ganando entre senderistas de dentro y fuera de España.
Durante años, la asociación promotora trabajó para intentar homologar el recorrido como sendero de gran recorrido (GR). Sin embargo, ante las negativas de las administraciones, el proceso de formalización terminó estancándose y nunca llegó a completarse. Finalmente, en 2020 la propia asociación anunció que dejaba de asumir la promoción y mantenimiento del camino. Aun así, la ruta sigue completamente viva. Las etapas continúan señalizadas con sus características flechas verdes y cualquier amante de las rutas puede recorrer este itinerario que se ha convertido ya en uno de los grandes símbolos senderistas de la Costa da Morte.
Etapa 1. Malpica-Niñóns (22 km)
La primera etapa arranca en el puerto de Malpica, una de las villas marineras más conocidas de la comarca. Desde el comienzo aparecen algunos de los elementos que marcarán todo el recorrido, como las subidas constantes, los caminos pegados al mar y las vistas abiertas sobre el Atlántico. Las Islas Sisargas acompañan buena parte de esta jornada inicial.
El trazado pasa por playas como Seaia, Beo, Seiruga o Barizo antes de llegar a uno de los grandes iconos del camino, el faro de Punta Nariga. El paisaje empieza ya a volverse más abrupto y deja claro que O Camiño dos Faros no es una simple caminata junto a la playa.
Etapa 2. Niñóns-Ponteceso (26 km)
Esta segunda jornada combina algunos de los tramos más agrestes de la costa con paisajes mucho más tranquilos al acercarse a la ría do Anllóns. El gran protagonista del inicio es Cabo Roncudo, conocido por sus percebeiros y por un mar que aquí suele mostrar toda su fuerza.
Después de pasar por Corme, el camino cambia de ambiente y se acerca a las dunas de A Barra y al estuario del Anllóns, uno de los espacios naturales más importantes de la zona. Es una etapa larga y físicamente exigente, aunque también una de las más variadas.
Etapa 3. Ponteceso-Laxe (25 km)
La tercera etapa se aleja por momentos de la línea de costa para entrar en una zona muy ligada a la historia más antigua de Galicia. El recorrido atraviesa el entorno del dolmen de Dombate y del castro de Borneiro, dos de los yacimientos arqueológicos más conocidos de la comunidad.
Más adelante, el camino vuelve a acercarse al mar y gana altura en varios miradores naturales antes de descender hacia Laxe. La llegada junto a la playa y el puerto ofrece un final mucho más tranquilo después de una jornada bastante larga.
Etapa 4. Laxe-Arou (17,7 km)
Es la etapa más corta del recorrido y también una de las más accesibles para quienes prefieren caminatas menos exigentes. Aun así, concentra algunos de los lugares más conocidos de O Camiño dos Faros, empezando por el faro de Laxe y la curiosa playa de los Cristales.
El camino pasa también por la playa y la laguna de Traba, uno de los grandes arenales de la Costa da Morte. Más adelante aparece Camelle, muy ligado a la figura del artista alemán Manfred Gnädinger, conocido como Man, que vivió durante décadas frente al mar en este pequeño pueblo.
Etapa 5. Arou-Camariñas (22,7 km)
La quinta etapa entra de lleno en la parte más simbólica de A Costa da Morte. Aquí aparecen historias de naufragios, temporales y algunos de los paisajes más conocidos de toda la ruta. La playa de Trece y el Cementerio de los Ingleses resumen bien esa relación histórica entre esta costa y el mar.
Poco después llega otro de los grandes hitos del recorrido, el faro de Cabo Vilán. Fue el primer faro eléctrico de España y sigue siendo uno de los lugares más espectaculares de toda la costa gallega. La etapa termina en Camariñas, localidad famosa también por su tradición encajera.
Etapa 6. Camariñas-Muxía (32 km)
La sexta jornada es la más larga de todo O Camiño dos Faros, así que conviene tomársela con calma. A diferencia de otras etapas más abruptas, aquí el paisaje se vuelve algo más suave y aparecen tramos ligados a marismas, pequeños pueblos y zonas de marisqueo.
El recorrido pasa por Ponte do Porto, Cereixo y varios molinos restaurados antes de acercarse a Muxía. Ya en la localidad, el camino continúa hasta la Punta da Barca, junto al santuario da Virxe da Barca y el faro. Es uno de los lugares más conocidos de toda la Costa da Morte y también uno de los mejores puntos para ver el atardecer.
Etapa 7. Muxía-Nemiña (25,3 km)
Muchos consideran esta la etapa más dura del recorrido. La costa entre Muxía y Touriñán es especialmente agreste y obliga a superar continuas subidas y bajadas por senderos estrechos y zonas muy expuestas al viento.
El esfuerzo, eso sí, tiene recompensa. Desde montes como Cachelmo, Buitra o Pedrouzo se obtienen algunas de las mejores panorámicas de todo el camino. Después aparece el faro de Touriñán, situado en el punto más occidental de la España peninsular. Desde allí, la ruta continúa hasta la playa de Nemiña.
Etapa 8. Nemiña-Cabo Fisterra (26,9 km)
La última etapa mantiene la dureza de la anterior y encadena playas, acantilados y largos ascensos antes de llegar al final del camino. El primer gran punto de interés es la ría de Lires, considerada la más pequeña de Galicia y uno de los espacios ornitológicos más destacados de la zona.
Más adelante aparecen lugares como la playa do Rostro, los acantilados de Punta do Castelo o el entorno de Castromiñán, donde todavía se conservan restos de un antiguo castro marítimo. El tramo final exige un último esfuerzo antes de alcanzar el faro de Fisterra por un camino distinto al del tradicional Camino de Santiago. Allí termina O Camiño dos Faros, frente al Atlántico y al borde de la Costa da Morte.
Información útil para organizar la ruta
Aunque puede hacerse durante buena parte del año, la primavera y el inicio del otoño suelen ser las épocas más recomendables para recorrer O Camiño dos Faros. El verano también es buena opción, ya que las temperaturas en esta parte de Galicia suelen ser suaves. En cualquier caso, conviene tener en cuenta que el tiempo cambia rápido y que la lluvia, el viento o la niebla forman parte habitual del paisaje. También es importante llevar buen calzado, porque el recorrido atraviesa tramos rocosos, caminos estrechos y zonas de bastante desnivel.
La ruta está señalizada con flechas verdes en sentido Malpica-Fisterra y también existen tracks tanto en Google Maps como en Wikiloc para seguir el recorrido desde el móvil. Mucha gente la hace completa en ocho jornadas, aunque dividir algunas etapas permite caminar con más calma. Además del paisaje, una parte importante de la experiencia está en detenerse en los puertos y pueblos marineros del camino para probar algunos de los productos más conocidos de A Costa da Morte, desde los percebes de Corme hasta pescados y mariscos que llegan cada día directamente del Atlántico.