El PNV vence en Euskadi y el PP gallego afianza su mayoría
El PNV ha vuelto a ganar las décimas elecciones al Parlamento vasco, al lograr 27 escaños, seguido de EH Bildu, que irrumpe en la Cámara autonómica con 21 parlamentarios, cinco menos que la formación jeltzale.
El PSE desciende hasta los 16 representantes, mientras el PP mantiene tan solo 10 y UPyD conserva el asiento que obtuvo en las elecciones de 2009. Ezker Batua desaparece del legislativo autonómico y Ezker Anitza, marca de IU en Euskadi, no consigue representación.
Los jeltzales sólo han perdido tres escaños respecto a 2009, pese a que, en esta ocasión, la izquierda abertzale ha logrado presentarse a las elecciones dentro de la coalición EH Bildu, integrada también por Aralar, EA y Alternatiba.
Sin embargo, el PNV deberá establecer pactos con otras formaciones o bien gobernar en minoría con apoyos parlamentarios externos, para poder conformar el futuro Ejecutivo.
La Cámara vasca recupera, tras estos comicios, el peso nacionalista, con 48 de los 75 escaños, lo que se traduce en un 64 por ciento del total. Además, el mapa político vasco se simplifica, con la desaparición de Ezker Batua y la integración de EA y Aralar en la coalición EH Bildu. Tras estos comicios, cinco formaciones integrarán el próximo Parlamento de Euskadi.
Mayoría absoluta en Galicia
El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, ha revalidado este domingo la mayoría absoluta subiendo hasta los 41 escaños, desde los 38 de partida. El éxito de Feijóo refuerza a Mariano Rajoy, ya que los socialistas habían planteado la campaña electoral como un plebiscito a su gestión.
Los socialistas se hunden en Galicia, comunidad en la que han perdido siete escaños -de 25 a 18- y se han visto superados en número de votos por los nacionalistas del BNG y AGE, aunque al haber ido por separado, han sumado entre los dos partidos 16 escaños, eso sí con la escisión que lidera Beiras por delante con 9 escaños.
Los resultados del PP en Galicia no defraudan a Rajoy quien, por segunda vez consecutiva va a recibir un buen balón de oxígeno de su comunidad de origen. En 2009 le sirvió para consolidar su liderazgo, con la experiencia reciente del controvertido congreso de Valencia de 2008, tras la segunda derrota frente a Zapatero. En aquel momento, la mayoría absoluta cosechada por Feijóo le proporcionó un importante respiro para los años siguientes ya que se presentaba la votación como la reválida de Rajoy.
En esta ocasión, la victoria en las gallegas supone un refuerzo al presidente del Gobierno, sobre todo en la política económica que ha puesto en marcha desde que ganó las generales hace 10 meses y que ha supuesto renunciar, al menos de momento, a su programa electoral, ya que se ha centrado básicamente en cuadrar las cuentas, incumpliendo promesas como la de no subir impuestos.
Si la victoria se mide en los términos en los que había planteado el PSOE estas elecciones en Galicia, de un plebiscito contra los recortes y la subida de impuestos, se podría decir que Rajoy lo ha superado con nota y que los ciudadanos, al menos los gallegos, han entendido que, por duro que sea, el de los ajustes es el camino.
No obstante, los populares tampoco las tenían todas consigo inicialmente, y ello propició que Feijóo hiciera la campaña marcando distancias, primero con la desaparición de las siglas del PP en los carteles electorales y después evitando coincidir con Rajoy en actos de campaña. A pesar incluso de que contaban con encuestas en las que les daban la mayoría absoluta.
Pero no querían lanzar las campanas al vuelo, sobre todo después de la amarga victoria en Andalucía, donde esperaban una mayoría absoluta para poder gobernar y se encontraron con que PSOE e IU sumaron para dejarles sin el gobierno andaluz. Este domingo, Feijóo ha igualado a Manuel Fraga en 2001, cuando éste consiguió 41 escaños.