Vuelve el marqués de La Oliva
Cuando trabajé de camarero en El Cotillo, más pibe y más peludo, entre calderos de mejillones y planchas de lapas, oía voces temblorosas. Luego llegó mi amiga Claudina y le ganó al marqués. Y no conozco a ningún progresista del Archipiélago que no haya aplaudido a la nueva alcaldesa. Pensamos que por fin la democracia se instalaba en el norte de Fuerteventura. Pero no fue así. Hoy, menos pibes y menos peludos, tenemos que pasar de nuevo por los mismos tragos. Cuando pensábamos que el marqués dedicaría el resto de sus días al negocio petrolero, llega una colona socialista residente en Corralejo y Maximino Méndez que fue perseguido, amenazado e insultado por el entonces alcalde Domingo González Arroyo, y le devuelven el poder al marquesado de La Oliva. Una colona que desplazó al sector histórico del PSOE majorero representado en la aguerrida y buena persona Olivia Estévez, que ha dimitido de todos sus cargos. Así que, camarada, escondan los papeles y no monten reuniones de dos o más personas dentro del perímetro municipal. Prohibido politizar el espacio barítimo y aledaños.
Pero no sólo ha vuelto Mingo, también vuelven mis fiestas predilectas de Tetir y de La Matilla. Me encontraré con mi gran amigo de sufrimientos de la mili, un cabrero que persiguiendo a unos perros que le habían matado una cabra erró el disparo y alojó dos perdigonazos en la cara del marqués. Nos echaremos unos rones y un cacho de carne de macho. Y si aparece Claudina, también la invitaremos para que se eche unas cantigas. Y si a alguien se le ocurre mandar a parar la parranda, volveremos a empezar.
Paco Déniz
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