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Vox abraza la xenofobia de los ultras supremacistas más radicales de Europa

Rocío de Meer durante su discurso en el Remigration Summit.

Natalia Chientaroli

Enviada especial a Oporto —
31 de mayo de 2026 10:38 h

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Allí donde no se atreven a aparecer Fratelli d'Italia, Alianza Nacional o Chega, Santiago Abascal envía a una de sus portavoces nacionales. Rocío de Meer ha participado este sábado en el Remigration Summit 26, un encuentro de líderes e influencers supremacistas, algunos de ellos investigados por la Justicia de sus países, en el que se defendió echar del continente a decenas de millones de personas por su origen (o el de sus familias) para “evitar la desaparición” de la “Europa blanca y cristiana”. Incluso a aquellos que tengan un pasaporte de la UE: “Ciudadanía no quiere decir que pertenezcas a un país, es solo un pedazo de papel”.

De Meer, diputada en las Cortes, fue presentada como una de las políticas más destacadas del movimiento, en un evento en el que no faltaron activistas de grupos xenófobos e invitados especiales como Gregory Bovino, comandante en jefe del ICE en Estados Unidos que dirigió la represión migratoria hasta los asesinatos de Renee Nicole Good y Alex Pretti.

La primera edición de Remigration Summit fue hace un año cerca de Milán, y provocó incluso manifestaciones contra el racismo y la xenofobia. La segunda llevaba anunciándose semanas en Oporto, pero aun con los tickets agotados –las entradas iban desde los 45 hasta los 325 euros con una noche de hotel– la organización mantuvo el secreto sobre el lugar exacto del encuentro hasta pocas horas antes de que comenzara. Lo justificó como “medida de seguridad” frente a la supuesta “persecución” que sufren grupos como el Movimiento Identitario de Austria (Identitäre Bewegung Österreich) de Martin Sellner, uno de los organizadores. 

Resum26 finalmente no se produjo en Oporto si no en Figueira da Foz, una localidad costera situada a más de 130 kilómetros de distancia. El veinteañero Alfonso Gonçalves, líder del grupo ultra portugués Reconquista, ofició de anfitrión de un elenco de ponentes que desplegaron, entre apelaciones al patriotismo, la seguridad y la familia, discursos plagados de racismo cultural y biológico desde las 12 de la mañana hasta pasadas las nueve de la noche. A partir de entonces, los asistentes VIP compartieron una cena –con un coste de 150 euros– a la que se impidió el acceso a la prensa.    

Alfonso Goçalves, al inicio del encuentro.

“Gonçalves lleva tiempo intentando arrastrar a Chega a este terreno, y aunque su presidente André Ventura pueda apoyar el discurso, se cuida de acercarse o validar a referentes identitarios”, explica Riccardo Marchi, uno de los mayores expertos en ultraderecha de Portugal. Esta reticencia de los grandes partidos de la extrema derecha ha generado fricciones con el gran líder del movimiento, el austriaco Martin Sellner.

El ideólogo del ‘plan maestro’

“El nombre de Martin Sellner aparece junto a la palabra remigración en el diccionario”, reivindicaban días antes las redes sociales de Resum26.  En realidad, remigración es un concepto que los sociólogos han utilizado habitualmente para describir el regreso de un migrante a su país de origen, ya sea por el final de un conflicto, por decisión personal o tras la modificación de una determinada situación económica. Esta palabra, sin embargo, fue elegida como la peor del año en Alemania en 2023. El argumento de los catedráticos fue que la ultraderecha identitaria se había apropiado del término para camuflar las repatriaciones forzosas que los participantes del Resum26 se han encargado de repetir este fin de semana frente a unas 600 personas, según la organización. 

A finales de 2023, el tema de la remigración ocupó la primera plana de los periódicos en Alemania después de que una investigación periodística revelara una reunión secreta en un hotel a las afueras de Potsdam. Allí Martin Sellner presentó a empresarios y algunos políticos de AfD (e incluso de la CDU) su solución final ante la supuesta amenaza del gran reemplazo de la población “nativa europea”. Proponía repatriar no solo a solicitantes de asilo y migrantes en situación irregular, sino también a aquellos que se consideraran “no asimilados”, lo que suponía la expulsión de alemanes de segundas y terceras generaciones. Esto sucedía –casualidad, o no– a unos ocho kilómetros de distancia de la mansión en la que en 1942 altos cargos nazis y líderes de las SS coordinaron la logística para exterminar a 11 millones de judíos. 

El excomandante del ICE Anthony Bovino junto a Alfonso Goçalves y Martin Sellner.

“Tenemos derecho a nuestro hogar, no simplemente a sobrevivir frente a la gente de África y Oriente Medio que nos viola y nos asesina”, aseguró este sábado entre aplausos Lena Kotré, miembro del parlamento de Brandemburgo por Alternativa para Alemania (AfD). Kotré, de 38 años, está en la mira de las autoridades de su país por sus vínculos con neonazis y por repartir en mítines armas de defensa personal. “Son el enemigo y quieren nuestra destrucción”, acusó otro de los ponentes.   

Tanto Kotré como la analista y personalidad televisiva neerlandesa Eva Vlaardingerbroek encarnan físicamente la idea de la “Europa blanca” a la que suele referirse el movimiento identitario. Conocida como Eva Vlaar en redes sociales, esta abogada y analista política es uno de sus rostros más relevantes, y fue una de las presencias más celebradas en el Remigration Summit 26. Junto con Sellner, lanzó simbólicamente la recogida de un millón de firmas para obligar al Parlamento Europeo a discutir sobre remigración. 

En el centro, Eva Vlaardingerbroek.

“Una nueva era ha comenzado”, sentenció su compatriota Lidewij de Vos, de 28 años, que propuso “desnaturalizar a los criminales con doble pasaporte” y “financiar la remigración voluntaria incluso pagando a determinadas personas para renunciar a su pasaporte. ”Los patriotas europeos estamos orgullosos de ser señalados por los progresistas. Aquí estoy con mi bebé y mi barriga para decirles que no tengo miedo“, soltó la diputada de Forum voor Democratie desatando una ovación. 

“España puede desaparecer”

En esta misma línea, Rocío de Meer negó las acusaciones de discurso de odio. “Tratar de recobrar lo que pertenece a nuestra gente no puede ser odio”, argumentó. “Discurso del odio es destruir el patrimonio europeo. Que España siga siendo España es un discurso de amor”, aseguró. 

De Meer, portavoz nacional de Vox de Emergencia Demográfica y Políticas Sociales, ahondó en el perfil de los candidatos a ser repatriados o enviados a otros continentes. “España no puede soportar más entradas desde África o Sudamérica”. Habló de “inmediata repatriación para los ilegales y deportación de quien cometa un delito”. Esta parte del discurso es más conocida. De hecho fue la propia De Meer la que defendió en una rueda de prensa la propuesta de Vox de deportaciones masivas en 2025. Sin embargo, en esta ocasión sumó a quienes “no respetan nuestra forma de vida o hacen uso de servicios sociales”. “Están colapsados”, justificó. 

“España pertenece a una civilización específica, con un alma cristiana. Y necesita mujeres que no tengan que pedirle permiso a las feministas para ser madres”, espetó. “No podemos aceptar que la solución a la caída demográfica sea reemplazar a los españoles”. La diputada por Almería propuso generar un “efecto salida” allá “donde podamos” y acabó reivindicando la manida “prioridad nacional” que Vox está imponiendo al PP en los sitios en los que necesita su apoyo para gobernar: “Caridad cristiana no quiere decir desorden”.

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