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El giro discursivo que Delgado y Rufián piden a la izquierda
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Seguridad, inmigración o feminismo: el giro discursivo que Delgado y Rufián piden a la izquierda

Emilio Delgado, este sábado en el acto de Más Madrid, Sumar, Izquierda Unida y En Comú

José Enrique Monrosi / Alberto Ortiz

22 de febrero de 2026 21:06 h

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Aún no es seguro que el paso dado por Gabriel Rufián y Emilio Delgado en busca de un “bloque histórico” progresista tenga recorrido, pero sí lo es que ha conseguido agitar a la izquierda en plena cuenta atrás para un ciclo electoral marcado por el auge de la ultraderecha. Y la ha agitado en varios frentes. Más allá de las posibles alianzas electorales o futuros liderazgos, Rufián y Delgado plantean giros ideológicos y discursivos para “robar banderas a la derecha” en asuntos claves como la inmigración, los derechos LGTBI o el feminismo. Y lo hacen con propuestas que, en algunos casos, han levantado polvareda.

Una de las que más revuelo ha provocado desde que Delgado y Rufián tomaron la iniciativa y movieron ficha con la organización de un acto público la verbalizó el diputado de Más Madrid en una entrevista en este periódico. Hablaba de uno de los ejes de su discurso: la necesidad de atraer a capas de población que han dejado de sentirse seducidas por opciones políticas progresistas para votar a la extrema derecha. Y en relación a las políticas de igualdad sobre personas LGTBI desplegadas por la izquierda, apuntó: “Hay que hacer visible a toda esa parte de la población (...) sin invisibilizar lo que siempre ha sido visible. Es decir, sin sustituir, sin desplazar a la población que siempre ha gozado de mayor visibilidad. Y en esto no siempre acertamos. ¿Qué tiene la izquierda que decirle a los chicos varones, por ejemplo, o a los señores mayores, para que sientan que también se están teniendo en cuenta los problemas específicos que tienen? Y yo creo que ahí hay mucho trabajo por hacer”.

Varias voces de la izquierda y defensores de los derechos LGTBI se le echaron encima para reprocharle un planteamiento que, lejos de conseguir atraer a ningún nicho electoral, creen que podría enriquecer los marcos propios de las fuerzas políticas reaccionarias. Y así se lo dijeron incluso desde su propio partido. “Desde el sectorial LGTBIQ+ nos desmarcamos de las palabras de Emilio Delgado. Creemos que se equivoca. La mayor visibilidad del colectivo LGTBIQ+ no borra a nadie ni invisibiliza a otros, y ese marco no representa el proyecto de Más Madrid”.

El revuelo entre sus propias filas y entre otras formaciones progresistas fue tal que el propio Delgado tuvo que disculparse. “Hay varias personas que me trasladan que no les ha gustado esta respuesta, al leerla efectivamente veo que estuve muy poco fino explicándome. Cuando hay mucha presión es normal cometer algún error. Pido disculpas por este y trataré de explicarme mejor en futuras ocasiones”. Y, posteriormente, preguntado en una entrevista en la Cadena SER sobre si considera que la izquierda “ha dedicado demasiado tiempo” a defender a las identidades oprimidas y “ha dejado de hablar al hombre blanco heterosexual”, Delgado respondió que “los derechos no compiten”: “La izquierda hace muy bien en defender los derechos de la población LGTBI. Lo que digo es que simultáneamente hay que atender a una población a la que le está costando acercarse a la izquierda”.

Lo cierto es que, más allá de tropiezos puntuales, en el discurso de Emilio Delgado sí hay una teorización que defiende salir de los tradicionales marcos progresistas para ir a buscar votos en sectores de la población que ahora se identifican con opciones de tinte claramente machista, homófobo y xenófobo como Vox o Alvise. Y sostiene que, para ello, la izquierda debe reorientar parte de sus mensajes.

“La izquierda ha dejado de ser tan permeable para los chavales de la periferia como lo era antes. Y que estén estos chavales dentro es fundamental para ampliar el alcance de la izquierda, tanto como la unidad. Me preocupa mucho separar lo que es un nazi violento del chaval que empieza a recibir señales de la derecha y se las come. Y hay que acercarse para decirles que uno no tiene que renunciar a su masculinidad para ser feminista”, dijo el diputado de Más Madrid durante su acto con Rufián.

Aunque el portavoz de Esquerra hace hincapié en que ahora es mucho más importante el “cómo” que el “qué” y pone el foco en fórmulas electorales que permitan maximizar el voto progresista, también ha apelado desde la tribuna del Congreso a otro de los temas que ahora él y su compañero de charla ponen sobre la mesa de la izquierda para reorientar su enfoque: el de la seguridad relacionada con la inmigración, una de las grandes obsesiones de la extrema derecha que ha conseguido introducir en el debate público para marcar la agenda política.

“Le pido a la izquierda menos pureza y más cabeza. Le pido que hablemos de seguridad aunque incomode, sin la exageración de unos ni la negación de otros. Que hablemos de migración. No lo estoy vinculando, pero basta poner cinco minutos la oreja en un barrio para saber que los flujos migratorios son un reto que se tiene que basar en la seguridad, en la integración y en el respeto. Porque todo el mundo tiene derechos y obligaciones, te llames Javier o te llames Brahim”.

