Un arquitecto proyecta crear uno de los teleféricos más grandes del mundo para unir Agaete con Tamadaba

Tamadaba visto desde la playa de Agaete. (Fergc75)

El arquitecto vallisoletano Fernando Morán quiere unir Agaete con el parque de Tamadaba a través de un teleférico. Cuando hace años llegó a la isla se quedó impresionado por el paisaje y la naturaleza del oeste grancanario y desde aquel momento ha intentado por todos los medios proyectar la forma de acercarlos a los visitantes.

Está completamente seguro de que la instalación de un teleférico en Tamadaba revitalizaría la economía del norte y cumbre de la isla, aunque también es consciente de lo difícil que es poner una pica en Flandes después del fracaso de la idea de poner otro en Tejeda desde el Roque Nublo. Además del teleférico desde Agaete a Tamadaba, el doctor en arquitectura plantea un puente colgante y un mirador-refugio en el risco Faneque.

Se trata del proyecto de un puente y un refugio en Faneque, “que podría ser inmediato para potenciar el turismo en la zona norte de Gran Canaria”, y otro proyecto de un teleférico para unir Agaete con Tamadaba desde el risco de Las Nieves hasta la Fuente del Reventón.

El teleférico que plantea sería entre Agaete, en el risco de Las Nieves, a media altura, y el pinar de Tamadaba, que quedaría en línea recta. El aparato “estaría formado por cuatro ovoides conjuntos, no por esferas, que te pondrían en media hora de un punto al otro del trayecto”.

Es una idea en la que lleva trabajando hace un tiempo. “Lo ideé en 2014 y espero que ahora tenga una acogida más potente. Lo que hace el teleférico es cambiar la estructura socioeconómica de la isla de Gran Canaria porque con la construcción cambia radicalmente la tracción turística hacia Agaete y el disfrute de Tamadaba, y desde allí arriba la acometida vial del centro de la isla al transformarse en paseos rectísimos”

Edificio singular, homenaje a la cultura canaria

Edificio singular, homenaje a la cultura canaria

Fernando Morán ha diseñado un edificio singular para un mirador-refugio en Faneque. “Es un homenaje a la cultura canaria y a la naturaleza pues está diseñado de tal forma que en el solsticio de primavera, cada 20 de marzo, los rayos del sol penetran hasta su centro, en donde un espejo interior en forma de pintadera canaria triangular fractal refleja la luz hacia el cielo en homenaje a Canarias y a la naturaleza”, explica.

Este edificio contaría con tres habitaciones que permitirán promocionar el turismo de aventura en el visitante y ver las puestas de sol y los amaneceres una vez que sea construido el puente colgante que posibilitará el acceso al último tramo del risco Faneque situado en el parque de Tamadaba.

El teleférico tendría cinco kilómetros de distancia entre sus puntos más alejados. Sería uno de los más grandes del mundo. “El más grande del mundo es el que está en Transilvania, con siete kilómetros. Tardaría media hora en hacer el recorrido a una velocidad media de casi 40 kilómetros. Lo que es espectacular es el paseo, ver las puestas de sol y el mar desde el teleférico subiendo por esas zonas. Es algo que será envidiado por otras ciudades del mundo”.

El aparato conectaría Agaete con el parque de Tamadaba a 1.028 metros de altura. La idea del arquitecto es potenciar la atracción turística hacia el Norte y lograr con ello la prosperidad para la zona.

Morán plantea que para la potenciación de la riqueza del norte de la isla se ha de descubrir la belleza del interior y de la costa oeste, que especialmente se muestra en Tamadaba y que para él “es la puerta de acceso para el turismo de interior y el lugar más bello en esta isla entre el cielo y el mar, y allí se encuentra el risco Faneque, que permanece aún inaccesible”.

