Un Starmus gastronómico
Me encantan las teorías frikis, otros las llaman conspiranoicas, pero lo conspiranoico lleva aparejado una intención política o algo así, y la mayoría de conspiranoicos que conozco no conspiran contra nada, bueno, desde el punto de vista científico sólo atentan contra la razón o el sentido común. Cuando argumentan que la tierra es plana yo les digo que por lo que a mí respecta La Palma no la veo plana por ningún lado, la verdad, aunque eso sí, puede haber algún encefalograma plano que otro, como en Oxford, sin ir más lejos. A mí personalmente me interesa más la teoría superfriki de los nazis de la tierra hueca o al menos cabezas huecas sí que las hay. Por cierto, un autor esotérico decía que una de las entradas al reino subterráneo de Agartha está en Mazo, en la gran caverna que está al pie del roque Niquiomo. De joven intentamos profundizar en dicha entrada y a la vista está que no lo conseguimos, de lo contrario ya habríamos publicado el libro. En cuanto a las teorías apocalípticas de la vidente Baba Vanga, no quiero ofender a nadie, así que no diré nada, y las de Nostradamus son tan ambiguas que cada quien las interpreta como le da la gana. Tampoco comprendo demasiado las teorías religiosas del fin de los tiempos, del Ragnarok vikingo a nuestro Armageddon, como si todos tuvieran un interés especial en acabar con este planeta, que no es por nada, pero me dijo un vidente gallego que este era el planeta donde se comía mejor en todo el universo. Sería una pena que por cuestiones ideológicas, económicas o religiosas se armara un zaperoco que terminara con todos esos restaurantes donde se come tan bien. Eso sería imperdonable y pido a los líderes mundiales que se lo piensen bien antes de tirar la primera piedra nuclear. Cocineros, camareros, clientes, unámonos todos, organicemos un Starmus gastronómico para reivindicar el buen comer como un arma cargada de futuro. Peor que el apagón sería apagar los fogones. Por ahí no paso.
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