Marcha ciudadana contra el “opaco” proyecto del vertedero que enterrará 4.000 toneladas de amianto en Castañeda
El domingo fue un día de cielo azul en Cantabria. Los participantes en la marcha convocada por la Asamblea Abierta de Piélagos esperaban la salida junto a una fuente. Un pelotón de ciclistas se paró a beber agua y otras personas se acercaron a llenar garrafas. El caudal que abastece esa fuente -y al río Carrimont- circula junto a las instalaciones del vertedero de Castañeda donde el Gobierno de Cantabria ha autorizado a almacenar 4.000 toneladas de amianto procedentes del derribo del edificio de la antigua Residencia Cantabria de Santander.
Un motivo de preocupación para este colectivo que alerta de los riesgos de salud pública y medioambiental que implican esos residuos cancerígenos. A ello se suma que consideran de “muy dudosa gestión” otros vertidos recibidos en este planta en el pasado, como la llegada en 2017 de lodos con alto contenido en mercurio y otros materiales procedentes del dragado del puerto de Llanes en Asturias.
La marcha contra la transformación del vertedero de Castañeda en un vertedero de amianto reunió este domingo a medio centenar de personas. A través de esta acción reivindicativa, los organizadores han animado a toda la sociedad a informarse y movilizarse ante “otro despropósito más que se nos está tratando de imponer”, el cementerio de toneladas de amianto. El colectivo prepara una demanda judicial que presentará próximamente ante este “opaco” proyecto.
La Consejería de Medio Ambiente, dirigida por Roberto Media, autorizó en noviembre de 2025 una modificación “no sustancial” para incluir el amianto entre los residuos que pueden procesarse en las instalaciones del vertedero de Castañeda -gestionado por la empresa Integraciones Ambientales de Cantabria, S.A. (IACAN)- que tiene la categoría de residuos no peligrosos.
Una decisión derivada del derribo del edificio de la Residencia Cantabria de Santander, una torre de 45 metros de altura construida en 1969 frente al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla en Santander. La intención inicial era trasladar las toneladas de materiales contaminantes a Zaragoza, lo que suponía un coste “importante” -según dijo el consejero de Salud- pero finalmente, anunció, se podrán depositar en la comunidad autónoma, con lo que se ha “rebajado” el coste de desmontar el inmueble.
Así, el Gobierno de Cantabria -después de mantener el secreto sobre la ubicación del vertedero- desveló que no se creará una nueva planta de tratamiento específico de los peligrosos residuos de amianto, sino que se utilizará el de Castañeda habilitado ya oficialmente con esa “modificación no sustancial”. Allí empezarán a llegar las 4.000 toneladas de material contaminante de la Residencia Cantabria. Unos trabajos que se han encomendado a la empresa pública Tragsa que, a su vez, subcontratará por 5,8 millones la retirada de amianto.
Paralizar el proyecto
La Asamblea exige que se paralice el proyecto y que se reinicie su tramitación. “Esta vez con transparencia” y abriendo un periodo de información pública y consulta ciudadana que permita poder aclarar con informes técnicos si la ubicación es adecuada, cómo se pretende preservar la seguridad de la gestión de los residuos con amianto que se quieren traer, tanto en relación a su transporte, como a su almacenamiento de manera indefinida, y también a partir de un futuro cierre de las instalaciones.
Otra de las dudas del colectivo son los límites de almacenamiento de residuos con amianto que se establecen. “Se vienen escuchando noticias desde otras comunidades autónomas de la intención de exportación de sus residuos con amianto y queremos tener garantías de que nos vamos a convertir en un lugar de importación de residuos peligrosos como es el caso del amianto”, subrayan.
Los integrantes de la Asamblea dicen que no quieren caer en discursos de “aquí no” y apelan a la solidaridad con otros territorios afectados por este y otro tipo de proyectos que afecten a sus habitantes y a los espacios y recurso naturales. “Los residuos con amianto son un problema histórico que hemos generado en nuestras sociedades y tenemos la obligación de gestionar, pero se debe hacer de manera transparente, solidaria y con todas las garantías de seguridad para la salud humana y medioambiental”, precisan.
Requisitos del vertedero de amianto
En la resolución del Gobierno de Cantabria se indica que -según el Real Decreto que regula la eliminación de residuos mediante depósito en vertedero- los materiales de construcción y residuos que contengan este mineral“podrán eliminarse en vertederos para residuos no peligrosos, sin realización previa de pruebas, a condición de que se cumplan varios requisitos.
No deberán contener sustancias peligrosas distintas del amianto aglomerado. La celda en que se depositen tiene que ser “suficientemente estanca” y no se pueden introducir otros residuos. Hay que tener precaución especial para que los residuos lleguen al vertedero de Castañeda envasados sin que se produzcan roturas ni grietas. Además, para evitar la dispersión de fibras, la zona de depósito se cubrirá diariamente y antes de cada operación de compactado con material adecuado. Si el residuo no está envasado, se regará periódicamente.
“La población no está informada de los riesgos que implica la mala gestión de un vertedero” -dicen desde la Asamblea Abierta de Piélagos- “hemos podido constatar estos días, durante las fiestas de Renedo, que muy pocas personas conocen esta autorización para traer y almacenar residuos con amianto, así como los riesgos que implican la mala gestión del almacenamiento de estos residuos cancerígenos”.
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