En el acto del pasado miércoles en Madrid, el de la seguridad también fue uno de los temas tratados como reproche al tratamiento que, en opinión de ambos, ha tenido la izquierda hasta ahora. “A la izquierda a veces le da pudor hablar de seguridad. Hay barrios en los que los niños no pueden bajar a la calle porque hay movidas. Quien diga que eso no es así es porque no ha vivido nunca en un barrio así”, dijo Delgado en la sala Galileo Galilei en un discurso en el que también criticó que la derecha haya identificado seguridad “con policías” mientras la izquierda debería “cuestionar las desigualdades y hacer trabajo de prevención”.

Un tirón de orejas que ha hecho revolverse a mucha gente entre las formaciones progresistas que atisban el riesgo de que el discurso de la izquierda acabe impregnado de una veta reaccionaria. Lo que defiende Delgado ante estas críticas es que su planteamiento “no es comprar el dichoso marco a la derecha” sino “imponer el propio”.

“Hay que andarse con pies de plomo antes de asumir el marco del adversario en la pretendida intención de llegar a unas mayorías que se están viendo seducidas por unos discursos que no son los tuyos. Es pronto, pero al escuchar alguna cosa se me ha encendido la luz roja. Se deben hablar de algunas cosas, claro. Pero cuidado con cómo se afronta eso”, advierte en conversación con este periódico Toni Valero, coordinador de Izquierda Unida en Andalucía y diputado de Sumar en el Congreso.

Para el dirigente de la coalición de izquierdas, el riesgo es que la estrategia de acudir a un caladero de votos ahora seducido por la ultraderecha acabe por reforzar los argumentos del adversario. “Es muy peligroso y puedes acabar haciéndole el caldo gordo a la extrema derecha. Tú quieres ir a seducir a gente que te ha dado la espalda y ha sido atraída por postulados reaccionarios. Estamos de acuerdo. Pero si lo haces con los mismos marcos acabas reforzando los argumentos del adversario”, apunta Valero.

Entre los representantes de los partidos de la izquierda estatal que acudieron al acto de Rufián y Delgado, que por ahora prefieren ser prudentes en sus críticas públicas, sí se comparte una evidente discrepancia con esa estrategia política de entrar a combatir al adversario en sus mismos marcos discursivos. Y ponen un ejemplo concreto. “En ese acto se habló del burka porque la ultraderecha impuso esta semana el debate con una propuesta xenófoba que llevó al Congreso. Y se habló de los problemas que algunos hombres blancos heteros tienen con su masculinidad. Sin embargo, no se mencionó una palabra de la violencia machista. Yo creo que es para preocuparse”, traslada una dirigente de uno de los partidos interpelados.

Incluso en el seno de Más Madrid, la formación a la que pertenece Delgado, se traslada una preocupación explícita sobre esa deriva que aseguran que se reafirmó en el acto junto a Rufián. “Él pidió disculpas el día antes por la forma de hablar de los derechos LGTBI, pero lo que nos tememos es que esto es algo que no es de forma, sino de fondo”, apuntan en la formación madrileña.

El choque ha llegado a ser público por parte de la líder de Más Madrid. Mónica García, que aludió a razones personales y de agenda para no acudir al acto de Delgado y Rufián, rechazó sin ambages que la izquierda deba modular y acercar su discurso a algunos postulados de la derecha en busca de los votos perdidos. “Niego la mayor, nada excluye a nada. Lo woke, que ha sido ridiculizado, son los avances sociales y las libertades, defender los derechos de las mujeres, de los colectivos LGTBI y, por supuesto, de los migrantes, de toda nuestra sociedad que clama cohesión”, apuntó en una entrevista en Catalunya Radio.

Durante el acto del sábado en Madrid en el que la izquierda presentó una alianza expresa de cuatro partidos para presentarse a las generales, las líderes de Más Madrid, Izquierda Unida, En Comú y Movimiento Sumar dejaron mensajes de respuesta a esa reformulación discursiva que plantea principalmente Emilio Delgado. “Entiendo que juguemos con los algoritmos de la ultraderecha, pero debajo del algoritmo hay muchas mentes y muchas inteligencias que no están dispuestas a que el discurso del odio, el individualismo y la desconfianza triunfen. Porque, si triunfan, desaparece la sociedad”, alertó Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida.

Sin mencionar el acto de Rufián y Delgado ni verbalizar nada siquiera parecido a una crítica expresa, Rita Maestre también quiso acotar los marcos del discurso de la izquierda en materia igualdad. “Somos las bravas feministas. Las modas pasan y las feministas quedamos. Solo deberíamos estar hablando de los asesinatos machistas”, dijo la dirigente de Más Madrid y líder de la oposición en el ayuntamiento de la capital.

Tras varios días en el centro de los focos y las críticas por la expectativa generada ante su movimiento junto a Gabriel Rufián, Emilio Delgado se reafirmó en su teoría sin entrar a confrontar con su propio espacio político, que es donde especialmente parecen inquietar sus postulados: “Es normal que a la derecha le incomode que entremos en terrenos de los que se cree dueña y señora y disputemos allí también la batalla de las ideas. Pero si repetimos lo de siempre, el resultado será el de siempre. Para poder avanzar, a veces hay que salir de las trincheras”, zanjó. El propio Delgado acudió al acto de este sábado en el que las fuerzas de la izquierda confederal confirmaron su compromiso de caminar juntas hacia el próximo ciclo electoral y de abrir las puertas de su proyecto político en busca de la demandada unidad.

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