Desahucios, educación e ideología
El mercado es el mecanismo más eficaz y eficiente para producir y distribuir recursos. Cualquiera que se oponga a favorecer a la libre circulación y acumulación del capital se opone al progreso, y será arrastrado por el rumbo de la historia. Y esto no es una posición ideológica, sino una verdad científica incontrovertible. Te lo digo yo, que para algo he estudiado Economía.
Cuando se dan clases de introducción a la sociología se suele explicar que una de las principales consecuencias del desarrollo de la perspectiva sociológica es entender que muchas cuestiones que pensamos que son fenómenos naturales son, en realidad, el resultado de procesos de construcción social. El reciente fallecimiento de una anciana que había sido desahuciada de una casa de renta antigua es presentado, por algunas perspectivas, como el resultado de las fuerzas “naturales e inexorables” del mercado. Según las estadísticas actualmente disponibles, las carreras universitarias relacionadas con la economía, la empresa y las finanzas son en la actualidad las que más alumnado acumulan en España. Y ahora también se estudia Economía y Empresa en la Educación Secundaria. Aunque la Economía es una Ciencia Social llena de matices y de escuelas, lo que tiende a aprender el alumnado es que la Economía es una ciencia exacta en la que, gracias a complicadas ecuaciones y matemáticas avanzadas, unas pocas personas, como poseen un conocimiento experto y avanzado (economistas) son quienes nos deben decir a todos cómo debemos optimizar nuestra vida personal y organizar nuestra vida colectiva.
Quizá no es casualidad que, a la vez que el mercado ha desahuciado a las personas que no podían aportar la misma rentabilidad que los mercados internacionales, se está desahuciando de la universidad la docencia de disciplinas como la sociología. Nos dicen que ya está bien. Que lo que las universidades tienen que hacer es adaptarse a lo que pide la sociedad, y fabricar a personas que tengan las aptitudes y actitudes que demandan las empresas. Que si esas personas que ahora son desahuciadas hubieran estudiado una carrera con salidas, y hubieran aprendido Economía para gestionar mejor su dinero, no se habrían visto abocadas al desahucio. Eso es lo que nos dicen. Decía Adam Smith, considerado a menudo uno de los fundadores de la Economía, que en cuanto se reúnen los empresarios no pueden hacer otra cosa que conspirar contra el mercado. Y desde los clásicos de la socio-economía se sabe que sin algún tipo de sanción social a quienes incumplen sería imposible que funcionara cualquier mercado.
Decía Raymond Aron que una teoría puede ser falsa pero útil. Aunque haya a quien le extrañe, lo cierto es que la Ciencia va de la elaboración de teorías. Parece razonable pensar que sería deseable que en la universidad, a la hora de decidir qué teorías explicar, no se diera tanto peso a que sean útiles como a que permitan entender e incidir en la realidad. Y, sin embargo, se considera que es imprescindible que todo el mundo estudie materias relacionadas con la economía y la empresa, y prescindible que se estudie Sociología. Quizá por el calor del momento, más de un responsable político ha manifestado que hay que repensarse lo de los desahucios. A ver si los responsables educativos y universitarios se lo replantean y no desahucian del sistema educativo a aquellas corrientes y teorías que no enseñan que el mercado es siempre el mecanismo más eficaz y eficiente de satisfacer las necesidades humanas. Porque si en la educación en Ciencias Sociales no se mantiene la pluralidad de materias, perspectivas y disciplinas, más que educar a la juventud se le estará, simplemente, inculcando ideología.
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