Por ello el arquitecto asegura que es preciso realizar el puente colgante y el refugio que posibilite tanto su acceso como su estancia. “Estas primeras actuaciones deben acometerse, pues la belleza no puede ni debe permanecer inaccesible ni desconocida, sino mostrarla, respetarla, compartirla y cuidarla”.

Medalla de Oro de Ginebra

El arquitecto Fernando Morán Ortega (Valladolid, 1955), doctor en Arquitectura por la Universidad de Navarra e investigador en geometría y estructuras móviles, cuenta con la Medalla de Oro de Ginebra.

Aún no ha planteado oficialmente el proyecto a las instituciones. “Sí que lo he hablado con algunos empresarios y espero que tenga un apoyo social. Una vez lo tenga podría acometerse con más detalle los pormenores de la actuación, siempre que haya una apertura de la acción política y legal porque se trata de un parque protegido. Pero pienso que actuando de esta forma precisamente lo que logramos es la protección del parque con gran cuidado de los diseños de lo que se haga y no introducir un turismo de masas brutal”.

“Enriquecería a la isla en cuanto al disfrute de su riqueza de patrimonio. Cuando yo vine aquí hace unos años me enseñaron la isla, el sur, Mogán y llegamos a Agaete y parecía que ya era el final, que no podías ver más paisajes bonitos. Sin embargo, si subes a Tamadaba las vistas son espectaculares. Tamadaba es la mayor riqueza de la isla sin ninguna duda”.

Morán afirma que Tamadaba es hoy de muy difícil acceso. Por ello conectar Tamadaba con Agaete mediante un teleférico y el tramo final del risco Faneque con Tamadaba a través de la realización de un puente y posibilitar la estancia del turista de aventura en el risco Faneque son dos actuaciones que a su juicio han de ser acometidas por el Cabildo, el Gobierno regional y los promotores que apuesten por esta línea de promoción turística.

“Desde la altiplanicie de Tamadaba, es fácil organizar el transporte turístico de comunicación regular con Artenara y Tejeda, y visitar los lugares interiores de Roque Nublo y Roque Bentayga. El proyecto supone un claro empuje para el turismo de la isla y producirá la reordenación de su transporte hacia las rutas de interior y también probablemente la reorganización de comunicación marítima desde Tenerife para inaugurar un programa de visita barco-teleférico-Tamadaba–Roque Nublo o risco Faneque en un solo día”, declara.

“Así pues, cuando se construya el teleférico sería posible viajar en barco desde la Isla de Tenerife hasta Agaete, ver el Roque Nublo y volver a Tenerife. También en un solo día sería posible hacer lo mismo desde el Sur de Gran Canaria”.

El teleférico de Tejeda, en 2010

Hace algo más de cinco años, en 2010, el ingeniero Rafael Cabrera presentó un proyecto de teleférico en el Roque Nublo, aunque el asunto quedó paralizado, pero él no teme que ocurra lo mismo. “No, yo no temo nada porque lo único que propongo son cuestiones que puedan beneficiar al conjunto de los canarios. Es una aportación y no tengo ningún interés en hacer yo los proyectos, aunque sí me gustaría, lógicamente, o en tener simplemente la propiedad del aparato.

Evidentemente construir el teleférico requiere una gran inversión y no todo el mundo tiene esas posibilidades, además del apoyo institucional para la promoción del turismo, que lo que hace es crear riqueza para toda la población, que está muy esquilmada en toda la zona norte. La población está sufriendo en la zona norte de la isla el peso de la crisis de una forma más potente que en el sur. La creación de este teleférico realmente es una revuelta positiva de cara al alzamiento de la economía”.

A su juicio representaría una reactivación económica. “Claro, pero tiene que haber inversiones muy fuertes y un apoyo político. Lo que esta claro es que es una cosa común, no una cosa privada de una persona. Por eso deberían ser la instituciones con apoyos económicos las que debieran respaldar el proyecto. Merece la pena porque el risco Faneque y Tamadaba están en una zona espectacular. Es única en el mundo por sus vistas, su paz y su panorámica. Son espectaculares y están aún sin conocer por los mismos canarios”.

