Ben Magec denuncia que el Gobierno conocía el informe negativo de Sanidad cuando declaró de interés la planta de biomasa

Residuos forestales para la generación de energía a través de biomasa, en Huelva.

Canarias Ahora

Las Palmas de Gran Canaria —

La asociación Ben Magec-Ecologistas en Acción denuncia que el Gobierno de Canarias conocía el informe negativo de Sanidad Ambiental cuando declaró de interés estratégico la planta de biomasa, ya que tiene fecha de 27 de julio de 2015.

La Consejería de Sanidad afirma en dicho informe que determinados contaminantes atmosféricos derivados de la combustión de la madera de la central térmica de biomasa, como el dióxido de nitrógeno, alcanzarán niveles perjudiciales para la salud humana. Sin embargo, dos meses después se publicó en el BOC la declaración de interés estratégico a favor del Proyecto Biomasa en el Muelle de La Esfinge en el Puerto de Las Palmas de Gran Canaria.

Los ecologistas entienden que el Gobierno regional podría estar infringiendo el artículo 3 de la Ley sobre tramitación preferente de Inversiones Estratégicas para Canarias, donde se dice textualmente que “se deberá garantizar especialmente la adecuación a la normativa vigente en materia de protección del medio ambiente”, dado que aún conociendo la existencia de un informe ambiental negativo, decidieron declarar el proyecto de la planta de biomasa como inversión estratégica. Para Ben-Magec, “es un acto irresponsable”, puesto que se ubicaría en la ciudad más poblada del Archipiélago. 

Por ello, la Federación Ben Magec-Ecologistas en Acción estudia presentar una denuncia ante la Fiscalía por este hecho y no descarta otras acciones legales al entender que “se ha obrado de mala fe”.

El colectivo señala además que, “como ya ocurrió con el caso de las prospecciones petroleras y la penetración del gas, se nos quiere colar de manera antidemocrática y con total falta de transparencia una energía considerada renovable por Unión Europea”, puntualizan. Además, indican que esto no la convierte “ni en ecológica, ni en sostenible, ni en amigable para las personas y la naturaleza”. Según explican, la planta de biomasa ni es limpia, ni está libre de emisiones de CO2, es contaminante, emite sustancias cancerígenas como el benzopireno, genera malos olores y causará. Sostienen que, de construirse la planta, se generaría “un gran impacto visual”, contrariamente a como lo vende la empresa promotora ENCE Energía.

Asimismo, los ecologistas alertan de que a los impactos para la salud humana del proceso de combustión y liberación de gases, hay que sumarle los derivados del ciclo de producción de energía a través de biomasa. Y es que, el combustible para esta central térmica (aproximadamente 56.000 toneladas anuales de astillas para la generación de los 70MW de la central térmica) será mayoritariamente madera procedente de cultivos energéticos de Brasil; Congo; EE.UU; Canadá y la Península Ibérica, y un porcentaje inferior de restos forestales locales que serán detraídos a otros usos, que según afirman son “necesarios”, como el procesamiento de la fracción orgánica de los residuos urbanos para hacer compost. 

El colectivo advierte de que la importación de tal cantidad de material forestal podría además introducir nuevas plagas y enfermedades a los frágiles ecosistemas de las islas. Por tanto, aseguran que “estamos ante una actividad que está muy lejos de ser neutral en la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera”. 

Para Ben Magec - Ecologistas en Acción el Gobierno de Canarias, presidido por Clavijo, se muestra “absolutamente continuista con las políticas” que han llevado a una grave crisis económica y ecológica en las islas. 

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