¿Un nuevo frente en la frontera? El plan de EEUU e Israel para movilizar a los kurdos en la guerra contra Irán
En los últimos días se han producido intensas oleadas de ataques aéreos sobre decenas de posiciones militares, puestos fronterizos y comisarías de policía en la frontera norte de Irán con Irak en lo que parecen ser preparativos de EEUU e Israel para abrir un nuevo frente en la guerra.
Una fuente del Gobierno estadounidense con conocimiento de las conversaciones entre Washington y los mandos kurdos dice que EEUU está dispuesto a proporcionar apoyo aéreo si los combatientes kurdos cruzan la frontera desde el norte de Irak. En la misma línea, un portavoz del ejército israelí afirma que la fuerza aérea ha venido “operando intensamente en el oeste de Irán para degradar las capacidades iraníes en la zona y abrir un camino hacia Teherán que permita operar con libertad allí”.
Estas remotas regiones fronterizas de Irán amenazan con convertirse en un nuevo frente. Una situación que no ha pasado inadvertida para las autoridades de Teherán, que han advertido a lo que denominan “grupos separatistas” que no se unan al conflicto. Irán ha asegurado este jueves que ha lanzado ataques contra grupos kurdos con base en Irak “opuestos a la revolución”. “Los grupos separatistas no deben pensar que el viento sopla a favor y tratar de pasar a la acción”, ha dicho el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani.
Khalil Nadiri, miembro del Partido de la Libertad del Kurdistán (PAK), con sede en la región kurda semiautónoma del norte de Irak, explica que representantes estadounidenses se habían puesto en contacto con los líderes de los grupos de oposición kurdos en relación con una posible operación, y que algunas de sus fuerzas se habían trasladado a zonas cercanas a la frontera iraní en la provincia de Sulaymaniyah y se encontraban ya en estado de alerta.
Mientras tanto, grupos militantes baluchis opuestos al régimen de Teherán también han cruzado la frontera desde sus bases en las remotas montañas de Pakistán, según mandos locales.
Los expertos predicen que el apoyo a los grupos armados de las comunidades étnicas de Irán “agitará el avispero” y agravará las divisiones internas de un país muy diverso, con el riesgo de que estalle una guerra civil caótica si el régimen actual se derrumba.
Donald Trump llamó a principios de esta semana a dos líderes de facciones kurdas iraníes afincadas en el norte de Irak y se mostró dispuesto a apoyar a los grupos que estén dispuestos a tomar las armas para derrocar al régimen, según informaron medios de comunicación estadounidenses.
Alinear y unir a tus grupos es la primera jugada del manual
Las operaciones clandestinas en el noroeste de Irán, donde las comunidades kurdas son más numerosas, se “intensificaron” tras la breve guerra entre Irán e Israel del verano pasado, según antiguos cargos de inteligencia y defensa de Israel, Estados Unidos y otros países de la región.
En enero afloraron informaciones sobre enfrentamientos entre el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) y grupos de peshmerga que habían entrado en Irán desde Turquía e Irak afloraron en enero. Los peshmerga son las fuerzas de combate tradicionales de los kurdos. Motivados, móviles y disciplinados, a menudo han demostrado su eficacia contra enemigos mejor armados, especialmente cuando se encuentran en terrenos que conocen bien.
Coalición kurda
Cinco organizaciones kurdas iraníes rivales lideradas por el Partido Democrático del Kurdistán Iraní (KDPI) formaron hace dos semanas una nueva coalición dedicada a derrocar el régimen de Teherán. “Alinear y unir a tus grupos es la primera jugada del manual”, indica un antiguo cargo estadounidense de defensa con experiencia en operaciones clandestinas.
Creemos que el régimen se encuentra en una situación de profunda debilidad... Y que pronto llegará a su fin
Un portavoz del KDPI no confirma ni desmiente que su líder, Mustafa Hijri, fuera uno de los dos líderes kurdos iraníes a los que Trump llamó, pero afirma que es deber de “las sociedades libres y democráticas de todo el mundo ayudar [a los kurdos iraníes] a conquistar la libertad”. “Creemos que el régimen se encuentra en una situación de profunda debilidad... Y que pronto llegará a su fin”, asegura este portavoz.
Hijri pidió el miércoles al personal militar iraní que abandonara sus puestos y “regresara con sus familias”. El KDPI afirmó que Hijri había hecho este llamamiento “a la luz de los continuos ataques de EEUU e Israel contra las instalaciones militares y de seguridad del régimen, [que] suponen una amenaza directa y grave para la vida de los soldados, especialmente en el Kurdistán”.
EEUU ha utilizado repetidamente a los combatientes kurdos como auxiliares que prestan una ayuda vital a las tropas estadounidenses. Lo hizo, por ejemplo, en la invasión de Irak en 2003 y en la lucha contra el Estado Islámico allí y en Siria entre 2014 y 2019.
Alia Brahimi, experta en Oriente Medio del Atlantic Council, una institución de investigación estadounidense, explica el riesgo que puede suponer esta maniobra de Washington. “Si la lucha terrestre se subcontrata a grupos separatistas étnicos, EEUU tendrá menos capacidad de influir en los acontecimientos sobre el terreno que en el conflicto de hace 20 años. Si otros separatistas se suman a la contienda, la opinión pública iraní podría entonces unirse en torno al régimen de Teherán”, afirma.
“Solo llevamos cinco días de conflicto y ya estamos viendo las peligrosas consecuencias de la falta de un plan estratégico por parte de la Administración Trump y la total ausencia de claridad tanto en los fundamentos como en los objetivos”, critica.