Fernando Morán está convencido de que este proyecto abre un espacio turístico que cambiará el viento de las comunicaciones y de la actividad económica del norte de Gran Canaria. “Y esto pasa por comenzar con la construcción del puente y refugio en Faneque, abriendo ya espacios sin descubrir”.

El atractivo turístico debe respetar también el medio ambiente y el arquitecto vallisoletano no quiere traspasar ninguna línea roja. “Lo que más me ha impactado es el risco Faneque, sin lugar a dudas. Lo primero que hice cuando llegué a la isla fue ver Tamadaba y me quedé enamorado. Es un lugar donde uno debe contemplar, contemplar y seguir contemplando, aunque haya más gente. No se puede masificar ni hacer hoteles, pero sí mostrar un nudo de comunicación con la belleza de la isla”.

Allí levantaría el mirador-refugio. “Lo que proyecto en el risco Faneque es un edificio que tiene la conexión con el Teide, de tal manera que tiene una gran plataforma que sale como un mirador hacia el Teide. Tiene unas vistas y unas puestas de sol espectaculares y tiene otra conexión de entrada del sol en el solsticio de primavera. Lo que pretendo en ese edificio es que los rayos de sol penetren hasta su centro y que choquen con un espejo con pintadera canaria. Las pintaderas canarias tienen un lenguaje encriptado que indica más que un simple diseño. He descubierto que la estructura de Kepler está en movimiento en la naturaleza y la pintadera canaria, desde la simetría triangular, refleja eso con fractales, de tal forma que es como un reflejo del funcionamiento de la naturaleza”.

De esta forma, en su opinión, se produce un homenaje a la naturaleza y a Canarias. “Cuando el sol en el solsticio choca con la pintadera, lanza el rayo hacia el cielo y crea como un emblema, que es también un refugio para poder contemplar la puesta de sol y el amanecer. Es una belleza única. Es impresionante. El lugar es de lo más impactante de la Tierra. He viajado mucho y es de los más bonitos que he visto”.

En esa zona es donde iría un refugio-mirador y un puente colgante. “Lo primero que hay que hacer es un puente colgante para poder acceder a lugar. El refugio-mirador sería un homenaje al sol. Ese refugio es un pequeño edificio que debería ser construido por la Administración directamente”.

Las mejores vistas del Teide

Morán considera que desde el risco Faneque se contemplan las mejores vistas del Teide. “Son espectaculares. Las veces que he ido mi deseo es pegarme las dos horas y pico corriendo antes de que se ponga el sol allí. Es una preciosidad aquello. Esta isla es verdaderamente una maravilla. A mí la playa de Las Canteras me deja pasmado, me encanta ver las puestas de sol porque es un lugar excepcional y el risco Faneque es el colmo al subirte a 1.200 metros de altura y contemplar el mar con el Teide al fondo y el sol. Eso es algo que no se olvida en la vida. Disfruta uno mucho”.

Para su proyecto no haría falta cortar árboles o vegetación de la zona. “No. En la Fuente del Reventón hay una plataforma natural que parece que está puesta adrede como un punto de desembarco que da a todo el valle y al barranco que lleva hasta a Agaete. Ese sería el punto final y no necesitas cortar un pino para conectar la estación de llegada”.

Para ello pone el ejemplo de Suiza. “En Suiza tienes recorridos rupestres con teleféricos pequeños, que en realidad son unos cables con una silla colgada. Y ese tipo de transporte rústico y pintoresco le da toda la gracia y sirve para transportar a poca gente de una forma limitada, sin masificaciones. Imagino que subir a la cresta del final del monte de Tamadaba, que está a muchos más metros que Faneque, que ves el Roque Nublo y el Roque Bentayga e ir andando por la cresta colgado de una silla tiene que ser espectacular. No interfieres ni tienes que hacer cortes de pinos ni nada. Simplemente vas en un aparato sencillo. En Suiza se combina de forma maravillosa el entorno del paisaje y el transporte”.

