Mantener el negocio local en medio de la erupción del volcán de La Palma y de la pandemia
Silvia tiene tres hijos y es propietaria de una pequeña tienda de ropa en Tazacorte. Hace 17 años abrió las puertas de su negocio, Modas Silvia, pero nunca pensó que casi dos décadas después tendría que sobrevivir como autónoma a una pandemia y a una erupción volcánica. Su local cerró dos meses y medio durante el confinamiento. Después, la vecina de La Palma decidió abrir solo por la mañana. Hace pocas semanas comenzó a despegar y su establecimiento tenía la afluencia suficiente como para permanecer abierto todo el día. “No había empezado a trabajar y ya tenía gente haciendo cola en la puerta”. Sin embargo, el 19 de septiembre, cuando el volcán estalló, todas sus expectativas de recuperación sufrieron otro golpe. “¿Me he planteado cerrar? Sí, pero tengo que dar de comer a mis hijos”, cuenta.