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Nochebuena agridulce en La Palma: finaliza el volcán y cena sin hogar

Marisa González Domínguez (i), Julio Ramos Pérez y María González González, en la cena especial de Nochebuena, en el Hotel Princess de Fuencaliente. Cézaro De Luca/Europa Press

Europa Press

Santa Cruz de La Palma —

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La Navidad ha llegado a La Palma y como de un caprichoso guión de una película por estas fechas se tratara, coincide con el agotamiento de Cumbre Vieja, cuya erupción se dará por finalizada de forma oficial este sábado tras diez días de agonía con expulsión esporádica de gases.

No es consuelo para los 7.000 evacuados que desde el 19 de septiembre abandonaron sus casas cuando la tierra empezó a rugir pero su cese de actividad, parece que definitivo, es un aire de esperanza para una población del Valle de Aridane que mira al futuro con la perspectiva de la reconstrucción social y económica en el horizonte.

Así, la Navidad se erige en un posible nuevo comienzo, una forma de "seguir adelante", como recomienda estos días Mariana Monterrey, psicóloga del Colegio de Santa Cruz de Tenerife y que ha trabajado a pie de emergencia en la isla.

Entiende que es normal la "pérdida de ilusión" entre los damnificados y que estén "tristes" pero frente esa circunstancia, aboga por celebrar la Navidad como se pueda y con quien se pueda, decorar si es posible, especialmente si hay niños pequeños en la familia, y poniendo el foco en lo que se tiene, en la familia y en la vida misma, relativizando la pérdida material y quedándose con las "vivencias" que aportaron.

En el hotel Teneguía Princess, de Fuencaliente, que alberga la mayor parte de personas evacuadas, casi 400, han celebrado la cena de 'Nochebuena' con cerca de 300 personas --muchos se fueron con familiares a otras partes de la isla y algunos familiares vinieron a cenar--.

Su director, Javier Bellido, resalta a Europa Press que organizaron un buffet navideño con los platos más típicos de la isla por estas fechas, en distintos grupos y horarios.

Entre los asistentes está María, que con 82 años ha vivido la erupción de los tres últimos volcanes de La Palma; Manfred, alemán que ahora vive en el hotel después de perder su vivienda, o la familia Camacho Rodríguez, entre otros muchos.

El menú --elaborado vía encuesta con los albergados-- ha estado compuesto por sopa de picadillo, "lo más demandado", señala, junto al salmón, marisco, pan de jamón o el bichillo de cerdo con cebolla, entre otros manjares.

"El objetivo era crear una velada agradable y especial y que además se extendiera todo el día con actividades navideñas para los niños", señala.

Bellido admite que llevan ya dos navidades seguidas atípicas, una con el cierre por la pandemia y la de este año, sin turistas por el volcán pero con personas albergadas que han perdido sus casas al paso de las coladas.

Con muchos damnificados se ha alcanzado un vínculo especial pero su relación tiene fecha de caducidad porque la intención del Gobierno de Canarias es que a finales de enero se vacíen los hoteles. "Queremos volver a la normalidad pero no solo por nosotros, también por la gente que está desplazada aquí", apunta.

Esto no significa, sin embargo, que la actividad turística vuelva de inmediato al complejo del sur de la isla ya que los grandes turoperadores tienen paralizada su operativa con La Palma hasta febrero o marzo y se nutría principalmente de turismo británico. "Nos costará bastante volver a la normalidad", indica.

En las familias de damnificados la celebración de la 'Nochebuena' es variopinta.

Para Pablo Domínguez, presidente de una de las plataformas de afectados, "mucho ánimo no hay" con la Navidad y reconoce que muchas familias ni siquiera han celebrado la 'Nochebuena' porque la devastación en la comarca oeste de la isla "ha sido muy grande".

Pablo, que perdió una finca y su casa quedó cercada por la lava al sur de Todoque, ha hecho una celebración pequeña --"tampoco se puede hacer otra cosa por la pandemia y porque en las casas se está apretado porque viven muchas familias"-- y se pregunta si este año ha habido motivos para brindar. "Bueno, por un futuro mejor", indica.

En ese sentido, con el volcán apagado, comenta que se abre una "etapa trascendental" para la isla donde hay que acertar con la reconstrucción, "la humana primero", y después la económica, donde entiende que lo que el volcán "ha quitado" lo puede devolver como atractivo turístico en el futuro, tal y como ocurre con Timanfaya, en Lanzarote.

Willy fue uno de los primeros evacuados en el barrio de El Paraíso cuando la tierra se abrió en Cabeza de Vaca y tras una evacuación algo tumultuosa, su familia perdió la vivienda, una segunda residencia y una finca de cultivos.

"Todo eso ya no existe pero no queda otra que afrontarlo y tirar para adelante", lamenta.

Se llevó a sus padres a Tenerife, donde vive, pero han vuelto a pasar las navidades en La Palma para estar con algunos familiares y rematar algunos trámites del registro único de afectados que precisan de la presencialidad.

"Muy a mi pesar celebramos la Nochebuena en La Palma porque es un ambiente de circunstancias", resume, y aunque el hecho de que se apague el volcán es una buena noticia "no es suficiente porque el daño ya lo hizo". "Mucho antes tenía que haber parado", agrega.

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