Ataques en la frontera
Según un antiguo miembro del Mossad, en Irán ya están operando agentes del servicio de inteligencia exterior israelí, mientras que dos analistas afirman que una serie de ataques con drones de corto alcance lanzados contra unidades y puestos de la Guardia Revolucionaria a lo largo de la frontera en los últimos días también llevaban el sello de la inteligencia israelí.
Solo llevamos cinco días de conflicto y ya estamos viendo las peligrosas consecuencias de la falta de un plan estratégico por parte de la Administración Trump y la total ausencia de claridad tanto en los fundamentos como en los objetivos
Los ataques con drones y otros ataques aéreos recientes a lo largo de la frontera entre Irán e Irak sugieren que hay un esfuerzo por abrir “puntos de acceso” que permitan a combatientes kurdos cruzar a Irán con armamento ligero y establecer bastiones al otro lado, considera un antiguo cargo de Defensa de EEUU con experiencia reciente en operaciones clandestinas en el norte de Irak.
Dicha operación seguiría la tradicional estrategia estadounidense de integrar pequeños equipos de especialistas militares o de la CIA que puedan dirigir ataques aéreos con fuerzas terrestres reclutadas localmente. Unas tácticas que se emplearon en Afganistán en 2001 y en Siria e Irak contra el Estado Islámico.
“Si se dispone de suficiente poderío aéreo y está bien coordinado, entonces [los kurdos] solo tendrían que atravesar un montón de escombros humeantes, y cualquier contraataque del régimen se desbarataría mucho antes de que fuera necesario disparar”, afirma el antiguo cargo.
El objetivo no sería, sin embargo, “marchar sobre Teherán”, sino distraer y agotar a las unidades militares iraníes, ya que los funcionarios de inteligencia estadounidenses no creen que los peshmerga puedan enfrentarse a las fuerzas regulares iraníes y a las unidades de la Guardia Revolucionaria.
EEUU tiene una presencia clandestina en el norte de Irak desde hace muchos años, que incluye centros de comunicación, puestos de vigilancia y programas de entrenamiento para combatientes kurdos y otros combatientes iraquíes. También se cree que Israel tiene presencia en la zona.
Axios y Fox News informaron el miércoles, citando a una fuente estadounidense, de que las milicias habían iniciado su ofensiva dentro de Irán. No hubo confirmación oficial. Los kurdos de Irán, que constituyen entre el 5% y el 10% de la población, tienen una larga historia de activismo separatista y de oposición generalizada al régimen.
Los kurdos también lucharon junto a las fuerzas estadounidenses en Siria, donde establecieron estrechas relaciones personales con el ejército y los servicios de inteligencia estadounidenses. Entre ellos se encuentran muchos combatientes del KDPI y de la otra facción con la que las informaciones afirman que Trump se puso en contacto, el Partido de la Vida Libre del Kurdistán (PJAK).
Las informaciones según las cuales EEUU había proporcionado armas en los últimos meses probablemente sean infundadas, no obstante, ya que las armas ligeras y las municiones ya están ampliamente disponibles a nivel local, según los analistas.
Inquietud en Turquía, Siria e Irak
El apoyo a los grupos armados kurdos amenaza con provocar gran inquietud en Turquía, Irak y Siria, que también cuentan con importantes minorías kurdas.
“Si EEUU azuza a los kurdos en Irán, será como agitar un avispero. Creo que Recep Erdoğan [presidente de Turquía] tendrá mucho que decir al respecto, al igual que otros. Habrá que contar con reacciones enérgicas por parte del primer ministro iraquí [Mohammed Shia al-] Sudani y del presidente sirio [Ahmed al-] Sharaa”, afirma Barbara Leaf, antigua subsecretaria de Estado para Asuntos de Oriente Próximo hasta 2025 y diplomática del Instituto de Oriente Medio con sede en Washington DC. “Es probable que los líderes del Golfo se sientan muy incómodos ante la perspectiva de que EEUU tome una medida semejante”, advierte.
Qubad Talabani, vice primer ministro de la región autónoma del Kurdistán iraquí, afirmó el miércoles que la región no formaba parte del conflicto actual y que mantendría su neutralidad.
Los grupos separatistas de la minoría baluchi de Irán, en el sureste del país, también están incrementando sus acciones violentas. En diciembre, los militantes atacaron una patrulla fronteriza de la Guardia Revolucionaria y un puesto de control policial.
Por esas mismas fechas, el grupo separatista baluchi más activo, Jaish al-Adl, anunció una nueva coalición de facciones armadas que trataría de “reforzar la eficacia de la lucha” contra la “tiranía” del régimen iraní. La coalición reivindicó el martes el asesinato del comisario de policía en la ciudad de Zahedan y emitió un comunicado en el que pedía al “personal militar que [...] se rindiera a sus conciudadanos para que no sufrieran ningún daño en estos momentos críticos”.
Nasser Bouledai, un líder baluchi iraní exiliado en Europa, dice que cree que todas las comunidades iraníes acogerán con agrado la ayuda estadounidense, pero que Washington ha seguido políticas incoherentes en el pasado.
EEUU fue acusado de sacrificar cínicamente hace unos meses los intereses de los kurdos sirios en los enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales sirias.
“Creo que [todos] los que se oponen al brutal régimen de los clérigos aceptarían el apoyo de Estados Unidos, pero debería ser un apoyo coherente y permanente que resuelva los problemas de las minorías, a diferencia de, por ejemplo, cuando EEUU apoyó a los kurdos sirios y luego los traicionó”, afirma Bouledai. “Ya es hora de que EEUU apoye a las minorías étnicas y religiosas iraníes contra el régimen clerical y resuelva la cuestión de Irán de una vez por todas”.
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