Sobre este blog

Espacio de opinión de Canarias Ahora

El mar estaba lleno de virus. El problema era otro

0

Cuando estalló la pandemia de COVID, muchos miraron hacia los virus como si fueran los grandes enemigos de la naturaleza. Sin embargo, había un detalle que pasó desapercibido. Los océanos llevan millones de años albergando cantidades inimaginables de virus y nunca habían sido el origen de una pandemia como la que cambió el mundo.

De hecho, en un solo mililitro de agua de mar pueden existir decenas de millones de virus. Lejos de ser una amenaza para nuestra especie, la inmensa mayoría infecta únicamente bacterias y otros microorganismos marinos. Son piezas esenciales del funcionamiento del océano, regulando las poblaciones microbianas y contribuyendo al reciclaje de nutrientes y del carbono, procesos fundamentales para la vida en el planeta.

Entonces, ¿por qué apareció la COVID-19?

La respuesta no estaba en el océano, sino en nuestra relación con la naturaleza.

Cada vez que talamos un bosque, transformamos un ecosistema natural o comerciamos con fauna silvestre, aumentamos las oportunidades para que un virus salte desde un animal hasta las personas. Ese proceso explica el origen de muchas enfermedades emergentes.

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de California Davis concluyó que la alteración de los hábitats y el aumento del contacto entre humanos y fauna salvaje incrementan el riesgo de aparición de nuevos virus en nuestra especie. Los autores analizaron más de un centenar de virus que habían pasado de animales a humanos y observaron un patrón claro. Las actividades humanas favorecen estos encuentros cada vez con mayor frecuencia.

La pérdida de biodiversidad no solo supone la desaparición de especies. También puede convertirse en un problema de salud pública. Durante los primeros meses de la pandemia también se habló mucho de los mercados de fauna silvestre en China. Diversos trabajos científicos consideran que estos mercados representan un entorno especialmente favorable para el contacto estrecho entre especies que normalmente nunca convivirían, aumentando las probabilidades de transmisión de patógenos.

Mientras tanto, los virus marinos seguían haciendo lo que llevan haciendo desde hace miles de millones de años. Controlan poblaciones de bacterias, reciclan nutrientes, mantienen el equilibrio de las cadenas tróficas y contribuyen al funcionamiento de los océanos. Sin ellos, el planeta sería muy diferente. Paradójicamente, algunos investigadores consideran que los virus son una de las razones por las que los océanos son capaces de sostener gran parte de la vida en la Tierra.

La pandemia dejó una lección que va mucho más allá de la medicina.

Nuestra salud depende también de la salud de los ecosistemas. Proteger los bosques, conservar la biodiversidad y reducir el comercio ilegal de especies silvestres no solo beneficia a la naturaleza. También disminuye las oportunidades para que aparezcan nuevas enfermedades.

Por eso, quizá deberíamos dejar de preguntarnos de dónde vienen los virus y empezar a preguntarnos qué estamos haciendo para facilitarles el camino.

Sobre este blog

Espacio de opinión de Canarias Ahora

Etiquetas
stats