Por eso para él es compaginable el proyecto sin degradar la naturaleza. “Se trata de disfrutar de la naturaleza preservándola y manteniéndola con sensibilidad y atención, no buscando intereses económicos, sino simplemente ofreciendo a los demás que puedan participar de la belleza que aquí se posee. La belleza no debe ser guardada en un baúl, como ha estado hasta ahora buena parte de la isla”.

Cuatro cabinas de quince personas

El teleférico proyectado se diseña en cuatro cabinas de quince personas (60 personas en total) con cadencia de media hora desde cada estación. La estación de salida en Agaete se proyecta a 50 metros de altura en la mitad del Risco de las Nieves, hasta donde se llega a través de una rampa que lo bordea desde los accesos a la playa.

En la estación del Risco de las Nieves en Agaete se proyecta un ascensor que sube hasta su cima, “donde se diseña un espacio que podría denominarse mirador de La Aldea y que es semejante al Mirador del Río en Lanzarote, de forma que ya con el disfrute de este espacio en la cresta del Risco de las Nieves se provocará una revitalización socioeconómica, no solo para Agaete, sino para toda la zona Norte”, añade.

Para la subida hasta el tope del Risco de las Nieves se proyectan rampas elípticas y un ascensor en espiral, cuyo diseño será próximamente presentado junto con otro pormenorizado de esta estación. El avance del diseño contempla los espacios “con un cuidado exquisito en la preservación y compenetración arquitectónica con la naturaleza, en armonía y compaginación con el entorno”, destaca Morán.

Reconoce que aún no se ha calculado la inversión que necesitaría el teleférico. “Es susceptible de muchos costes. Depende de muchos factores. Hacer un cálculo sería gratuito porque, una vez que se plantean los diseños previos y la idea, si no hay una aceptación por parte de las personas y entidades que quieran promoverlo, no tiene sentido hablar de costes. Los costes pueden variar mucho”.

Un ascensor helicoidal

Ha proyectado la subida al mirador como un cono con un ascensor helicoidal hasta la parte alta de la colina, en donde la carcasa externa estaría formada por piedras engarzadas naturales. Desde el exterior se vería un cono de piedras, como si fuera un volcán. “Algo parecido al hotel Volcán de Lanzarote, una estructura que sorprende porque mantiene una rusticidad muy elegante desde todas las perspectivas y sin embargo es un edificio nuevo”.

En la isla hay paisajes cumbreros monumentales como el Nublo o el Bentayga, aunque quizá Tamadaba, para él, sea el gran desconocido. “Gran Canaria es una isla que está por descubrir. Y la recuperación social de Gran Canaria pasa por Tamadaba. No solo la nueva recuperación sino el esplendor. Esta isla ha sido maltratada porque quizá no ha sabido ser querida o valorada en toda su riqueza. Hay que comenzar a proteger promoviendo, y eso tiene que tener una sensibilidad y un cuidado como lo tenía César Manrique en Lanzarote. Tiene que haber personas que tengan una ética y una estética”.

De alguna forma este arquitecto de sesenta años participa del legado de César Manrique. “La naturaleza siempre está en movimiento. Analizar cómo se mueven las cosas era cuestión importante para mi tranquilidad. Había hecho unas patentes de estructuras móviles de barras articuladas y en un momento determinado me planteé un estudio del movimiento en la totalidad de la estructura y descubrí que cuando mueves una naranja de las que están apiladas en una frutería se mueven todas, por lo que hay que diferenciar. Ahí surge una estructura fractal. Todo el cosmos se mueve. El mundo es una vibración en movimiento. Y todo eso se puede aplicar también en los edificios. Por eso tiene mucha enjundia todo aquello de las pintaderas y la Cueva Pintada”.

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